"Volvemos a las andadas. Allá por 2006 detectamos la burbuja financiera e
inmobiliaria, y previmos la intensa recesión de balances que
experimentarían economías altamente endeudadas alrededor de un colateral
como la vivienda, entre ellas la nuestra, una vez que dicha burbuja
estallara.
Viendo experiencias históricas similares -especialmente la arquitectura financiera y el rescate a la ciudadanía en la época del gran Frank Delano Roosvelt (FDR)-; después de haber estudiado a Hyman Minsky, Irving Fisher, Steve Keen, Wynne Godkey, y Richard Koo,
entre otros, nos las dábamos muy felices.
Bastaba con reducir el
sistema bancario, especialmente el sistémico, a costa de acreedores;
rescatar a familias, como ya hiciera FDR en la Gran Depresión; e
implementar una expansión fiscal vía gasto discrecional que, junto a los
estabilizadores automáticos, compensaran el desapalancamiento del
sector privado. No había que haber inventado nada.
Pero como ya saben ustedes de eso, nada de nada. ¡Qué ingenuos fuimos! Allí estaban las élites extractivas para recordarnos que a pesar de su avaricia, que a pesar de que al final salió muy mal eso de convertir a la economía en un casino, ellos no iban a pagar los platos rotos de tanto destrozo, su destrozo.
Sería la ciudadanía, vía menores salarios, a través de recortes en el
gasto social, mediante un empeoramiento de sus condiciones de vida,
quienes acabarían subsidiando a un sistema bancario ineficiente, frágil,
opaco, corrupto.
Ingenuamente pensábamos que con los tremendos errores de política
económica que se han cometido, y continúan cometiéndose, en la actual
crisis sistémica estaríamos vacunados ante cualquier nueva sorpresa.
¡Qué equivocados estábamos! Las élites preparan un nuevo atraco: un nuevo rescate masivo de bancos privados vía contribuyentes (más deuda pública) y/o a través del banco central
(inyecciones de liquidez vía préstamos a coste cero). Empezaran por
Italia y lo extenderán a la banca francesa, inglesa, alemana, española,
holandesa… (...)
Como ya saben ustedes, existen dos modelos para hacer frente a los problemas de solvencia bancaria como consecuencia de una crisis de deuda provocada por el estallido de una burbuja financiera o inmobiliaria. En el modelo sueco las pérdidas se reconocen hoy; en el japonés se reconocen conforme los bancos van generando beneficios para absorberlas.
Bajo el modelo sueco los bancos deberían reconocer hoy las pérdidas derivadas de los excesos de endeudamiento en el sistema financiero.
La deuda de cada prestatario se reduce a un nivel donde éste pueda
permitirse el lujo de hacer frente a los pagos de la misma, pero de
forma que no suponga la creación de capital para el prestatario. De esta
manera, cuando los bancos absorben las pérdidas por los excesos de
deuda en el sistema, la carga del servicio de la misma se quita de la
economía real.
El capital que es necesario para el crecimiento, la
reinversión, y el soporte del contrato social ya no se dirige al
servicio de la deuda, y la economía real empieza a crecer. Obviamente el
modelo sueco es malo para los bancos, particularmente para su capital
en libros, y excelente para la economía, ya que evita la distorsión en
los precios de los activos financieros e inmobiliarios, y permite el
acceso a la financiación, frente a la ocultación de pérdidas bajo el
modelo japonés.
Sin embargo, en la inmensa mayoría de países de la Zona Euro, entre ellos España, se optó por el modelo japonés.
Ello, obvio, es bueno para los bancos y su gerencia, ya que se oculta
su verdadera situación, pero es nefasto para la economía ya que
distorsiona los precios de los activos financieros e inmobiliarios y el
acceso al crédito.
Como consecuencia de aplicar el modelo bancario japonés, de subsidiar
a la banca sistémica y de aplicar una mezcla de políticas económicas
distópicas, la situación de los balances bancarios es de enorme fragilidad, y los déficits de capital vuelven a los niveles existentes en el peor momento de la actual crisis sistémica.
¿Saben ustedes la cantidad de dinero que ha succionado ese pozo sin
fondo en que se ha convertido el sector bancario europeo? ¿Saben ustedes
el daño que se ha infligido a la ciudadanía, especialmente a los más
débiles? Y a pesar de ello las élites extractivas pretenden volver a las
andadas.
Siguiendo los cálculos del Centre for Risk Management HEC,
el déficit de capital total de la banca francesa e inglesa ronda en
cada caso los 350.000 millones de euros, cerca de los máximos del
período 2009-2012. Sucede exactamente lo mismo con la banca italiana analizada, cuyo déficit de capital supera ya al máximo histórico de 2012, 130.000 millones de euros.
Y en España más de lo mismo: el déficit de capital de los grandes
bancos españoles supera los 110.000 millones de euros, cifra cercana al
máximo histórico de julio de 2012. Por eso, prepárense para el nuevo atraco, rescate bancario a costa del erario público aderezado con inyecciones de liquidez del BCE." (Juan Laborda, Vox populi, 16/07/16)
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