"(...) La Nuit Debout no es un movimiento verdaderamente masivo.
Socialmente podría decirse incluso que es minoritario. Sin embargo las
cosas importantes comienzan como asunto de minorías. Especialmente
cuando una minoría inspira. Y esta minoría está inspirando a toda una
sociedad que experimenta, desde hace décadas, un palpable descenso del
nivel de vida. (...)
En Francia se sufren dos grandes situaciones; la involución
socio-laboral del capitalismo neoliberal común a tantas otras sociedades
del Norte y del Sur, y la específica reacción racista-identitaria que
anima la particular ideología sudista francesa y que el Frente Nacional capitaliza.
La Nuit Debout
tiene su tarea de combate en esos dos frentes. Para el primero de ellos
es fundamental el nexo sindical que se está forjando gracias al
proyecto de reforma laboral.
En el segundo es imprescindible que esta
incipiente ola rebelde arraigue en los barrios periféricos, lasbanlieues, espacio de los sectores emigrantes más directamente afectados por la precariedad, la estigmatización y el racismo.
En una entrevista con mi compañera Eva Cantón, de El Periódico, el sociólogo Michel Fize explica la ausencia de las banlieues en los escenarios de la Nuit Debout, diciendo que su sujeto precario y marginado, “tiene una relación muy complicada con la palabra”.
“Como Nuit Debout
gira en torno a la expresión, los jóvenes más desfavorecidos no se
encuentran cómodos en este tipo de concentraciones, se sienten
inferiores respecto a los jóvenes con un nivel cultural superior al
suyo”, “cuando no se tienen palabras. El modo de expresión es la
violencia, pero detrás de ella hay sufrimiento”, dice.
Esa ausencia es
un defecto fundamental, pero es reparable. La expulsión de la plaza, el
día 16 de abril, del fast thinker neocon, Alain Finkielkraut, uno de los abanderados del racismo islamófobo e identitario francés, tan criticada por el establishment, no fue en absoluto una mala señal, sino simple expresión de lucidez. El tiempo dirá.
Problemas y ventajas
Hay también en este movimiento un rechazo generacional
a la organización del que algunos hacen virtud. No es el caso del
demógrafo Emmanuel Todd, un ex sesentayochista que lo critica como
defecto. “Son como nosotros, pero en peor”, dice de la Nuit Debout.
“Los sesentayochistas descubrieron las alegrías del individualismo,
pero tenían detrás suyo, sus familias, una sólida formación en los
colectivos: el Partido Comunista, la Iglesia, los sindicatos… Las
actuales generaciones ya nacieron individualistas, son sesentayochistas
al cuadrado, casi ontológicos.
Ni siquiera tienen el recuerdo de
aquellos colectivos fuertes. Y la voluntad de no organizarse casi se
eleva a rango de religión”, explica en una entrevista con la revista Fakir.
“Es terrible porque si supieran…, si supieran hasta qué punto están
organizados los tipos que tienen enfrente; los patrones, el Estado, el
Partido Socialista, los bancos… Son verdaderas máquinas”. (...)
Pero este fenómeno francés tiene también algunas ventajas respecto a
su pariente español del 15-M / Podemos (que no he vivido en directo).
Uno es el citado nexo laboral, con la parte activa y rescatable del
movimiento sindical.
El diálogo que la plaza ha establecido con los
sindicalistas (la noche del jueves en París, en presencia de los líderes
de la CGT y otros sindicatos) es importante. Otro es la existencia en
Francia de intelectuales de izquierda en ruptura con el establishment
con cierta influencia.
En España no había gente como Serge Halimi,
Emmanuel Todd, Fréderic Lordon o Jacques Sapir, que poco a poco se dejan
ver por la plaza y aportan su reflexión. Y una tercera ventaja es la
existencia de un presidenciable de izquierdas ya rodado y con carisma.
No cae bien a todo el mundo y parece de buen tono achacarle minucias
desde cierto esnobismo gauchiste, pero Jean-Luc Mélenchon (4 millones de votos en 2012) es un hecho capaz de unir un amplio malestar por encima de los partidos…
“Aún
es difícil vislumbrar adonde llegará todo esto”, dice Rémy. “No me
atrevo a aventurar un pronóstico”, responde Guillaume. Clement, el de la
Comédie Française, estima que el movimiento iniciado no se va a parar
así como así.
Y esa es la impresión: Va a ser muy difícil que el
movimiento Nuit Debout en alianza con el medio laboral se apague
así como así, especialmente si prende en las ciudades dormitorio del
extrarradio que concentran el grueso de la miseria." (Rafael Poch , La Vanguardia, En Rebelión, 30/04/16)
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