13.9.16

En Alemania, la Izquierda debería haber ofrecido respuestas combativas contra ese Uno por Ciento en la cúspide que se hace obscenamente rico... como Sanders o Corbyn

"Las elecciones del pasado domingo (4 de septiembre) fueron un desastre sin paliativos. La Alternativa por Alemania (AfD, por sus siglas en alemán), que concurría por primera vez, logró un asombroso 21,9% del sufragio, situándose en segundo lugar tras los socialdemócratas y batiendo a Angela Merkel en su propio estado federado. (...)

Un aspecto de este temible avance me preocupa y me entristece especialmente. Muchos de los votantes de la AfD, en lo que se antoja un enorme giro, eran gentes que no votaron en las últimas elecciones. 

Están menos interesados en un programa de la AfD acicalado para ellos con nuevos y atractivos aromas que en dejar constancia de su indignación con los viejos partidos, incapaces como parecen de hacer nada para superar el prolongado estancamiento, la falta de puestos de trabajo decentes y permanentes y asegurarles el futuro, a ellos y a sus descendientes. 

Aquí es donde La Izquierda debería haber ofrecido respuestas, respuestas combativas acompañadas de acciones y sentadas en las calles y movimientos de base popular en favor de mejoras factibles enmarcadas en una perspectiva convincente de una sociedad mejor. 

Es ese tipo de métodos, creo yo, el que ha reportado enormes ganancias y ha situado cerca del éxito a la notable campaña de Bernie Sanders en los EEUU y el que ha despertado también el entusiasmo por Jeremy Corbyn en el Reino Unido. 

Ambos llamaron, apelando a la emoción no menos que a los hechos, a la lucha contra ese Uno por Ciento en la cúspide que se hace obscenamente rico al tiempo que envenena al mundo con dudosos bienes farmacéuticos cargados con sobreprecios, herbicidas, falsos trucos de emisiones y, sobre todo, con armamento para más y más guerras y más y más refugiados, armamento del que ellos son los principales beneficiarios.

La Izquierda, hasta donde yo sé, ha trabajado a favor de mejoras locales allí donde ha obtenido escaños en un concejo local o estatal, pero se ha abstenido de hacer llamamientos a la acción por una sociedad futura mejor. Tendría que haber desafiado aquí a los demás grandes partidos, precisamente porque todos ellos han traicionado a sus electores y a sus propias promesas.

 El abismo que han dejado abierto, y que debería haber cubierto La Izquierda, ha sido, en cambio, llenado por la vocinglera y agresiva AdF, mientras La Izquierda buscaba más bien entrar en más gobiernos de coalición y –propósito principal— obtener cargos de gobierno a escala federal a través de una coalición con los socialdemócratas y Los Verdes. 

Hay que decir que, en el estado federado de Berlín, luego de las elecciones a celebrar el próximo 18 de septiembre, una combinación así parece bastante factible. Pero aspirar a ese tipo de objetivos significa no herir los sentimientos de los potenciales aliados, frenar la militancia, ofrecer compromisos y, por esta vía, privar de razones reales para votarte a los ciudadanos indignados. 

Porque esos ciudadanos te verán diluirte en una versión ligeramente más a la izquierda, sí, pero mucho más débil que la socialdemocracia. ¿Por qué votarte? Y dejando de lado Turingia, en donde las reglas pueden ser distintas, cada vez que La Izquierda ha entrado en un gobierno de coalición en un estado federado, lo que ha hecho es perder muchos votos y terminar más débil que antes. ¿Cometerá el mismo error después de las elecciones de Berlín? ¿Buscará la misma solución a escala federal? Si así es, ¿qué pasará luego entonces?"               

 (Victor Grossman, Fuente: BERLIN BULLETIN No. 116, 5 de Septiembre 2016, en Sin Permiso, 11-09-16)

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