"(...) El secreto de Orbán no consiste simplemente en el hecho de que ha
instalado un régimen autoritario que utiliza la retórica
nacional-populista para culpar a Bruselas de los problemas de Hungría.
El secreto de su "triunfalismo" húngaro consiste en el hecho de que ha
sido capaz de adquirir el poder real.
A través de su política de
concentración de poder, Orbán ha conseguido hacerse con el control de
prácticamente todos los medios electrónicos. Con una arrogancia que
recuerda a Goebbels, se ha propuesto una remodelación ideológica de toda
la sociedad húngara, y parece que de hecho la mayoría de la sociedad
húngara se ha convertido en defensora de las políticas nacionalistas y
xenófobas.
Esta retórica política se está extendiendo por toda Europa.
La contribución de Orbán es inconfundible. Con la ayuda de la
privatización sistemática de los bienes del Estado, Orbán ha conseguido
crear una nueva "oligarquía-burguesa" que le es fiel, y ha sofocado casi
todas las expresiones de resistencia política o social; ha incluso
acabado de facto con el derecho de huelga.
La nueva Constitución húngara
de 2010 marca una ruptura definitiva del país con la tradición
democrático-burguesa. El sistema político post-1989 se ha cerrado
definitivamente y herméticamente a la izquierda; permanece abierto a la
derecha en el sentido de la restauración del espíritu de un
neo-Horthyismo.
¿Qué tipo de eco ha tenido la política sobre los refugiados de Orbán en Hungría?
Para
Orbán la cuestión de los refugiados ha sido muy conveniente, ya que le
ha permitido hacer un llamamiento a la "auto-protección nacional" con el
fin de completar su demagogia anti-globalista, que sustenta
ideológicamente su política de concentración de poder. Ha presentado a
los refugiados como cabezas de turco, como el nuevo enemigo, culpándoles
del desempleo y la delincuencia, el terrorismo y la inseguridad
existencial.
En cuanto a la búsqueda de chivos expiatorios, los gitanos y
los judíos han sido relegados a un segundo plano. La retórica
anticomunista y el adoctrinamiento ideológico son más fuertes que nunca.
De acuerdo con las encuestas de opinión, el 80% de la población apoya
la política anti-refugiados de Orbán.
El régimen está ocultando y
oscureciendo sistemáticamente el papel de la OTAN en la transformación
de estas personas en exiliados. Con la ayuda del sistema de
manipulación, la población activa están siendo intimidada y toda la
sociedad se desmoraliza y refeudaliza.
Usted ha hablado en
varias ocasiones de una alianza entre el "atlantismo liberal" y la
extrema derecha, ¿qué es lo que quiere decir con ello?
Desde
el 2010 he estado enfatizando que el régimen de Orbán no puede ser
derrotado en la forma clásica con unas elecciones parlamentarias. Sólo
un movimiento social de masas, una insurrección popular, puede expulsar a
este régimen.
Los liberales y los neoliberales húngaros se niegan a
reconocerlo. Mientras tanto, los gobiernos occidentales han llegado a un
acuerdo con Orbán, prácticamente le apoyan, porque en Hungría y la
mayoría de los otros países europeos del Este el sometimiento a los
dictados de la austeridad y las reformas de Bruselas se combinan con una
política exterior pro-Atlántica radical. EE.UU. definitivamente se ha
establecido militarmente en Europa del Este, con una ampliación
constante de sus bases militares y estrategias anti-rusas.
Mientras
tanto, se defiende que ello contribuye a la defensa de la democracia
contra el sistema autoritario ruso. Sin embargo, al actuar de esta
manera, EE.UU. y la OTAN están proporcionando legitimidad a los sistemas
autoritarios de la región.
En todas partes estos sistemas autoritarios
proyectan las relaciones del capitalismo oligárquico. La economía y el
sistema de poder de Rusia están bajo presión y aislados militar y
económicamente, por los países del centro de Europa, y en esta línea
política incluso se defiende al régimen ucraniano pro-nazi. (...)
Incluso los estancos en Hungría reciben hoy el nombre de "puntos de
venta nacionales". En Ucrania, las milicias del régimen pro-nazi ha
cometido de facto asesinatos en masa; en Letonia, existe un apoyo
público para la glorificación de las Waffen-SS; en Hungría un pícaro
político de Fidesz, llamado Lezsák, ha estado exigiendo la erección de
una estatua pública al gran político antisemita de la era Horthy, Pál
Teleki.
En nuestra parte del mundo, se celebra la falsificación de la
historia sobre la base de la rusofobia y el antisemitismo, el
anti-islamismo y la xenofobia. (...)
¿Desde el punto de vista político, tiene alguna perspectiva los intentos de la izquierda de apoyarse en el nacionalismo?
Con
su hostilidad hacia la UE y el euro, el romanticismo nacionalista no
conduce hacia la izquierda, sino que conduce a toda la región hacia el
tipo de populismo nacional encarnado por Viktor Orbán.
En comparación
con la UE, el Estado nacional no representa ninguna característica
progresista, sino que ofusca la lucha entre los diferentes sectores de
la burguesía, y para algunos en la izquierda sustituye la cuestión de
cómo trascender el capitalismo.
Del mismo modo, la forma romántica del
comunismo tampoco ofrece ninguna solución adecuada a los experimentos
sociales que apuntan a la trascendencia global del capitalismo. No hay
esperanza sin resistencia social generalizada. (...)
¿Ha cambiado algo en los últimos 20 años? ¿Qué nos enseña la historia de los últimos 20 años?
Creo
que tengo una visión más compleja de la historia del socialismo de
Estado de Europa del Este y del período de transición que en 1989. En
nombre del humanismo hoy digo, como lo hice entonces, que no hay
disculpas aceptables para el sistema capitalista, pero he aprendido a
entender mejor hasta qué punto el sistema capitalista hunde sus raices
en la forma de pensar de las personas.
Por desgracia, todas las
"profecías" negativas que se hicieron en 1989 y principios de los 1990
se han cumplido; no puedo decir lo mismo de mis predicciones optimistas.
Muchos amigos y compañeros, al distanciarse del socialismo de estado,
tiraron por la borda todas las tradiciones culturales progresistas
socialistas. Rechazo esto como un error sectario. Cuanto más podamos
aprender de la tradición socialista para movilizar contra el
capitalismo, mejor. (...)"
(Entrevista al historiador húngaro Tamás Krausz, le entrevistó Susan Zimmermann para la revista alemana Neues Deutschland, en agosto de este año, en Tamás Krausz ,
Sin Permiso, 19/11/2016)
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