18.10.16

De nuevo, la banca europea en la picota... la élite financiera tiene su riqueza en activos de deuda y derivados, que se evaporarían si se dejasen caer a los bancos. Por eso los salvaremos, otra vez

"(...) Toda la banca europea está en la picota, y con ella la actitud del Banco Central Europeo. Afronta su segunda crisis en menos de una década, siendo el propio modelo bancario el que está en entredicho.

 Además la política de tipos de interés no ayuda. Los tipos a cero no sólo no han asfixiado el margen bancario sino también el recurso a la compra-venta de deuda, que también se ha quedado sin margen. Dejen ya de ocultar en los cajones activos que no valen nada, obliguen a poner todo encima de la mesa, como lo hicieron en Suecia en 1992, y que apechuguen sus acreedores. 

El problema es que mientras en 2008 con un corte de pelo al bonista sénior era suficiente, me temo que ahora no. En el trasfondo subyace un diseño institucional del Euro ineficiente, que no solo no anticipó sino que alentó que los pasivos bancarios se convirtieran en deuda pública en situaciones de crisis, impidiendo la restructuración privada de la deuda.

El papel de los Bancos Centrales

Y en el trasfondo, el papel de los Bancos Centrales. Deberían haberse preocupado por un correcto mecanismo de transmisión de la política monetaria a través del flujo o canal crediticio. Sin embargo, no ha sido así. La autoridad monetaria se empecinó en proteger a la banca sistémica, cuya excesiva asunción de riesgos y prácticas abusivas causaron la crisis de 2008. Subsidió a los bancos demasiado grandes para quebrar.

Pero además, la política monetaria implementada es inefectiva en recesión de balances. Solo genera una mera ilusión óptica, vía inflación de activos. Cuando un banco central realiza expansión cuantitativa en un mercado donde los inversores ya están inclinados a buscar riesgo sin importarle el precio, el exceso de la base monetaria actúa como una patata caliente que pasa de un inversor a otro. 

Hablamos ya abiertamente de Juego Ponzi. Las políticas monetarias son completamente inútiles en un entorno de deudas privadas excesivas y mercados financieros sobrevalorados, siempre acaban en recesión de balances.

Existían y existen alternativas a la delicada situación actual. Por un lado, una reestructuración del sector bancario a costa de sus acreedores, imponiendo límites al tamaño de los bancos. Se trataría de terminar con la financiarización de la economía.

 Por otro, una expansión del gasto público financiado vía monetización o “señoreaje” centrada en nuevos proyectos energéticos, tecnológicos, de mejora de la educación, sanidad, del sector exportador…. Finalmente, la política monetaria debería dirigirse a aliviar directamente la deuda de familias, no de la banca, de manera que permita mantener un nivel de gasto razonable.

Sin embargo no se ha hecho nada de esto. Simplemente se ha protegido la riqueza de la superclase. A diferencia de la mayoría de los ciudadanos, la élite bancaria y financiera tiene la mayor parte de su riqueza financiera en activos de deuda y derivados de todo tipo, que se evaporarían si se dejasen caer a los bancos.

 Si se reestructura el sistema bancario y se redujera su tamaño acorde con la economía real, serían los más ricos y poderosos los grandes perdedores. Obviamente ni lo han tolerado ni lo tolerarán. En su lugar, han diseñado una estructura de ahorro para la economía en la que su riqueza se mantiene, así como las instituciones que la controlan, y lo han hecho a nuestra costa. Y ahora pretenderán hacer lo mismo. ¿Se lo consentiremos?"                            (Juan Laborda, Vox Populi, en Caffe Reggio, 29/09/16)

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