"(...) Hoy sabemos que César Alierta, ex primer ejecutivo de Telefónica y
una suerte de primus inter pares honorario de las principales empresas
de bandera española se reunió con Díaz, la presidenta andaluza. Lo
cuenta El Mundo.
Fechas después del encuentro furtivo, El País
encendió sus editoriales insultantes contra Sánchez y los barones del
PSOE iniciaron al unísono una campaña descalificadora contra el ya
incinerado secretario general de Ferraz.
Sánchez no es ingenuo,
sabía a la perfección que el poder entre bambalinas lo ejercen en España
sobre el PP y el PSOE los emporios de capital internacional y la crema
de los negocios españoles con ínfulas transnacionales. Su experiencia
previa como consejero de Cajamadrid durante la época de Miguel Blesa y
como experto del FMI y el Banco Mundial en la década de los 90 del siglo
pasado en Bosnia le otorgan un perfil que no ofrece dudas al respecto
acerca de su conocimiento de los bajos fondos de las finanzas y la
presión asfixiante que ejercen sobre las políticas públicas.
(...) sus declaraciones a posteriori parecen ir más en la dirección de
rehacerse un currículo político con sesgo izquierdista para volver a
aspirar a la cúspide de Ferraz conectando directamente con las bases
históricas del PSOE y su electorado en huída (...)
Este empeño de recuperación de las señas de identidad socialistas da la
sensación de que será estéril. Sánchez contra el omnipotente aparato
comandado por Susana Díaz y Felipe González en la trastienda más el
grupo Prisa y el Ibex 35 conforman un ejército mastodóntico para un
quijote demasiado débil. El PSOE sigue siendo un instrumento muy valioso
para el sistema (...)
Lo cierto es que el nuevo imperialismo, mal llamado globalización, se
rige de esta manera en todo el mundo. Son los poderes no electos y los
funcionarios tecnócratas los que llevan la voz cantante en todas partes. (...)" (Armando B. Ginés , Rebelión, 02/11/16)
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