24.11.16

Owen Jones: “Vivimos una versión light de los años treinta”. Hoy Reino Unido es un sitio donde las minorías pasan miedo. El peso del odio fue decisivo en el voto del 'brexit'

"(...) El periodista habla con CTXT sobre la situación en Reino Unido donde, seis meses después de la aprobación del Brexit, han aumentado los asaltos a las minorías por parte de un sector racista que ve los resultados electorales como una reivindicación de su odio.  

Casi medio año después de la aprobación del Brexit, ¿por qué cree que sus compatriotas decidieron votar a favor de salir de la Unión?

El Brexit apenas tuvo que ver con la UE. Quienes votaron en contra de la Unión no sabían lo que era. Por eso es difícil responder sobre por qué querían salir de la UE; la mayoría ni pensaba en ese tema cuando acudió a las urnas. La motivación era diferente, era una imperativa perversa que exigía “retomar el control”… 

Sin entrar en detalles sobre el tipo de control al que se referían, ni quienes supuestamente lo tenían en la actualidad. Este voto sirvió para dejar en evidencia las diferencias que todos sabemos que están presentes en las sociedades occidentales. La división entre jóvenes y viejos, zonas urbanas y rurales, personas con educación universitaria y quienes no han tenido esa fortuna, naciones versus Estados. 

La campaña a favor del Brexit apeló al argumento del odio para ganar, aprovechándose del resentimiento de la clase obrera británica, la gente que más sufrió los efectos negativos de la globalización. Lo trágico es que este grupo ha decidido expresar ese descontento votando a favor de algo que les hará incluso más pobres en el futuro.

¿Qué papel jugaron el racismo y la xenofobia en los resultados?

El peso del odio fue decisivo. Los políticos pro-Brexit difundieron mentiras: aseguraron que sólo nos estaban llegando criminales desde fuera, sugirieron que Turquía iba a entrar en la UE en breve y que el Reino Unido se vería inundado por inmigrantes de Oriente Próximo, islamistas, terroristas. 

Boris Johnson [el nuevo ministro de Asuntos Extranjeros bajo el Gobierno de Theresa May] fue uno de los defensores más feroces de este tipo de retórica; cuando Barack Obama apeló a favor de la continuidad dentro de la UE, Johnson utilizó los argumentos de Donald Trump y afirmó que Obama era un keniata que odiaba al viejo Imperio Británico. 

Yo crecí en Stockport, un pueblo obrero cerca de Manchester. La gente de esa zona votó en masa a favor del Brexit porque querían echar a los inmigrantes. Es una motivación absurda porque en esa parte del Reino Unido apenas hay extranjeros, los inmigrantes suponen sólo el 2% de los habitantes de esa región.

 Irónicamente, las zonas con mayores concentraciones de inmigrantes votaron abrumadoramente en contra del Brexit, mientras que las que menos tienen votaron a favor.

¿La izquierda británica tiene parte de culpa por la victoria del Brexit?

Sí, absolutamente. La clase obrera británica sufre graves problemas hoy en día: el paro es alto porque han desaparecido los trabajos industriales, no hay viviendas asequibles, faltan servicios sociales… Son políticas que han ido creando los sucesivos gobiernos conservadores, pero la izquierda no ha sabido acabar con ellas. 

Lo peor, sin embargo, es que los laboristas han dejado de comunicarse con estas personas, que antiguamente eran su base. Les han ignorado, y primeros ministros como Tony Blair han legislado en contra de ellos. No sorprende que no hayan conseguido convencerles con este último referéndum.

¿Cómo ha cambiado el país desde la victoria del Sí en el referéndum?

Hoy Reino Unido es un sitio donde las minorías pasan miedo. El 23 de junio se celebraron las elecciones del odio. La mayoría de los británicos no son racistas, pero los que sí lo son vieron la victoria del Sí como una validación de su odio. 

Ahora consideran que tienen un mandato para expresar ese odio, mediante palabras y actos, abiertamente. Desde finales de junio se han multiplicado los crímenes contra los extranjeros, pero también contra minorías nativas. Se han disparado los asaltos contra homosexuales, por ejemplo.  (...)

¿La diputada laborista que fue apuñalada y tiroteada una semana antes del voto del Brexit? 

Sí. El hombre que la asesinó es un tipo blanco de 52 años que gritó “¡Muerte a los traidores; libertad para Reino Unido!” cuando llegó a los juzgados. Nadie habla así. Es la retórica que aprendió de los periódicos que vendieron el Brexit antes de las elecciones, y que continúan fomentando el odio ahora. La extrema derecha ahora controla las esferas del poder y no tolera ningún tipo de disensión. 

Consideran que el 48% que votó a favor de la permanencia dentro de la UE no tiene legitimidad para pronunciarse, y utilizan la jerga de la extrema derecha americana, con  palabras como “patriotas”. Hay algunos que incluso proponen que se considere el apoyo al Reino Unido dentro de la UE como un delito de traición. 

The Sun anima a los más paranoicos al asegurar que hay una conspiración de una élite compuesta por extranjeros adinerados que quieren moldear las decisiones electorales del pueblo. Es irónico porque el dueño de The Sun es el australiano Rupert Murdoch, un extranjero adinerado que ya moldea las decisiones electorales de gran parte del público británico. (...)

¿Qué implican los cambios en Reino Unido este año para el mundo?

Más allá de lo obvio, que Reino Unido saldrá, antes o después, de la UE, lo que está pasando creo que encaja con lo que está pasando en otras partes del mundo. Estamos viviendo el auge de populismos, la mayoría de ellos de extrema derecha con tintes autoritarios. En Europa, Hungría tiene un gobierno totalitario que reprime derechos fundamentales. Polonia es aterradora porque ahí ha desaparecido la izquierda por completo, y la política se disputa entre conservadores del estilo de David Cameron enfrentados a otros conservadores más tipo UKIP. En Austria tenemos el enfrentamiento de la extrema derecha y los verdes. En Francia tienes a Le Pen. En España tienes a Podemos, un partido populista de izquierdas. Y luego tenemos a Estados Unidos y al nuevo presidente electo… Estamos viviendo una versión light de los años treinta en la que no hay un centro y el mundo se empieza a dividir entre populismos de la izquierda y otros de una extrema derecha xenófoba. Si hay otra crisis económica, cualquier extremo puede aprovecharse. La izquierda se tiene que despertar y ofrecer soluciones reales al pueblo, y lo tiene que hacer ya mismo. Nuestro continente tiene una historia muy negra, llena de guerra, tiranía, genocidio. Tenemos que aprender de los errores del pasado, y el auge de estos movimientos deja claro que no lo hemos hecho.(...)"            (Entrevista a Owen Jones, Asier Ezezaguna, CTXT, 18/11/16)

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