"A principios de julio, un amigo, muy relacionado con petroleros tejanos y
con quien trabajé en el pasado, me propuso colaborar en la campaña de
Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos para tratar de
captar el voto hispano, de enorme importancia en varios estados clave y
uno de sus grandes talones de Aquiles. (...)
Permítanme antes de seguir explicar las razones por las que entendí
que debía (muy modestamente) colaborar con el equipo de Manhattan en su
estrategia para captar el voto hispano, un voto muy reticente por las
descalificaciones y frases disparatadas lanzadas por el candidato. Pero
como me dice su gente: “Donald es como es y nadie va a hacerle cambiar”.
Y las razones se resumen así: si gana las elecciones, se va a producir
un giro radical en la política exterior y en la política económica de
los Estados Unidos, que favorecerá significativamente a Europa y a otros
países, aparte de la novedad que implicaría un presidente con
excelentes relaciones con el primer mandatario de Rusia.
En primer
lugar está su compromiso firme de aniquilar al Estado Islámico, lo que
dará un golpe muy serio al terrorismo que, sin sus bases logísticas y de
mando y sin el magnetismo que ejercían sobre muchos jóvenes radicales
los éxitos del Estado Islámico, ocurrirá como con Al Qaeda cuando perdió
su bastión de Afganistán: su capacidad de atentar disminuirá
drásticamente.
Después, y como Trump no es un imperialista, se
concentrará en los problemas internos, sin inmiscuirse en la política de
otros países. Todo lo contrario que Hillary Clinton, cuya desastrosa
política exterior ha traído ríos de sangre, dolor y lágrimas. Mucho mas
agresiva que Obama, es extremadamente peligrosa para Oriente Medio,
Rusia y China: “No hay país que no esté dispuesto a invadir o
intervenir”, denuncia Trump. (...)
Luego viene la parte económica y social, que es la que decidirá la
campaña. Hillary Clinton, al igual que ha ocurrido en la Unión Europea,
propone una política económica ultraliberal que beneficia esencialmente a
unas élites depredadoras que controlan todos los grandes medios de
comunicación, ferozmente anti-Trump. Un 1% de la población se ha
apoderado de la casi totalidad del crecimiento de las últimas décadas.
La clase media y trabajadora está literalmente harta de escuchar falsas
promesas mientras su vida no mejora, y lo que es peor, por primera vez
en su historia los hijos vivirán peor que sus padres. “La crisis les ha
atenazado y afectado gravemente a sus vidas, por ello muchos votantes
prefieren a un duro hijo de puta que derribe al ‘establishment’, al que
culpan de todo ello”.
Luego están los cambios sociales, muy bien
descritos en el ‘El País’ por Marc Bassets: “Para muchos americanos que
pasan por serias dificultades económicas, existe una sensación de
precariedad que les hace cuestionar la futura seguridad económica de
ellos, de sus familias y del país, a lo que se unen los cambios
poblacionales y culturales que han ocurrido de modo muy rápido, como la
diversidad racial o los nuevos derechos civiles para gays y lesbianas”,
quieren conservar su cultura y sus valores y legar un mundo mejor y no
peor para sus hijos, que es lo que está sucediendo, “que al menos tengan
lo mismo que ellos tuvieron”, y esto es lo que Trump les garantiza
junto con la protección de sus puestos de trabajo, fuertemente
amenazados por la globalización descontrolada o la manipulación de los
tipos de cambio como hace China.
Trump acusa también a la Reserva
Federal de mantener tipos de interés bajos por razones políticas, lo que
esta creando una ‘falsa economía’, como en la Unión Europea. Si gana
las elecciones y su política económica triunfa, el ‘establishment’
europeo tendrá muy difícil mantener su disparatada política de expansión
monetaria sin reglas ni control alguno a intereses negativos para
financiar el despilfarro. (...)
Las ideas que les envié primero y discutí con ellos después para
captar el voto hispano eran tres muy sencillas que resumo brevemente. La
primera, que los hispanos son muy sensibles al idioma y orgullosos de
sus países de origen, por ello un primer paso para ganarse su voto sería
que las propuestas del candidato les sean explicadas en los estados con
presencia hispana importante en su propio idioma: el español.
A este
fin, los directivos de campaña deben buscar y encontrar, entre los
hispanos que les apoyan, las mejores personas para explicar con claridad
las ventajas de apoyar a Trump; incluso el propio candidato debería
incluir dos o tres frases en español cuando se dirija a estas
audiencias.
La segunda son las medidas económicas, que es lo que
más preocupa al electorado norteamericano (hispano o no) con gran
diferencia. El reparto más justo de la riqueza creada, el empleo digno y
la presión fiscal sobre la clase media y la clase trabajadora es lo que
decidirá las elecciones. Y aquí el programa de Trump supera al de
Clinton por goleada. (...)
El tema fiscal es clave, propone reducir los tramos de siete a tres
(12%, 25% y 33%) y bajar los tipos a la mayoría de ciudadanos. Comparen
ustedes con la situación en España para tramos equivalentes de 24%, 37% y
45% y con toda la depredadora clase política y la caterva de medios
endeudados esperando el maná que los mantenga, pidiendo que se suban
“porque son bajos”. (...)
España es un auténtico infierno fiscal para la clase media y
trabajadora, que soporta los terceros mayores impuestos de la OCDE, y si
se considera la eliminación masiva de deducciones por Rajoy, y el
sinfín de impuestos y recargos de comunidades autónomas y ayuntamientos,
la familia media española está sometida al mayor expolio fiscal de
Europa. Si Trump pudiera presentarse en España, arrasaría. (...)
Por supuesto, estas consideraciones al votante norteamericano, que ni
sabe qué es la Unión Europea, ni el Brexit, le traen al pairo. Sin
embargo, los paralelismos entre lo que propone Clinton y los
irresponsables gobiernos europeos son importantes para los debates
específicos.
De hecho, el equipo de campaña me ha pedido la máxima
información sobre por qué el programa de estímulos de expansión
monetaria del BCE, que incluye tipos de interés negativos, préstamos a
bajo tipo de interés a bancos y programas de compra de bonos por
trillones (americanos) de euros está fracasando estrepitosamente tanto
en crecimiento como en inflación (Trump aboga por hacer justo lo
contrario).(...)
“Tenemos un 100% de posibilidades de ganar”, me dijo el viernes Carter
Montgomery, un destacado miembro del equipo de Trump, a quien conocí
hace tiempo en el Dallas Petroleum Club. " (Roberto Centeno, El Confidencial, 12/09/16)
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