"Mariano Rajoy y la dirección de su partido emplearon varías vías de
comunicación para hacer un seguimiento integral de la operación que hace
cinco días acabó con el liderazgo de Pedro Sánchez en el PSOE.
La más directa de ellas fue la información periódica que Felipe González
le suministró personalmente al presidente en funciones una vez que
ambos concluyeron que las elecciones de junio mantenían el bloqueo
político y, por tanto, debían volcarse en evitar la repetición de las
legislativas ante la mirada expectante del establishment financiero y de
los grandes centros de decisión europeos.
Este mismo canal y otros de
los que se está sirviendo el PP para medir la crisis abierta en el Partido Socialista,
conducen al Gobierno a la certeza de que a mediados de la semana que
viene, se cita en concreto el miércoles, 12, día de la Fiesta Nacional, Javier Fernández,
como presidente de la gestora, hablará abiertamente de la necesidad de
que su partido se abstenga en la investidura de Rajoy con el objetivo de
acabar con la parálisis política que arrastra España desde hace diez
meses. (...)
Desde primeros de septiembre, según fuentes seguras, Rajoy comenzó a
recibir una información más detallada sobre los movimientos que pensaba
promover en la sombra la presidenta andaluza, Susana Díaz,
para poner fin al liderazgo de Sánchez de manera gradual.
De hecho,
fuentes de la ejecutiva socialista dimitida confirman que el
exsecretario general tenía perfecta consciencia de ser víctima de una
operación “perfectamente coordinada” que tuvo uno de sus primeros
episodios, la prueba definitiva de que esta vez la ofensiva iba en
serio, cuando la propia lideresa del sur y personas como Alfredo Pérez Rubalcaba, Carmen Chacón y Eduardo Madina salieron en tromba para defender en las redes sociales al presidente extremeño, Guillermo Fernández Vara, de una suave llamada a la prudencia procedente de la dirección del grupo parlamentario. (...)
La interlocución entre algunos dirigentes del PP y destacados dirigentes
socialistas no ha circulado solo a través de Rajoy y González sino
mediante otros múltiples canales en los que hasta hace semana y media
fue tema habitual de conversación el miedo compartido a que a Sánchez
acabaran saliéndole los números para hacer realidad el polémico “Gobierno Frankenstein”, el brebaje que aspiraba a compartir con Podemos, la antigua Convergencia, Esquerra Republicana y
otros grupos menores del Congreso.
“Quizás fue este el temor más
compartido por nosotros, por un amplio sector del PSOE y también por el
establishment económico”, refiere un alto cargo del PP convencido de
que, después del esfuerzo que ha hecho una parte importante del Partido
Socialista para frenar esta amenaza, la investidura de Rajoy terminará
saliendo adelante, eso sí a través de condiciones muy exigentes que irán
más allá de la aprobación de los Presupuestos.
Es obvio que Rajoy no
está dispuesto a volver a coger las riendas del Gobierno para vivir un
pleno como el celebrado el pasado martes en el Congreso, en el que el Grupo Popular perdió todas las votaciones. (...)" (Federico Castaño, Vox Populi, 06/10/16)
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