"El programa económico del candidato republicano, Donald Trump, es
neoliberalismo puro, característico, en muchos aspectos, de los
programas del Partido Republicano: incluye unos grandes recortes de
impuestos que favorecerían enormemente a las rendas superiores y a las
rendas derivadas del capital. (...)
Otra medida predecible del programa republicano del Sr. Donald Trump es
el compromiso de eliminar y/o reducir gran cantidad de regulaciones
laborales, medioambientales y en defensa del consumidor, que el mundo de
las grandes empresas siempre ha deseado reducir o incluso eliminar.(...)
Ahora bien, hay dos propuestas del programa de Trump que son claramente
diferentes y que no aparecen en el ideario neoliberal, y que han tenido
gran atractivo y capacidad de movilización entre las clases populares, y
muy en particular entre la clase trabajadora (sobre todo de raza
blanca).
Las dos propuestas pertenecen más a la sensibilidad
socialdemócrata (antes de que la mayoría de estos partidos dejaran de
ser socialdemócratas y se convirtieran en partidos socioliberales) y
son, repito, sumamente populares entre la clase trabajadora de aquel
país.
Una de estas propuestas nuevas consiste
en establecer un programa activo de inversiones públicas en las
infraestructuras del país como medida de creación de empleo. A primera
vista, puede parecer paradójico que un político de extrema derecha haga
esta propuesta.
Pero no lo es tanto si se tiene en cuenta que el nazismo
y/o el fascismo (que se autodefinieron como partidos
nacional-socialistas) incluyeron en sus programas propuestas de carácter
socialista que tenían, como objetivo, atraer a la clase obrera,
compitiendo con los partidos socialistas y comunistas por el apoyo de
tal clase.
Una situación semejante está ocurriendo ahora en EEUU. En
realidad, el candidato que lideró primero estas propuestas en la campaña
electoral fue el candidato socialista Bernie Sanders, que generó gran
apoyo entre los jóvenes y entre la clase trabajadora (por debajo de 45
años).
El candidato Trump (cuya ideología tiene muchos componentes del
fascismo populista europeo, tales como el nacionalismo extremo, el
racismo, la xenofobia, el caudillismo, el antidemocratismo,
autoritarismo y el canto a la fuerza –al militarismo) hizo suyas tales
propuestas, siendo una de las medidas que ha generado mayor movilización
popular y apoyo, tanto a Donald Trump como al candidato socialista
Bernie Sanders, que compitió en las primarias del Partido Demócrata.
El otro gran capítulo nuevo para un
candidato republicano ha sido la oposición de Trump a los tratados de
libre comercio, sumamente impopulares en EEUU por haber sido una de los
mayores causas de destrucción de empleo en el sector manufacturero
estadounidense.
Tal sector es el que concentra los puestos de trabajo
mejor pagados y más estables del mercado de trabajo estadunidense, y que
ocupan, en su gran mayoría, obreros de raza blanca. Al destruirse tales
puestos de trabajo, el grupo más afectado es precisamente la clase
trabajadora blanca.
La movilidad de las empresas
manufactureras a países como México y China ha tenido un impacto
sumamente negativo en los estados industriales de EEUU (Ohio, Michigan y
Pennsylvania, entre otros), lo que explica el gran atractivo de esta
propuesta entre tal clase trabajadora.
En este capítulo, de nuevo, fue
el candidato demócrata Bernie Sanders el que presentó una serie de
propuestas exigiendo el fin de los tratados mencionados, propuestas
sumamente populares y que hizo suyas también el candidato Trump. (...)
Las dos grandes propuestas citadas (la
inversión pública masiva como medida de creación de empleo y la
oposición a los tratados de libre comercio), apoyadas por el candidato
demócrata Bernie Sanders (un miembro del Partido Socialista de EEUU y
candidato independiente a la Presidencia del Partido Demócrata), y por
el candidato republicano Donald Trump, han tenido un gran impacto en
Partido Demócrata.
Hoy el programa de tal partido ha virado claramente a
la izquierda, debido a la candidatura Sanders (que ganó en 22 de los 50
Estados) y del temor a Donald Trump. Hilary Clinton, vencedora de las
primarias del Partidos Demócrata, es plenamente consciente de que, sin
el apoyo de los sanderistas, no podrá ganar las elecciones.
De ahí que
haya un acuerdo, que llega a nivel de consenso, de que, para salir de la
Gran Recesión, se necesita una inversión masiva federal de gasto
público para producir empleo y un rechazo a los mal llamados tratados de
libre comercio, que están excesivamente influenciados por los intereses
de los lobbies empresariales a costa del bienestar de las clases
populares.
Es interesante señalar que en Europa han
comenzado a aparecer propuestas semejantes (gran inversión pública y
oposición al Tratado TTIP) por parte de movimientos sociales y
políticos, siendo en España Unidos Podemos el único partido que ha
propuesto medidas semejantes, que, como era predecible, ha sido acusado
por las fuerzas conservadoras y liberales como utópico e irrealizable.
Europa continúa estancada en el dogma neoliberal que está condenando a
la Unión Europea, y muy en especial a los países periféricos de la
Eurozona, como España, a un estancamiento del cual será difícil salir a
no ser que cambien radicalmente las políticas públicas neoliberales que
han causado la Gran Recesión, que todavía no se ha resuelto (por mucho
que el gobierno y sus aliados, así como los grandes medios, así lo
digan). Y, si no se lo creen, esperen y lo verán."
(Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Pensamiento Crítico” en el diario PÚBLICO, 31 de agosto de 2016; en www.vnavarro.org, 31/08/16)
No hay comentarios:
Publicar un comentario