"La clase política española, la más incompetente y apátrida de Occidente y
a la que solo le importa el poder, tiene el país paralizado.
No le
importa que cada semana tengamos que endeudarnos en 5.000 millones de
euros para financiar un modelo de Estado inviable y corrupto hasta la
médula, un cáncer que está devorando a la nación; que haya cinco
millones de parados, de los que 3,5 están tirados en la cuneta sin ayuda
ni prestación alguna; que seamos el país con más desigualdad de Europa,
donde uno de cada tres niños vive por debajo del umbral de la pobreza;
que el sistema de pensiones esté quebrado, o que España esté al borde
del abismo y con los pies colgando, con el gasto público fuera de
control y una burbuja de deuda imposible de pagar que será la ruina de
varias generaciones. (...)
Rajoy rechazó irresponsablemente un rescate a cambio de recortar
gasto, nos endeudó en 500.000 millones y elevó la fiscalidad,
particularmente de la clase media, al nivel más alto de nuestra
historia.
¿Y qué decir del Gobierno en funciones? Era obvio, y así lo he venido
afirmando desde hace meses, que el objetivo de déficit no se cumpliría,
que sería superior incluso al de 2014 (el real es superior al
publicado).
Y ahora resulta que todos se asombran y rasgan las
vestiduras, como si los gastos electoralistas fueran una fantasía de los
‘catastrofistas’, como si el déficit de la Seguridad Social no se
supiera mes a mes que iba a doblar el de 2014 o como si se acabaran de
enterar de que Rajoy y sus secuaces se han pasado la Ley de Estabilidad
Presupuestaria por el forro desde 2012 y han dejado el gasto autonómico
fuera de control. (...)
Toda la gigantesca patraña de excelente gestión económica y de reducción
de los desequilibrios esenciales vendida por Rajoy y coreada por los
medios se ha venido abajo. De Guindos hace dos semanas decía que “España
siempre cumple”, cuando no ha cumplido jamás y se ha convertido en el
hazmerreír de Bruselas. Solo el río de dinero del BCE y su férreo
control de la prima de riesgo nos salvan de la quiebra inmediata. (...)
Respecto al déficit de 2015, la cifra dada por Montoro no es que sea
falsa, es que es groseramente falsa. Según esta, el déficit de la
Seguridad Social es del 1,26% del PIB, o 13.500 millones de euros, sin
embargo, y a falta de los datos de diciembre, que ¡oh casualidad! aún no
están publicados aunque sí los de enero de 2016, los recursos no
financieros han crecido en 2015 un 0,8% mientras que los gastos no
financieros lo han hecho al 5,8%.
Extrapolando el mes que falta, el
déficit es de 20.000 millones, el doble de 2014. Esto significa que el
déficit de las AAPP es 6.500 millones superior al que ha dicho Montoro o
0,6 puntos de PIB. Si a esto le sumamos el que Montoro ha dejado los
cajones llenos de facturas y las CCAA hasta los armarios, el déficit
público real supera el 6% ampliamente. ¡ A ver cuándo Bruselas empieza a
comprobar algo para variar! (...)
España necesita en 2016 y siguientes obtener en torno a 250.000 millones
de euros anuales en los mercados para renovar deuda y deuda nueva, una
cifra que causa vértigo y que sin el blindaje del BCE sería imposible.
Que la banda de los cuatro diga que se acabó la austeridad es de traca,
¿nos van a prestar acaso 300.000 millones cada año para gastar lo que
nos dé la gana?
Por lo tanto, cualquier variación en la percepción del
riesgo España en los mercados o que Bruselas exija el recorte inmediato
del gasto pondrán punto final a este desastre. Desgraciadamente y
mientras tanto, nos freirán a impuestos y completarán la destrucción de
la clase media y el hundimiento de las pensiones." (Roberto Centeno, 04/04/16)
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