10.6.16

Cerremos el INEM... apenas emplea al 1,7% del total de asalariados, frente al 70% en el Reino Unido. Las ETT privadas están a sueldo de las grandes empresas

"España tiene un gravísimo problema de empleo, de actividad y en general de las instituciones que operan en el mercado laboral. Sabiendo que el principal problema es de demanda, no hay capacidad productiva para absorber todo el excedente laboral, por lo que el crecimiento potencial de la economía cada vez es más pequeño. 

A ello contribuye, sin duda, el problema demográfico, el cual tiene dos vertientes. Por un lado, un envejecimiento acelerado y una bajísima tasa de natalidad, y por otro el nulo crecimiento de la población a corto plazo, dada nuestra política de inmigración y para con los refugiados.

 Por ende, tenemos un doble problema de oferta y demanda, que también se refleja en otros aspectos, como son los salarios, el escaso apego a la formación, y la nula capacidad de las instituciones públicas, pero tampoco las privadas, para recolocar a la gran masa de parados/as de larga duración que, ni reduciendo los salarios, ni contratando en régimen de semiesclavitud, son capaces de recualificar, ni emplear a esta mano de obra tan dócil y sacrificada.

 Las cifras de la EPA son lo suficientemente graves para que los partidos que aspiran a gobernar piensen seriamente en cerrar el instrumento público de intermediación laboral, en su estadio actual, y lo conviertan, de verdad, en algo útil para la sociedad. En 2015, el antiguo INEM, hoy SEPE, apenas intermedió con éxito en la obtención de un empleo en un porcentaje ínfimo, un 1,7%  (...)

Y lo peor es que la tendencia es decreciente, frente a otros países como el Reino Unido donde ese porcentaje es casi del 70%  (...)

 Por supuesto que estos trabajadores deberán ser recolocados en otros servicios para no hacerles culpables de un fracaso que es político y en parte de falta de medios.  (...)

Sin embargo, y tras poner en marcha este sector por parte del PSOE y el PP, ambos partidos comparten la filosofía de que el SEPE sobra en el mercado laboral, salvo para pagar prestaciones, y por eso han intentado crear una competencia privada, con un fracaso bastante notable, especialmente el modelo de las Agencias de Empleo, que siguen estancadas, sin modelo de funcionamiento, y con sospechas de presuntos tratos de favor para las entidades más grandes. 

Las ETT siguen teniendo un papel relativamente marginal en el mercado laboral, apenas un 3% del total, siendo su actividad principal la de conseguir empleos baratos, con mucha rotación y con condiciones que están en el límite del abuso. 

En sentido estricto, por tanto, la gran mayoría de empleos en España se consiguen a través de conocidos, familiares o por un contacto directo con las empresas, y el resto, todavía un porcentaje pequeño, a través de los portales de empleo (un 18,1% según la encuesta del Observatorio de Empleabilidad y Empleo Universitario).

Este mal funcionamiento del sistema público de empleo explica, en parte, la asimétrica distribución de los parados en España que, incluso controlando por los perfiles de formación y localización geográfica o por sexos, esta lacra se ceba especialmente entre los percentiles de renta más bajos fruto de la carencia de este capital relacional que mejora en hasta un 70% la probabilidad de ser contratado, por lo que mientras no haya un cambio drástico en el servicio público de empleo, no se mejorará la equidad en la distribución del paro en España.  (...)

Si el sector público no funciona, y el sector privado tampoco, el mercado laboral español está condenado a estar influenciado por el capital relacional que seguirá condenando a los sectores más vulnerables al desempleo estructural. Sigamos así y pronto ya no podremos pagar las pensiones y la pobreza se habrá apropiado de un porcentaje inaceptable para un país desarrollado."           (Alejandro Inurrieta, Vox Populi, 22/05/16)

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