"La economía española presenta un problema real de insuficiencia de
demanda. Por un lado, un mercado laboral destrozado, situación que se ve
agravada por el hundimiento de las rentas del factor trabajo.
Por otro,
un modelo productivo en líneas generales fallido -salvo un tejido de
pequeñas y medianas empresas exportadoras muy dinámicas-, donde el poder
real lo detentan antiguos monopolios naturales y un sector financiero
cuyas necesidades de Target 2 alcanza cifras próximas a los 320.000
millones de euros. Ambos sectores constituyen las élites extractivas de
nuestro país.
Y fueron ellos, de la mano de una clase política cómplice,
quienes decidieron nuestro futuro, convirtiendo España en un país
desigual, sin perspectiva de mejora alguna, donde los extractores de las
rentas del suelo se movían como hienas, alrededor de la burbuja
inmobiliaria, mientras ofrecían migajas al resto de la población. Cuando
pinchó la burbuja, al talento patrio no le quedó más remedio que buscar
fortuna allende nuestras fronteras.
En este contexto, al igual que la inmensa mayoría de
economías de nuestro entorno, se compensó el vaciamiento de la economía,
bajos salarios y el aumento del subempleo, a través del crédito y la
deuda, alrededor de la burbuja inmobiliaria, elementos que se
convirtieron en la solución para estimular la demanda y la tasa de
retorno del capital.
Mientras duró, los beneficios empresariales se
multiplicaron, a la vez que se deprimían los salarios. Una vez que el
colateral que alimentaba esa deuda estalla, entramos en una recesión de
balances privados iniciándose la actual crisis sistémica.
En
un contexto de acumulación de deuda privada alrededor de dos burbujas
-la inmobiliaria y la de internacionalización- solo la política fiscal
era efectiva. Los multiplicadores fiscales y el rescate a terceros
explican la expansión brutal de la deuda soberana desde 2008.
Digámoslo
claramente, los motores del crecimiento de España desde la segunda mitad
del 2013 han sido, por un lado, la relajación del ajuste
presupuestario, con el consentimiento expreso de Bruselas -desde 2014 se
ha producido un incremento del déficit estructural-.
Por otro, la
entrada de flujos financieros foráneos en nuestra economía, derivados
fundamentalmente de la política monetaria del BCE. Inicialmente fueron
inyecciones directas de liquidez al sistema bancario, vía préstamos a
largo plazo a coste irrisorio; ahora, a través de la expansión
cuantitativa, mediante la compra en mercado secundario de deuda pública
por parte del regulador.
En el último año y medio han
entrado en nuestro país casi 150.000 millones de euros por la expansión
cuantitativa del BCE. La contrapartida es más deuda total y externa.
Sin embargo, no se está canalizando hacia nuevas inversiones
productivas, lo que nos hubiese permitido garantizar un mayor
crecimiento nominal futuro, y de esta manera garantizar el repago de la
deuda. Los flujos de inversión extranjeros se están destinando en
realidad a financiar al Tesoro y a la compra de bonos corporativos de
las grandes empresas patrias, bajo el paraguas de la “seguridad”
aportada por los bancos centrales.
Ello no es específico de España, es
en realidad una tendencia global. En una economía financiarizada, las
inversiones especulativas son dominantes, y las tendentes a mejorar el
capital productivo no tan necesarias.
La Encuesta de Población Activa del tercer trimestre es un reflejo del
modelo productivo por el que ha optado finalmente España: país de
camareros, desindustrialización, salarios bajos y precariedad laboral.
Como consecuencia, la productividad de los factores productivos se
hunde.
Salarios bajos, hundimiento de la productividad de los factores
productivos, brusco descenso de la población activa durante la crisis
sistémica, unido a la demografía y la falta de voluntad política amenaza
nuestro sistema público de pensiones. (...)
En definitiva, nuestro modelo productivo, especialmente en un contexto
donde nuestro sector turístico está teniendo años excepcionales, en
parte por razones geopolíticas, se reduce a un país de camareros y
crupieres. Negro futuro para nuestros hijos. Es urgente ya un cambio de
modelo productivo y nuevo acuerdo social." (Juan Laborda, vox Populi, 06/11/16)
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