"(...) El actual terremoto bursátil ha sido varias veces anunciado
por prestigiosos economistas que denuncian las burbujas financieras
provocadas por las políticas monetarias expansivas que se están
generalizando en todo el mundo.
También en Europa, donde las inyecciones
monetarias siguen sin llegar a las empresas y los tipos de interés a
cero acaban favoreciendo la compra de activos o la especulación
inmobiliaria.
El problema es que se agotan las medidas que pudieran implantarse si se produjera una nueva recesión. Larry Summers,
director del Consejo nacional de Economía de EEUU con Obama, ha
manifiestado que “si se produce una recesión, las autoridades monetarias
no tendrían instrumentos para hacerle frente.
No existe más margen para una flexibilización [monetaria]”. Tampoco se
ve factible una salida basada en nuevas inversiones ya que, como señala
el informe anual del Banco de Pagos Internacionales, BIS, coordinador de
los bancos centrales, acaba de anunciar que a nivel mundial “los niveles de apalancamiento publico-privados tocan niveles extremos”.
Surgen entonces soluciones extremas. O imaginativas.
Martin Wolf, del Financial Times relata que muchos economistas
neoliberales defienden la opción de “no hacer nada”, dejar que el mundo
se instale en una “recesión limpiadora” sin entrar a valorar el coste
social y el desorden político que eso produciría.
Otros se encaminan a
explorar, con todas sus consecuencias, los tipos de interés negativos,
aunque ello traslada un altísimo riesgo al sector bancario.
Por ultimo,
otros defienden el llamado “dinero helicóptero” que es la opción
favorita de Wolf. Consiste en regalar dinero a los destinatarios
finales, incluidos los hogares, con el fin de mantener el consumo e
incentivar la adquisición de bienes y servicios.
Solo la mera
enumeración de las alternativas planteadas produce escalofríos, pues
muestra hasta qué punto la economía se aleja de la ortodoxia. En esas
estamos." (
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