"(...) Consideramos que es fundamental acudir a las causas sociales del
fenómeno del terrorismo islamista para poder erradicarlo. Recientemente
ha sido difundido en los medios de comunicación un vídeo en el que se
puede ver a los hermanos Abdeslam bailando y bebiendo en una discoteca
de Bruselas.
Nada hacía prever que ocho meses después estos dos jóvenes
perpetrarían y ejecutarían con precisión la matanza que dejó ciento
treinta fallecidos en París. Los hermanos Abdeslam nacieron en Bruselas y
crecieron en el barrio de Molenbeek. Forman parte de toda una
generación de jóvenes musulmanes que a pesar de haber nacido en Europa,
no se ha integrado en la sociedad.
Muchos de estos jóvenes se encuentran
en situaciones de marginalidad, de exclusión social y cometen delitos
menores. Y algunos de ellos abrazan el extremismo radical buscando un
sentido a sus vidas. Viajan a Siria, se enlistan para combatir en las
filas de Daesh, son adiestrados militarmente y retornan a Europa para
planear y cometer atentados terroristas.
Las medidas de vigilancia y seguridad son necesarias para prevenir
futuros ataques, pero deben ir acompañadas de políticas de integración
que eviten la radicalización de los jóvenes musulmanes europeos.
El
terrorismo islamista debe comenzar a tratarse como un problema social.
En este sentido, es muy interesante el plan de prevención que se está
llevando a cabo en la ciudad danesa de Aarhus.
Dinamarca es, tras
Bélgica, el segundo país europeo con mayor porcentaje de jóvenes que han
viajado a luchar en Siria o Iraq (27 por cada millón de habitantes). El
Modelo Aarhus ofrece a aquellos jóvenes retornados que no han cometido
delitos en Siria la posibilidad de reintegrarse en la sociedad.
También
trata de persuadir a los que tienen intención de marcharse a combatir
para que finalmente no lo hagan. Se basa en una extensa red de
trabajadores sociales, padres, profesores, y asociaciones juveniles que
alertan a la policía cuando detectan que una persona está en riesgo de
radicalizarse.
Estos jóvenes reciben atención personalizada y
orientación por parte de mentores y pueden acudir además a grupos de
autoayuda. Es la propia comunidad musulmana la que trabaja para prevenir
el extremismo entre sus jóvenes.
Al hilo de este ejemplo conviene destacar las palabras que pronunció
la Alta representante de la Unión para Asuntos exteriores y Política de
Seguridad, Federica Mogherini, nada más conocer los atentados de
Bruselas: “creemos en el Islam de la paz, la cooperación y el diálogo,
que es lo que necesitamos en esta región y en Europa”. Hizo estas
declaraciones en Amman, acompañada de su homólogo jordano al que abrazó
entre lágrimas al terminar la rueda de prensa. (...)
Como reconoció en un reciente artículo el escritor Antonio Muñoz Molina,
la idea de Europa no se basa en “los lazos místicos de la sangre, ni en
una lengua primigenia, ni en la leyenda de una comunidad originaria.
Nadie se va a llevar la mano al corazón delante de una bandera europea,
ni va a dejar que le corran lágrimas por la cara al escuchar su himno”.
Sin embargo, Europa representa un horizonte, un auténtico proyecto de
futuro basado en los valores de la solidaridad, la tolerancia y la paz.
Sólo defendiendo y poniendo en práctica esos valores que propugnó Robert
Schuman podremos algún día vencer al terror." (Nicolás Hernando de Larramendi, El País, 05/04/16)
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