5.9.16

36 años de neoliberalismo han dejado una opinión pública que pide renacionalizar los ferrocarriles, según todas las encuestas publicadas. Y que vota por el Brexit, ¿por qué? Es difícil de olvidar cómo la Troika humilló a Grecia. A pesar de las exageraciones de la prensa basura británica, si miramos con las gafas correctas el referendo, la decadencia de la UE estalla en la cara

"(...) Treinta y seis años de neoliberalismo ThatcherBlairCameroniano han dejado una opinión pública que pide renacionalizar los ferrocarriles y a veces hasta volver al espíritu socialista inmediatamente posterior a la Segunda Guerra Mundial, según todas las encuestas publicadas. Y que vota por el Brexit. ¿Por qué?

“Porque el falso debate se constriñe dentro de estrechos parámetros”, advertía Youssef El Gingihy en un lúcido artículo en The Independent el mismo día del referendo a vida o muerte. 

“Por ejemplo, rara vez oirás mencionar las amenazas del tratado transatlántico TTIP que acechan a nuestro sistema de salud NHS, ni tampoco la imposición antidemocrática de austeridad a Grecia y al Sur de Europa por la Troika, la Comisión y el BCE”. “Elegir entre el BCE y la City no parece una opción”, sentencia Gingihy. 

Vista la tesitura, no sorprende tanto que una mayoría se haya inclinado por votar muerte, en un acto de violencia autoinfligida que recuerda al ascenso del Front National francés aupado por electores que otrora se hubieran decantado por el Partido Comunista.  (...)

Difícil olvidar lo que ocurrió hoy hace casi un año en el mismo escenario en que se cocinó el Brexit, el edificio Justus Lipsius de la Rue de la Loi bruselense: tras el referendo democrático convocado in extremis por Alexis Tsipras ante el escenario dantesco de tirar por la borda todo el programa de Syriza --lo que finalmente ocurrió--, la Troika humilló cruelmente a Grecia con doble receta de privatizaciones y recortes. Ahora el partido nazi Amanecer Dorado toca a la puerta de la sede del Gobierno en la Plaza Sintagma de Atenas. 

En aquella terrible primera mitad de julio de 2015, David Cameron realizó alguna tímida llamada a la reestructuración de la deuda griega, pero sus palabras fueron ahogadas por la fulminante mirada de la canciller Angela Merkel. (...)

En marzo pasado el Justus Lipsius volvió a vestirse de gala: en esta ocasión tocaba otro deplorable acuerdo para deportar refugiados de Grecia a Turquía y seleccionar a posteriori a sirios uno por uno.  Aunque Gran Bretaña está fuera de la Zona Schengen, las costuras del espacio de libre circulación empezaron a romperse en septiembre de 2015 por las pulsiones xenófobas de los gobernantes de Europa Central y Oriental. 

Afloraron los nombres de Calais o Idomeni y hubo una sucesión de espectaculares atentados terroristas que reforzaron la sensación de aislamiento de un país que mantiene un control efectivo de sus fronteras. El pacto con alguien tan autoritario como Erdogan hizo el resto. 

Obviamente, no faltan las exageraciones de la prensa basura británica. Pero si miramos con las gafas correctas el tramposo referendo, la decadencia de la UE estalla en la cara."            (Pablo García, CTXT, 24/06/16)

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