"(...) la importante reducción de la tasa de interés del Banco Central Europeo
al 0% ha provocado una serie de consecuencias: por una parte, la banca
privada ha visto más presiones sobre su rentabilidad y sobre sus
márgenes de beneficio; por otra, ha provocado mediante su estrategia del
QantitativeEasing, una acusada reducción en la rentabilidad de los
bonos soberanos y activos de renta fija, con un incremento en su precio
tasado en el mercado.
El precio de estos bonos es inversamente
proporcional a la rentabilidad misma que presentan, con una rentabilidad
cercana al 0%, o incluso negativa como sucedió en países como Alemania,
los actores han visto en estos una forma de resguardar su capital
mediante la especulación.
Mientras quienes emiten estos bonos pueden
financiarse a un precio determinado, quienes los compran a pesar de
tener una rentabilidad baja, nula o negativa, pueden esperar un sector
seguro donde atesorar sus fondos, a la vez que pueden buscar vender los
bonos conforme su precio vaya en incremento.
El problema es que con una
tasa de interés fijada por el BCE en torno al 0%, ya poco más se puede
reducir, y lo que queda es que sus intereses por alguna coyuntura,
asciendan. En tal situación el precio de dichos bonos también ha entrado
a jugar parte de una burbuja, pues su elevado precio solo se mantiene
sostenido por una política de emisión monetaria y reducción de tasas de
interés por parte del BCE.
Se estima que un leve incremento en los tipos
de interés podría provocar pérdidas de al menos 200.000 millones de
dólares, ya que los fondos con rentabilidades negativas acumulan más de
10 billones de dólares, por lo que la pérdida podría ser bastante
superior. (...)
Si la plusvalía no se invierte hay dos posibilidades:
i) la primera
es que sea atesorada, lo cual provocaría un enfriamiento económico o en
su debido caso, una recesión o estancamiento;
ii) la segunda posibilidad
es que la plusvalía que no va a la producción se vuelque a los mercados
financieros y bursátiles, dando paso al incremento en el precio de
activos (acciones, bonos soberanos, renta fija en general, propiedades
inmobiliarias), precio que no guarda relación objetiva con la producción
y ganancia de tales propiedades.
Esto es lo que refleja el índice P/E y
que muestra claros indicios de burbujas en mercados accionarios como el
ya mencionado caso chino, por ejemplo.
En síntesis, la
economía capitalista se encuentra en una frágil situación con Europa y
Japón estancados, Estados Unidos con una débil inversión, los países del
BRIC en recesión o en proceso de estancarse –con la salvada excepción
de India- y China con una tendencia a la sobreacumulación empresarial y a
las burbujas bursátiles.
Con una banca sobreapalancada tanto en Europa
como en Estados Unidos, el clima apunta a que se viene una tormenta; la
crisis podría desatarse en cualquier momento dado a la volatilidad a la
que estamos expuestos, podría provenir desde cualquier horizonte, y es
que en el contexto mundial sobran los candidatos: los conflictos en
oriente medio con Siria como foco de atención, la inestabilidad en
Ucrania, la crisis en Venezuela y su implicancia sobre el petróleo, la
situación en Grecia, el Brexit británico, Etc. Lo cierto es que un
evento detonará el efecto dominó que llevará a una crisis tan o más
aguda que la desatada en 2008/9 en Estados Unidos. (...)" (Víctor Díaz , Rebelión, 03/11/16)
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