"Cinco meses de protesta sindical y ciudadana contra la
reforma laboral en Francia, de marzo a julio, “ya han quedado atrás”, se
dice en el gobierno. “La reforma laboral, ya no es un tema”, dice
satisfecho el primer ministro, Manuel Valls, para quien, “lo esencial”
no es el frente social en el que una mayoría de franceses ve cómo su
vida se deteriora desde hace años, sino “la batalla cultural e
identitaria”.
La ley de reforma laboral se aprobó en verano y ahora solo queda ir
introduciéndola a base de decretos. Pero centenares de miles de
manifestantes volvieron a salir el jueves a la calle en una centena de
ciudades francesas, en la decimocuarta jornada contra esta reforma
surgida de las directivas neoliberales de Bruselas y plenamente asumida
por el gobierno francés. (...)
Respecto a la calle, ¿se agotan las energías de esta protesta de la que nació el movimiento Nuit Debout?
Con el reinicio del curso político, todo se está intentando recrear, incluido la Nuit Debout, el (¿fallido?) 15-M francés que el 31 de agosto volvió a convocar asambleas en la parisina Plaza de la República. (...)
Respecto a la Nuit Debout, “no vamos a explicar cuentos: el fuego no ha prendido, o todavía
no ha prendido”, dice el economista Frederic Lordon, uno de sus
animadores intelectuales más interesantes. “Sin embargo”, dice, “me
parece que mucha gente que estaba lejos del acontecimiento, lo ha
observado con interés y puede que haya pasado algo en las cabezas, algo
cuyos efectos todavía no podemos apreciar”, dice.
Así pues, ¿la protesta ha quedado atrás? ¿ya es un dato del pasado?
como dicen en el gobierno. El curso político ha recomenzado con una
huelga de profesores, otra de enfermeras -ambos estresados por la falta
de medios y la lenta degradación acumulada durante años en ambos
sectores-, la retirada o recorte de subsidios de vivienda para mucha
gente precaria, así como un anuncio de bajada de impuestos cuyo
oportunismo electoralista (las elecciones son en siete meses) es una
ofensa a la dignidad del votante.
El enfado contra el Partido Socialista sigue ahí, igual que el
desprestigio de sus dirigentes, incluido el propio Presidente. La
factura electoral será importante porque la base electoral de la
victoria de 2012 ha saltado por los aires.
“Votaré al Frente Nacional, porque no tengo trabajo”, explica un obrero en la viñeta de Ranson, el sutil caricaturista de Le Parisien.
Un trío formado por un policía, una enfermera y un profesor le
contestan, “nosotros también porque trabajamos demasiado”. Y en segundo
plano un ciudadano se pregunta, “¿cómo hacen los del FN para conciliar
lo más contradictorio?”.
En realidad el FN, cuya inconsistencia es enorme, no tiene ningún
mérito: prospera sobre los agujeros y vacíos que le han regalado durante
treinta años. La victoria de la ultraderecha en las presidenciales de
abril/mayo es más que dudosa, pero la de la derecha, en competición con
la ultraderecha, es casi segura. Una enorme abstención podría ser la
contribución más notable del partido actualmente en el gobierno." (Rafael Poch
No hay comentarios:
Publicar un comentario