22.11.16

Las caídas de empleo, salarios, productividad y distribución de la renta se han generalizado en gran parte de economías occidentales, formándose mayorías que quieran romper esta dinámica... las que movilizan Trump o Le Pen

"La situación real de la economía norteamericana, tras el paso de Obama, no se pude decir que sea muy boyante. Los principales problemas se centran en el crecimiento, productividad, participación laboral, empleo, inversión pública y distribución de la renta.

 Estos problemas empezaron mucho antes de la última crisis, por lo que no es achacable a la gestión de Obama, aunque en ningún caso se puede hablar de un mandato brillante en materia económica. (...)

Desde un crecimiento medio del 4,5% entre 1950-1970, hemos pasado a un crecimiento medio inferior al 2% entre 2000-2015. Estos problemas revelan que los problemas de la economía americana no son cíclicos, sino estructurales. 

Ello explica la débil recuperación fruto de la brusca caída de la productividad, y la ausencia de un cambio de rumbo en la política económica que permita cambiar el patrón de crecimiento. Es cierto que el crecimiento actual es relativamente superior a otras economías, pero la comparación con la senda propia a largo plazo es muy inferior en términos de PIB, renta, creación de empleo y salarios.  (...)

Parte de esta ralentización del crecimiento en EEUU tiene que ver con la productividad, (...). Si no fuese por el crecimiento de la población, EEUU seguramente estaría estancado. Esta baja productividad también explica los bajos salarios y la mala calidad del empleo y la ralentización de la participación en el mercado laboral.

 Es sintomático que el crecimiento medio de la productividad fue del 2,1% entre 1950-2000, lo que unido al avance poblacional permitió crecer a ritmos por encima del 3,5%-4%. En la época dorada de las empresas puntocom, la productividad se elevó sustancialmente, para a partir de este punto fatídico, el pinchazo de la burbuja, comenzar a caer de forma muy brusca, hasta tasas cercanas a 0%. 

Esto tiene que ver, en parte, con el cambio de paradigma empresarial a favor de la maximización del valor del accionista y la reducción drástica de la inversión y por ende del empleo.

 La consecuencia clásica de los efectos de una ralentización de la productividad es la atonía en el crecimiento del empleo y salarios y por ende en la participación en el mercado laboral. (...)

Una consecuencia de la baja tasa de creación de empleo es la reducción de la tasa de participación laboral, que (...) se ha situado en niveles de 1982. Ello presiona a la baja la renta per cápita, ya que hay menos trabajadores ocupados y por ello la masa salarial también es menor. (...)

Una consecuencia de todo esto es la erosión de los salarios y la riqueza en EEUU. (...)

En resumen, Obama deja el país en una situación realmente delicada, especialmente para las rentas medias y bajas, lo que está siendo aprovechado por Trump para dinamitar el cierto consenso que quedaba en EEUU.

 Estos problemas de empleo, salarios, productividad y distribución de la renta se han generalizado en la gran parte de economías occidentales, lo que ha dado pábulo a que se pudieran formar mayorías que quieran romper esta dinámica. El problema es que estas mayorías pueden dar como resultado a que personajes como Trump o Le Pen pudieran llegar a los principales gobiernos. Atentos."                     ( Alejandro Inurrieta  , Vox Populi, 24/10/16)

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