24.11.16

En Ucrania, las milicias del régimen pro-nazi han cometido, ahora, de facto asesinatos en masa

"(...) El secreto de Orbán no consiste simplemente en el hecho de que ha instalado un régimen autoritario que utiliza la retórica nacional-populista para culpar a Bruselas de los problemas de Hungría. El secreto de su "triunfalismo" húngaro consiste en el hecho de que ha sido capaz de adquirir el poder real.

 A través de su política de concentración de poder, Orbán ha conseguido hacerse con el control de prácticamente todos los medios electrónicos. Con una arrogancia que recuerda a Goebbels, se ha propuesto una remodelación ideológica de toda la sociedad húngara, y parece que de hecho la mayoría de la sociedad húngara se ha convertido en defensora de las políticas nacionalistas y xenófobas. 

Esta retórica política se está extendiendo por toda Europa. La contribución de Orbán es inconfundible. Con la ayuda de la privatización sistemática de los bienes del Estado, Orbán ha conseguido crear una nueva "oligarquía-burguesa" que le es fiel, y ha sofocado casi todas las expresiones de resistencia política o social; ha incluso acabado de facto con el derecho de huelga.

 La nueva Constitución húngara de 2010 marca una ruptura definitiva del país con la tradición democrático-burguesa. El sistema político post-1989 se ha cerrado definitivamente y herméticamente a la izquierda; permanece abierto a la derecha en el sentido de la restauración del espíritu de un neo-Horthyismo.

¿Qué tipo de eco ha tenido la política sobre los refugiados de Orbán en Hungría?

Para Orbán la cuestión de los refugiados ha sido muy conveniente, ya que le ha permitido hacer un llamamiento a la "auto-protección nacional" con el fin de completar su demagogia anti-globalista, que sustenta ideológicamente su política de concentración de poder. Ha presentado a los refugiados como cabezas de turco, como el nuevo enemigo, culpándoles del desempleo y la delincuencia, el terrorismo y la inseguridad existencial. 

En cuanto a la búsqueda de chivos expiatorios, los gitanos y los judíos han sido relegados a un segundo plano. La retórica anticomunista y el adoctrinamiento ideológico son más fuertes que nunca. De acuerdo con las encuestas de opinión, el 80% de la población apoya la política anti-refugiados de Orbán.

 El régimen está ocultando y oscureciendo sistemáticamente el papel de la OTAN en la transformación de estas personas en exiliados. Con la ayuda del sistema de manipulación, la población activa están siendo intimidada y toda la sociedad se desmoraliza y refeudaliza.

Usted ha hablado en varias ocasiones de una alianza entre el "atlantismo liberal" y la extrema derecha, ¿qué es lo que quiere decir con ello?

Desde el 2010 he estado enfatizando que el régimen de Orbán no puede ser derrotado en la forma clásica con unas elecciones parlamentarias. Sólo un movimiento social de masas, una insurrección popular, puede expulsar a este régimen.

Los liberales y los neoliberales húngaros se niegan a reconocerlo. Mientras tanto, los gobiernos occidentales han llegado a un acuerdo con Orbán, prácticamente le apoyan, porque en Hungría y la mayoría de los otros países europeos del Este el sometimiento a los dictados de la austeridad y las reformas de Bruselas se combinan con una política exterior pro-Atlántica radical. EE.UU. definitivamente se ha establecido militarmente en Europa del Este, con una ampliación constante de sus bases militares y estrategias anti-rusas.

Mientras tanto, se defiende que ello contribuye a la defensa de la democracia contra el sistema autoritario ruso. Sin embargo, al actuar de esta manera, EE.UU. y la OTAN están proporcionando legitimidad a los sistemas autoritarios de la región.

 En todas partes estos sistemas autoritarios proyectan las relaciones del capitalismo oligárquico. La economía y el sistema de poder de Rusia están bajo presión y aislados militar y económicamente, por los países del centro de Europa, y en esta línea política incluso se defiende al régimen ucraniano pro-nazi.  (...)

Incluso los estancos en Hungría reciben hoy el nombre de "puntos de venta nacionales". En Ucrania, las milicias del régimen pro-nazi ha cometido de facto asesinatos en masa; en Letonia, existe un apoyo público para la glorificación de las Waffen-SS; en Hungría un pícaro político de Fidesz, llamado Lezsák, ha estado exigiendo la erección de una estatua pública al gran político antisemita de la era Horthy, Pál Teleki.

 En nuestra parte del mundo, se celebra la falsificación de la historia sobre la base de la rusofobia y el antisemitismo, el anti-islamismo y la xenofobia.  (...)

¿Desde el punto de vista político, tiene alguna perspectiva los intentos de la izquierda de apoyarse en el nacionalismo?

Con su hostilidad hacia la UE y el euro, el romanticismo nacionalista no conduce hacia la izquierda, sino que conduce a toda la región hacia el tipo de populismo nacional encarnado por Viktor Orbán. 

En comparación con la UE, el Estado nacional no representa ninguna característica progresista, sino que ofusca la lucha entre los diferentes sectores de la burguesía, y para algunos en la izquierda sustituye la cuestión de cómo trascender el capitalismo. 

Del mismo modo, la forma romántica del comunismo tampoco ofrece ninguna solución adecuada a los experimentos sociales que apuntan a la trascendencia global del capitalismo. No hay esperanza sin resistencia social generalizada. (...)

¿Ha cambiado algo en los últimos 20 años? ¿Qué nos enseña la historia de los últimos 20 años?

Creo que tengo una visión más compleja de la historia del socialismo de Estado de Europa del Este y del período de transición que en 1989. En nombre del humanismo hoy digo, como lo hice entonces, que no hay disculpas aceptables para el sistema capitalista, pero he aprendido a entender mejor hasta qué punto el sistema capitalista hunde sus raices en la forma de pensar de las personas. 

Por desgracia, todas las "profecías" negativas que se hicieron en 1989 y principios de los 1990 se han cumplido; no puedo decir lo mismo de mis predicciones optimistas. Muchos amigos y compañeros, al distanciarse del socialismo de estado, tiraron por la borda todas las tradiciones culturales progresistas socialistas. Rechazo esto como un error sectario. Cuanto más podamos aprender de la tradición socialista para movilizar contra el capitalismo, mejor. (...)"                

 (Entrevista al historiador húngaro Tamás Krausz, le entrevistó Susan Zimmermann para la revista alemana Neues Deutschland, en agosto de este año, en Tamás Krausz , Sin Permiso, 19/11/2016)

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