"(...) Aquellos que han llevado a España al final de un ciclo histórico,
caracterizado por una profunda degradación política, económica, social y
moral, van a continuar medrando. Cuentan además con la ayuda
inestimable de unos medios de comunicación que nos quieren dóciles,
manejables, sumisos. Por lo tanto, su herencia se va a alargar en el
tiempo.
Salarios míseros, jóvenes talentosos emigrando, pensionistas
temerosos, buscadores de rentas haciendo su agosto, niños marcados por
el lugar donde nacen y que no ascenderán en el ascensor social… País de
camareros, país de crupieres. Pero al final esos hombres y mujeres,
buenos y decentes, despertarán de este mal sueño y pondrán los puntos
sobre las íes. (...)
Ya conocen nuestra tesis. Las élites auto-programaron un crecimiento económico para “sujetar” al Régimen.
Los motores de crecimiento patrios son, por un lado, la relajación del
ajuste presupuestario, con el consentimiento expreso de Bruselas -desde
2014 se ha producido un incremento del déficit estructural-. Por otro,
la entrada de flujos financieros foráneos en nuestra economía, derivados
fundamentalmente de la política monetaria del BCE.
Inicialmente fueron
inyecciones directas de liquidez al sistema bancario, vía préstamos a
largo plazo a coste irrisorio; ahora, a través de la expansión
cuantitativa, mediante la compra en mercado secundario de deuda pública y
privada por parte del regulador. El objetivo último era mantener el
régimen y statu-quo actual de nuestro país. Y lo han conseguido. Pero su
objetivo final es otro.
Han ganado tiempo para continuar haciendo lo de antes. Cuando se forme el nuevo ejecutivo, nueva ración de austeridad, pero no por razones económicas, ¡qué va! (...)
Los defensores de la austeridad intentan cambiar el modelo social,
privatizar todo -incluida la sanidad y la educación-, forrarse a nuestra
costa. Y para ello la labor de desinformación es vital, clave, porque
al manipular y ocultar el origen de la crisis permiten que esta agenda
se alcance, aun a costa de los ciudadanos.
Y lo saben, y por ello
levantaron el pie del acelerador en el período 2013-2016. Una vez sujeto el Régimen, volverán ¡a jugar! Pero hay un problema de fondo muy serio: la clase dominante en realidad no tiene un plan hegemónico, simplemente sigue las tendencias espontáneas del capitalismo contra la inmensa mayoría de la ciudadanía.
Por eso fracasarán y colapsarán, aunque el daño infligido previamente ya será irreversible. Sí, lo reconozco, quizás sea un sueño, pero déjenme soñar." (Juan Laborda, Vox Populi, 31/08/16)
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