13.9.16

En España nos equivocamos al aceptar que se nos imponga una estrategia basada en bajar salarios porque así se acaba con las empresas que viven del mercado interior, la gran mayoría

"(...)  Europa se equivoca y Alemania más pero es un gran error creer que los problemas de España vienen de ahí porque lo cierto es que también aquí hacemos mal nuestras tareas desde hace tiempo.

--En España nos equivocamos porque seguimos sin hacer frente a un problema fiscal que puede llegar a ser de una gravedad extraordinaria si no se toman medidas urgentes. Pero medidas que lógicamente tendrán que ser diferentes a las que hasta ahora se vienen tomando, pues está claro que éstas no han conseguido sino que aumente sin cesar la deuda pública. 

Tengo la seguridad de que el principal problema de España no está en el gasto y que hay que actuar principalmente por la vía de los ingresos, pero tampoco me cabe la menor duda de que en materia de gasto público hay los suficientes "puntos negros" como para impedir que cualquier otra medida sea creíble y viable mientras persistan. 

Para aplicar las políticas de reforma impositiva y de lucha contra la economía sumergida que se necesitan es imprescindible llevar a cabo una revisión previa de las políticas de gasto, una reforma de nuestra Administración pública y la lucha integral contra la corrupción que ni siquiera se ha empezado. 

--En España nos hemos equivocado y nos seguimos equivocando al debilitar los únicos motores que pueden garantizar las prosperidad y la salvación de nuestra economía, y de nuestra sociedad. Hay que conseguir como sea un incremento del gasto público y privado en I+D+i, en educación, en promoción de la igualdad, en estrategias de sostenibilidad medioambiental y reforma energética y, en general, en el que sabemos que incrementa nuestro capital social.

--En España nos equivocamos al aceptar como nuestra o al permitir que se nos imponga una estrategia de competitividad basada en bajar salarios porque de esa forma solo se consigue acabar con las empresas que viven del mercado interior, la gran mayoría, y empobrecer continuamente a la población. 

--En España nos equivocamos sintiéndonos a mi juicio excesivamente confiados en las políticas redistributivas, sin duda indispensables pero nunca suficientes porque deterioran el sistema de incentivos y a la larga son insostenibles si no van acompañadas de una regeneración constante del tejido productivo y de la apropiación del valor añadido que se genera. 

--Y creo que España hace mal manteniendo en Europa una actitud sumisa y casi silente, como la de los últimos años. Sin entrar ahora en el balance de su gestión europea, lo cierto es que desde la época de Felipe González España apenas pinta nada en Europa y esta es una, por no decir que la más pesada, de nuestras grandes hipotecas.  

España debe hacerse oír y si hace falta debe dar un manotazo en la mesa. No podemos seguir aceptando como guía de actuación que los problemas de Europa son la consecuencia de los desequilibrios de la periferia porque la realidad es que nuestros problemas son la expresión de un pecado original cometido al diseñar mal una unión monetaria porque está al servicio de un único vector de fuerza. (...)"                     (Juan Torres López, CTXT, 20/07/16)

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