"(...) Lo que solía llamarse lucha de clases
continúa existiendo y se realiza tanto a nivel del Estado (y, repito, en
sus diferentes niveles, central, autonómico y local), como a nivel
europeo.
En realidad, las clases dominantes en cada país utilizan su
dominio sobre las instituciones europeas para conseguir lo que no
podrían conseguir aprobar en sus propios parlamentos.
La alianza de las
clases dominantes en la UE y en la Eurozona es lo que guía y configura
las políticas a nivel de cada Estado y a nivel europeo.
Frente a esta
alianza de las clases dominantes, se necesita una alianza de las clases
dominadas, tanto a nivel estatal como a nivel europeo, mostrando, por
ejemplo, que el trabajador alemán tiene más en común, en cuanto a sus
intereses, con el obrero español o griego, que con el establishment
financiero, político y mediático de su país.
El establecimiento de tales alianzas es
una de las mayores urgencias en la UE y en la Eurozona. El reto de las
fuerzas progresistas es precisamente articular la lucha a nivel del
Estado con la lucha a nivel europeo.
Creerse que puede cambiarse Europa
sin cambiar antes los Estados, como Varoufakis está proponiendo, es
imposible, como también es imposible cambiar los Estados a través de
cambios en Europa.
Las fuerzas progresistas podrán cambiar Europa si
cambian las relaciones de fuerza dentro de los Estados (al menos en un
número significativo de ellos para poder forzar estos cambios). Sin
cambios a nivel de los Estados, veo difícil que pueda cambiarse Europa,
situación con la cual Varoufakis parece no estar de acuerdo, pues
concluye que no hay nada que pueda hacerse a nivel de los Estados. Y la
estrategia ahora debe centrarse en cambiar Europa.
Y es ahí donde creo
que Varoufakis ha sacado las conclusiones erróneas con lo que ha
ocurrido en Grecia.
El Estado griego estaba muy solo y era
débil frente al establishment financiero-político alemán. Pero la propia
experiencia y la derrota de las fuerzas progresistas en Grecia han
contribuido (además de deslegitimar las instituciones europeas) a
movilizar a las fuerzas progresistas de otros países.
Es obvio que la
resistencia a las políticas neoliberales promovidas por las
instituciones europeas está aumentando y expandiéndose. Y con ello la
oposición a tales instituciones está creciendo exponencialmente.
Y así
como antes tanto las derechas (conservadores y liberales) como las
supuestas izquierdas (la socialdemocracia) hacían lo mismo cuando
gobernaban, están apareciendo ahora nuevas fuerzas políticas, como las
nuevas izquierdas emergentes en España, en Portugal o en el Reino Unido,
que cuando han podido gobernar (como las portuguesas) han intentado
parar las políticas de austeridad.
Y aunque sea provisional, su victoria
es parte de un rechazo continuo que se va extendiendo. (...)"
(Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Dominio Público” en el diario PÚBLICO, 8 de septiembre de 2016; en www.vnavarro.org, 08/09/16)
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