22.11.16

Con una banca sobreapalancada tanto en Europa como en Estados Unidos, el clima apunta a que se viene una tormenta; la crisis podría desatarse en cualquier momento...

"(...) la importante reducción de la tasa de interés del Banco Central Europeo al 0% ha provocado una serie de consecuencias: por una parte, la banca privada ha visto más presiones sobre su rentabilidad y sobre sus márgenes de beneficio; por otra, ha provocado mediante su estrategia del QantitativeEasing, una acusada reducción en la rentabilidad de los bonos soberanos y activos de renta fija, con un incremento en su precio tasado en el mercado.

 El precio de estos bonos es inversamente proporcional a la rentabilidad misma que presentan, con una rentabilidad cercana al 0%, o incluso negativa como sucedió en países como Alemania, los actores han visto en estos una forma de resguardar su capital mediante la especulación.

 Mientras quienes emiten estos bonos pueden financiarse a un precio determinado, quienes los compran a pesar de tener una rentabilidad baja, nula o negativa, pueden esperar un sector seguro donde atesorar sus fondos, a la vez que pueden buscar vender los bonos conforme su precio vaya en incremento. 

El problema es que con una tasa de interés fijada por el BCE en torno al 0%, ya poco más se puede reducir, y lo que queda es que sus intereses por alguna coyuntura, asciendan. En tal situación el precio de dichos bonos también ha entrado a jugar parte de una burbuja, pues su elevado precio solo se mantiene sostenido por una política de emisión monetaria y reducción de tasas de interés por parte del BCE.

 Se estima que un leve incremento en los tipos de interés podría provocar pérdidas de al menos 200.000 millones de dólares, ya que los fondos con rentabilidades negativas acumulan más de 10 billones de dólares, por lo que la pérdida podría ser bastante superior. (...)

Si la plusvalía no se invierte hay dos posibilidades:

 i) la primera es que sea atesorada, lo cual provocaría un enfriamiento económico o en su debido caso, una recesión o estancamiento;

 ii) la segunda posibilidad es que la plusvalía que no va a la producción se vuelque a los mercados financieros y bursátiles, dando paso al incremento en el precio de activos (acciones, bonos soberanos, renta fija en general, propiedades inmobiliarias), precio que no guarda relación objetiva con la producción y ganancia de tales propiedades. 

Esto es lo que refleja el índice P/E y que muestra claros indicios de burbujas en mercados accionarios como el ya mencionado caso chino, por ejemplo. 

En síntesis, la economía capitalista se encuentra en una frágil situación con Europa y Japón estancados, Estados Unidos con una débil inversión, los países del BRIC en recesión o en proceso de estancarse –con la salvada excepción de India- y China con una tendencia a la sobreacumulación empresarial y a las burbujas bursátiles.

 Con una banca sobreapalancada tanto en Europa como en Estados Unidos, el clima apunta a que se viene una tormenta; la crisis podría desatarse en cualquier momento dado a la volatilidad a la que estamos expuestos, podría provenir desde cualquier horizonte, y es que en el contexto mundial sobran los candidatos: los conflictos en oriente medio con Siria como foco de atención, la inestabilidad en Ucrania, la crisis en Venezuela y su implicancia sobre el petróleo, la situación en Grecia, el Brexit británico, Etc. Lo cierto es que un evento detonará el efecto dominó que llevará a una crisis tan o más aguda que la desatada en 2008/9 en Estados Unidos. (...)"                 (Víctor Díaz , Rebelión, 03/11/16)

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