"El colectivo de los
jóvenes menores de 25 años ha sido el más castigado por el fin de la
temporada estival y la finalización de los contratos temporales firmados
para el sector de los servicios.
La caída del empleo se ha cebado nuevamente en los más jóvenes, que
cuentan ya entre sus filas con 24.188 parados más, lo que hace un total
de 309.173 desempleados en este colectivo. La cifra ha sido compensada
mínimamente por el leve descenso registrado en el desempleo de los
mayores de 25 años (-1.387), que ha dejado un total de 3.411.124 parados
en esta franja de edad. El total de parados se sitúa en 3.720.297 (...)
Lo que no cambia es la baja calidad de los nuevos empleos. En septiembre, de los 1.907.000 contratos firmados sólo 171.012, lo que representa el 8,97% del total, fueron de carácter fijo.
Tampoco remite
la caída en picado del número de beneficiarios de prestaciones por
desempleo, que a final de agosto fueron 2.036.881, lo que supone una
disminución respecto al mismo mes del año anterior del 10,0%. (...)
No sabemos si, como dice Bescansa, si solo votaran los jóvenes, otro Pablo nos cantaría. Lo
que sí sabemos es que los jóvenes -y menos jóvenes- que siguen en el
paro no parecen tener demasiados motivos para la esperanza, esté más o
menos cerca el horizonte electoral.
Por lo menos, si por esperanza se
entiende encontrar un trabajo decente, con un contrato decente, en
condiciones decentes y, ya por pedir, decentemente remunerado. Se supone
que el “no” o la abstención a la investidura d" (Cuarto Poder, 04/10/16)
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