"(...) Europa se equivoca y Alemania más pero es un gran error
creer que los problemas de España vienen de ahí porque lo cierto es que
también aquí hacemos mal nuestras tareas desde hace tiempo.
--En España nos equivocamos porque seguimos sin hacer
frente a un problema fiscal que puede llegar a ser de una gravedad
extraordinaria si no se toman medidas urgentes. Pero medidas que
lógicamente tendrán que ser diferentes a las que hasta ahora se vienen
tomando, pues está claro que éstas no han conseguido sino que aumente
sin cesar la deuda pública.
Tengo la seguridad de que el principal
problema de España no está en el gasto y que hay que actuar
principalmente por la vía de los ingresos, pero tampoco me cabe la menor
duda de que en materia de gasto público hay los suficientes "puntos
negros" como para impedir que cualquier otra medida sea creíble y viable
mientras persistan.
Para aplicar las políticas de reforma impositiva y
de lucha contra la economía sumergida que se necesitan es imprescindible
llevar a cabo una revisión previa de las políticas de gasto, una
reforma de nuestra Administración pública y la lucha integral contra la
corrupción que ni siquiera se ha empezado.
--En España nos hemos equivocado y nos seguimos
equivocando al debilitar los únicos motores que pueden garantizar las
prosperidad y la salvación de nuestra economía, y de nuestra sociedad.
Hay que conseguir como sea un incremento del gasto público y privado en
I+D+i, en educación, en promoción de la igualdad, en estrategias de
sostenibilidad medioambiental y reforma energética y, en general, en el
que sabemos que incrementa nuestro capital social.
--En España nos equivocamos al aceptar como nuestra o al
permitir que se nos imponga una estrategia de competitividad basada en
bajar salarios porque de esa forma solo se consigue acabar con las
empresas que viven del mercado interior, la gran mayoría, y empobrecer
continuamente a la población.
--En España nos equivocamos sintiéndonos a mi juicio
excesivamente confiados en las políticas redistributivas, sin duda
indispensables pero nunca suficientes porque deterioran el sistema de
incentivos y a la larga son insostenibles si no van acompañadas de una
regeneración constante del tejido productivo y de la apropiación del
valor añadido que se genera.
--Y creo que España hace mal manteniendo en Europa una
actitud sumisa y casi silente, como la de los últimos años. Sin entrar
ahora en el balance de su gestión europea, lo cierto es que desde la
época de Felipe González España apenas pinta nada en Europa y esta es
una, por no decir que la más pesada, de nuestras grandes hipotecas.
España debe hacerse oír y si hace falta debe dar un
manotazo en la mesa. No podemos seguir aceptando como guía de actuación
que los problemas de Europa son la consecuencia de los desequilibrios de
la periferia porque la realidad es que nuestros problemas son la
expresión de un pecado original cometido al diseñar mal una unión
monetaria porque está al servicio de un único vector de fuerza. (...)" (Juan Torres López, CTXT, 20/07/16)
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