"En 2012 Mario Draghi evitó que España saliera del euro y provocase otra
Gran Depresión mundial. Con 13 palabras y sin comprar ni un solo bono
consiguió revertir una grave crisis financiera. En el año 2014 consiguió
cruzar el rubicón y compró deuda pública, algo que era tabú en 2011
cuando el italiano asumía la presidencia del BCE. (...)
Francia, una economía supuestamente enferma, con un Gobierno de
izquierdas y sin reforma laboral creció en el primer trimestre lo mismo
que España. (...)
Pero Europa no ha salido de la crisis. Tras la política monetaria más
expansiva de la historia, la inflación subyacente europea sigue por
debajo del 1%, lejos del 2% compatible con el pleno empleo. La tasa de
paro sigue en el 10%, el doble que en EE UU, y el 20% para los menores
de 25 años. Los jóvenes europeos están asustados por un futuro incierto
que ven con pesimismo y eso se traduce en fragmentación política,
ingobernabilidad y, más preocupante, xenofobia.
La M1, el dinero más líquido, crece el 10%, la M3 crece 5% y el
crédito crece un 1%. El canal de transmisión de la política monetaria no
funciona. Draghi es el responsable de la supervisión y lamentablemente
ha continuado los vicios de los bancos centrales nacionales. Italia va a
hacer un banco malo sin meter capital, por lo que no habrá saneamiento.
Grecia y Portugal siguen metiendo dinero público a los bancos. España
aflora ahora pérdidas inmobiliarias y fuerza a los bancos a ampliar
capital.
El banco malo Sareb aflora pérdidas tres años después del rescate de
2012 y lo pagaremos los contribuyentes. La banca alemana y francesa
también aflora pérdidas ocultas y grita desesperadamente para que el BCE
no suba las exigencias de capital.
Richard Koo estudió la crisis japonesa y llegó a la conclusión que el
problema fue negar la realidad y retrasar el saneamiento bancario tras
el pinchazo de la burbuja. Japón entró en deflación y estancamiento
secular y sus familias y empresas cogieron fobia a endeudarse.
Europa tiene la misma patología, por eso, a pesar de que el BCE mete
mucho dinero en circulación, el crédito no crece y la menor inversión ha
bajado el potencial de crecimiento.
Es necesario reconocer las deudas que no se podrán pagar, sanear el
sistema bancario, mutualizar deuda con eurobonos, planes de inversión
pública europeos especialmente en países con elevado paro y deuda
pública, que Alemania y Holanda reduzcan su superávit exterior crónico,
que en los países en consolidación presupuestaria como España la
inversión no compute en el cumplimiento del déficit excesivo, etcétera.
De lo contrario seguirá el crecimiento débil y las presiones deflacionistas como sucede en Japón. Sayonara." (José Carlos Díez, 03/06/16)
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