8.7.16

Tras el 'brexit', queda flotando en el aire el recuerdo de cuando, hace menos de un año, los griegos rechazaron las amenazas de la UE... ¿No tendrá nada que ver la decisión británica con el resultado del referendo griego?

"(...) En medio del desconcierto, los periodistas le preguntaron a Schulz si, en su opinión, el Brexit sería realmente aplicado. “No se puede consultar al pueblo y después decir que el resultado no me interesa”, respondió. 

Quedó flotando en el aire el recuerdo de cuando, hace menos de un año, el referendo griego rechazó las políticas de austeridad que las instituciones europeas le impusieron. 

"¿Debe ser aceptado el proyecto de acuerdo presentado a Grecia por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional en el Eurogrupo del 25 de Junio de 2015?", fue la pregunta que el gobierno le hizo a los griegos el 6 de julio del año pasado. Un 61,3% de los electores dijo “no”. 

Es conmovedora la descripción del lo que ocurrió en las plazas griegas, al conocerse el resultado: “Atenas exploto anoche en una gigantesca fiesta, en una especie de trance colectivo. Las bocinas de los coches, los vítores, los pitidos, los cánticos y los gritos de ‘¡¡¡Hemos ganado, hemos ganado!!!’ inundaban la ciudad. La gente festejaba en las calles la aplastante diferencia de casi 20 puntos obtenida por el 'no', y que ha hecho realidad la pesadilla de la canciller alemana Angela Merkel” . 

Sabemos lo que ocurrió después. La troika, los organismos financieros y los representantes de la zona del euro aplastaron a los griegos, pese a su votación, con la complicidad del gobierno de ese país. 

Lo hicieron con escarnio. Había que evitar toda tentación de repetir la rebelión. Les dijeron que su voto no valía frente a las políticas de austeridad europeas. 

¿Alguien le creerá a Schulz cuando dice ahora que “No se puede consultar al pueblo y después decir que el resultado no me interesa”. ¿No tendrá nada que ver la decisión británica con el resultado del referendo griego? All the knives are out. 

Wolfgang Schäuble, ministro de Finanzas alemán, uno de los más duros contra los griegos en esas negociaciones, también amenazó a Gran Bretaña. Trató de intimidar a los partidarios del Brexit.
En abril, durante una reunión del Fondo Monetario Internacional (FMI) en Washington, le advirtió al canciller británico que Alemania no le haría fácil la negociación en caso de un triunfo del Brexit. Prefiero que se queden pero, si se van, el proceso no será fácil, le dijo. 

Conocido el resultado, Schäuble afirmó: – El procedimiento para una salida de la Unión Europea está regulado de manera clara y será aplicado. En su opinión, “eso crea confianza”. 

La amenaza de Schäuble funcionó bien en Grecia, un país miembro del euro cuyas arcas estaban vacías. Él lo sabía: sin nuevos préstamos los bancos griegos no abrirían el día siguiente. 

Pero Inglaterra es otro cosa. En primer lugar, no es miembro del Eurogrupo, tiene su propia moneda. Aun antes de las reacciones en Bruselas, Mark Carney, gobernador del Banco de Inglaterra, hizo una corta y discreta aparición en televisión.

 Dijo lo siguiente: el Banco de Inglaterra ha realizado pruebas de stress a los bancos más severos que los desafíos enfrentados normalmente por el país. Como resultado de esas pruebas, los bancos aumentaron su capital en 130 mil millones de libras y tienen más de 600 mil millones en activos líquidos de alta calidad. “Este importante capital y alta liquidez les da a los bancos la flexibilidad que necesitan para continuar a prestar a las empresas y las familias, aun durante estos tiempos desafiantes”.

 Y agregó: además, el Banco de Inglaterra está listo para proveer más de 250 mil millones de libras en fondos adicionales mediante sus procedimientos habituales. (...)

 ¿Va a lanzar Schäuble otra Batalla de Inglaterra? ¿Va a transformar a Farage en el líder de la resistencia británica. All the knives are out. 

 Este desaire no es difícil de explicar, dijo Laurente Joffrien, director del periódico francés Libération, refiriéndose al resultado de la consulta británica. “Una Europa sin alma, sin proyecto común, sin reacción inteligente sobre la crisis migratoria, sin un plan eficaz para salir del marasmo, no atrae a nadie”.

 ¿Un voto negativo, se preguntó. “No, majestad, una rebelión popular. Con resultado claro, contra las advertencias de las gran mayoría de las élites económicas, intelectuales, políticas y sindicales, el pueblo británico decidió romper con la Unión europea”, se respondió.  (...)

Se perdió, dijo David Held, profesor de Política y Relaciones Internacionales en la Durham University, por los años de políticas de austeridad promovidas por Cameron y Osborne (su ministro de Hacienda) que dejó el nivel de vida de la gente disminuido y muchos marginalizados”. 

“La UE ha sido un proyecto de élite, en el que las decisiones clave se toman detrás de una puerta cerrada, entre las potencias líderes, a menudo sin considerar a los pueblos de Europa, que se han sentido agraviados, alienados y desconectados”.  (...)

Como dijo Held, el orden institucional de posguerra cruje bajo el peso, entre otras cosas, de la creciente desigualdad de ingresos y de la riqueza en Europa y en el mundo. El referendo británico está en el centro de esa crisis, que amenaza, en su criterio, con transformarse en un abismo en ese orden creado después de la II Guerra Mundial. Todos los cuchillos siguen desenvainados."               (Gilberto Lopes , Rebelión, 01/07/16)

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