"(...) España seguirá presa de la austeridad impuesta por la Troika (...)
Hace ya más de cinco años de que aquella noche de agosto en la que la
que el partido del gobierno, por aquel entonces el Partido Socialista
Obrero Español, y el principal partido de la oposición, el Partido
Popular, se pusieron de acuerdo una vez más para modificar el artículo
135 de la Constitución Española contentando así las exigencias de la
Troika. (...)
Al año siguiente, con el partido Popular en el gobierno con mayoría
absoluta, aceptó el memorándum de entendimiento impuesto una vez más por
la Troika, en el que rescataban al sistema financiero español a cambio
de la eliminación casi en su totalidad de las cajas de ahorros y la
concentración del propio sistema haciendo de él un monopolio para unas
pocas entidades bancarias.
Otro ejemplo del poder que ejerce la Troika lo vivimos con el
referéndum griego, que un estado en solitario no tiene poder para
reclamar un cambio de rumbo en las políticas económicas, más bien vimos
la enésima exhibición de autoridad en aquella situación porqué al final
el gobierno progresista griego se vio obligado a aceptar un memorándum
mucho más exigente que las medidas previas al referéndum (...)
Pero el problema no está en España ni en Grecia y eso nos debe
ampliar el marco y ver que el problema está en la Unión Europea
existente. Con estos ejemplos se ve que con los marcos actuales de la
Unión no es posible hacer políticas de izquierda.
Esto nos lleva a una
conclusión complicada, una conclusión que nos debe hacer pensar que tal
vez si se puede pero que a lo mejor solos no. Tenemos que empezar a
pensar que una gran coalición de países del sur de Europa es necesario
para plantear que no puede haber una salida individual para cada estado a
lo que es la disciplina de la Troika.
No es un problema solo del euro si no también un problema del
conjunto de las normas que marca ahora mismo la misma Unión Europea. Es
decir, existen estados fuera del euro pero dentro de la Unión Europea
que tiene que implantar las mismas medidas de austeridad.
Por tanto lo
que se debería hacer es una unión de los estados, pero con el finalmente
gobierno español derechista el deseo de un frente común europeo contra
la austeridad formado por países con gobiernos de izquierdas como
Italia, Portugal, Grecia, Chipre, Malta y España desaparece.
Sin la
adhesión de España a esta coalición pierden peso y fuerza, ya que España
es la cuarta economía más grande de la zona euro (por detrás de
Italia), para desobedecer y al mismo tiempo exigir a las instituciones
europeas políticas en las que su máxima aspiración sea parar el frenesí
de la austeridad y sustituirlo por políticas abocadas a impulsar el
crecimiento y la creación de empleo.
Esta coalición tenía que abandonar definitivamente las políticas de
ajuste fiscal y devaluación salarial en el continente que no han hecho
sino profundizar la recesión.
No tiene ningún sentido que una zona
económica que no deja de bordear la deflación, cuyo banco central está
comprando deuda pública en los mercados secundarios y cuya cifra de
déficit se ha situado durante estos años por debajo del 0% del PIB,
priorice seguir reduciendo el déficit frente a la posibilidad de reducir
el desempleo.
Y empezar a construir una nueva política económica,
centrada en un crecimiento sostenible y robusto con trasfondo ético, que
sea factor de promoción de desarrollo social y democrático y que
reconozca la necesidad de situar la sostenibilidad ambiental en el
centro de una política económica decididamente orientada al crecimiento y
a la creación de empleo de calidad, y en la recuperación de la
protección y la cohesión social." (Xavier Linares, Attac España, 17/11/16)
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