10.6.16

Europa cuantifica al detalle los recortes que impondrá al próximo gobierno: 0,25% del PIB o 2.500 millones este año, y 0,5% o 5.000 millones el próximo

"La razón de Bruselas para aplazar la sanción a España por incumplir con alevosía el techo de déficit en 2015 estriba en no influir sobre los votantes. En respetar la campaña electoral.

Suena elegante. Pero ese respeto provoca un daño colateral, el escamoteo a los españoles de la gravedad de su déficit público y de la calidad de su gestión. Se les oculta, al menos, la percepción que sobre todo ello tienen sus socios. En asunto no menor. La previsible sanción pivotará sobre sus ingresos (impuestos) o sobre sus gastos (teman que sociales). (...)

Hurtar datos clave es absurdo. ¿Es ilegítimo que la Comisión multe ya y en cambio es legítimo que dicte los ajustes necesarios ¡de inmediato! y los cuantifique al detalle (0,25% del PIB o 2.500 millones este año; 0,5% o 5.000 millones el próximo)? ¿No resulta paradójico que la cuenta pendiente del pasado (2015) se retrase; mientras que la del presente-futuro (2016 / 2017) se exija sin dilación?

Con imprudencia sideral, el presidente en funciones, Mariano Rajoy, prometió ayer, en el FT, el día que la Comisión debía multar o aplazar, que volverá a bajar impuestos.

Imprudencia, porque su rebaja electoralista de 2015 fue factor clave para el exceso de déficit, según AIReF, y por tanto, encendió a Bruselas y provocó la multa en ciernes. Sobre todo cuando la presión fiscal española es más de siete puntos inferior a la media europea, aunque los tipos aparentes sean parecidos.

Claro que el elector podría descubrir que el vendedor de la pócima crecepelo es calvo; y adivinar que la pagará sin lograr a cambio ninguno de sus beneficios. (...)"                (Xavier Vidal-Folch, El País, 19/05/16)

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