22.9.16

La alianza de las clases dominantes en la UE guía las políticas a nivel de cada Estado y a nivel europeo. Frente a ellas, se necesita una alianza de las clases dominadas a nivel estatal y a nivel europeo

"(...) Lo que solía llamarse lucha de clases continúa existiendo y se realiza tanto a nivel del Estado (y, repito, en sus diferentes niveles, central, autonómico y local), como a nivel europeo.

 En realidad, las clases dominantes en cada país utilizan su dominio sobre las instituciones europeas para conseguir lo que no podrían conseguir aprobar en sus propios parlamentos.

 La alianza de las clases dominantes en la UE y en la Eurozona es lo que guía y configura las políticas a nivel de cada Estado y a nivel europeo. 

Frente a esta alianza de las clases dominantes, se necesita una alianza de las clases dominadas, tanto a nivel estatal como a nivel europeo, mostrando, por ejemplo, que el trabajador alemán tiene más en común, en cuanto a sus intereses, con el obrero español o griego, que con el establishment financiero, político y mediático de su país.

El establecimiento de tales alianzas es una de las mayores urgencias en la UE y en la Eurozona. El reto de las fuerzas progresistas es precisamente articular la lucha a nivel del Estado con la lucha a nivel europeo. 

Creerse que puede cambiarse Europa sin cambiar antes los Estados, como Varoufakis está proponiendo, es imposible, como también es imposible cambiar los Estados a través de cambios en Europa.

 Las fuerzas progresistas podrán cambiar Europa si cambian las relaciones de fuerza dentro de los Estados (al menos en un número significativo de ellos para poder forzar estos cambios). Sin cambios a nivel de los Estados, veo difícil que pueda cambiarse Europa, situación con la cual Varoufakis parece no estar de acuerdo, pues concluye que no hay nada que pueda hacerse a nivel de los Estados. Y la estrategia ahora debe centrarse en cambiar Europa. 

Y es ahí donde creo que Varoufakis ha sacado las conclusiones erróneas con lo que ha ocurrido en Grecia.

El Estado griego estaba muy solo y era débil frente al establishment financiero-político alemán. Pero la propia experiencia y la derrota de las fuerzas progresistas en Grecia han contribuido (además de deslegitimar las instituciones europeas) a movilizar a las fuerzas progresistas de otros países. 

Es obvio que la resistencia a las políticas neoliberales promovidas por las instituciones europeas está aumentando y expandiéndose. Y con ello la oposición a tales instituciones está creciendo exponencialmente. 

Y así como antes tanto las derechas (conservadores y liberales) como las supuestas izquierdas (la socialdemocracia) hacían lo mismo cuando gobernaban, están apareciendo ahora nuevas fuerzas políticas, como las nuevas izquierdas emergentes en España, en Portugal o en el Reino Unido, que cuando han podido gobernar (como las portuguesas) han intentado parar las políticas de austeridad. 

Y aunque sea provisional, su victoria es parte de un rechazo continuo que se va extendiendo.  (...)"                   

(Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Dominio Público” en el diario PÚBLICO, 8 de septiembre de 2016; en www.vnavarro.org, 08/09/16)

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