"Estamos exactamente en una situación parecida a 2006-2008. La economía
española es vulnerable a un aumento de la aversión al riesgo global en
los mercados financieros. Cuando esto ocurra, y siempre ocurre, se
pondrá de manifiesto que la economía patria, salvo un sector exterior
muy potente, tiene los pies de barro y es mero humo, especialmente el
sistema financiero patrio.
Sin embargo, los medios de comunicación del
“Régimen” están a lo suyo, desinformar. No solo eso, están incentivando
de nuevo un proceso de inestabilidad financiera “a lo Minsky”,
contribuyendo a hacer más frágiles los balances de familias, empresas y
bancos.
El estallido de la actual burbuja supondrá básicamente
finiquitar una forma de crecimiento perversa. Observaremos el estallido y
punto final del súper-ciclo de deuda iniciado allá en los años 80, y
que ha estado sazonado con políticas profundamente conservadoras,
enormemente injustas, tremendamente ineficaces.
Durante
este súper-ciclo, los buscadores de rentas -distintos lobbies- han
actuado a sus anchas, con el consentimiento o aquiescencia del poder
político, y nos han sorbido hasta la última gota de sangre -¿han visto
el último recibo de la luz?-.
Durante esta fase, los salarios de los
trabajadores han perdido poder adquisitivo, mientras se cerraban
empresas bajo el pretexto de buscar mayores ganancias a través de la
explotación de mano de obra barata en el extranjero.
Durante este
período, los grandes evasores de impuestos se frotaban las manos
observando cómo no se hacía nada contra los paraísos fiscales
-Luxemburgo, Suiza, Singapur…-. Durante ese tiempo, excluyendo la tierra
y la vivienda, el capital apenas repuntó.
Durante esos años, el
principal motor de la actividad económica fueron actividades
especulativas financiadas con deuda. Durante esta farsa, la
productividad ha acabado colapsando -menudo tomadura de pelo el discurso
alrededor de las reformas estructurales-. Ahora empiezan a enterarse
del predominio del principio de demanda efectiva.
La práctica totalidad de los activos financieros de riesgo globales
están fuertemente sobrevalorados, de manera que sus precios corregirán
fuertemente a la baja. Eso es así, nada que objetar. Para ver la
magnitud de la sobrevaloración, véanse los cálculos de la gestora estadounidense GMO.
Por eso, cuanto más tarden estas burbujas en estallar y más se inflen,
tanto peor para la economía global y, sobretodo, para la economía
patria; en definitiva, más dura será la caída. (...)
La política monetaria ha generado un tremendo problema
de riesgo moral. Tal como la han diseñado solo incentiva actividades
especulativas, riqueza ficticia, no acompañada de creación de rentas, lo
que aumenta las desigualdades.
Al final los inversores terminan
incrementando aún más su apetito por el riesgo, aumentando su
apalancamiento, haciendo todavía más vulnerable a la economía global.
¿Por qué los bancos centrales no han destinado la expansión de balances a
financiar un proceso de inversión pública masivo que reduzca el
desempleo y aumente los salarios? Evidentemente por ideología y, aún
peor, por defender ciertos intereses espurios.
España y el estallido de la burbuja de deuda
España, siguiendo los datos del modelo de previsión del PIB en tiempo real de la AIReF,
está creciendo a tasas intertrimestrales sin anualizar del 0,9%, cifra
muy respetable. Primero fue el abandono de la austeridad y su impacto
positivo en el crecimiento económico.
Ya hemos hablado de ello. Ahora,
igual que siempre, se trata de una expansión económica cuyas raíces no
se encuentran en procesos de inversión en capital y en el desarrollo de
la actividad industrial, sino básicamente en el crecimiento del sector
servicios y el incremento de la deuda
En el último dato disponible de
las cuentas financieras de nuestra economía -segundo trimestre de 2016-,
publicado recientemente por Banco de España, se observa cómo ha
repuntado la deuda de las familias y de las empresas no financieras.
Como siempre, la excesiva deuda total (4,1 billones de
euros) y externa (1,16 billones de euros) nos hace tremendamente
vulnerables a un aumento de la aversión al riesgo en los mercados
financieros o a un cambio de tono en la política monetaria. Ya ni
siquiera hablamos de lo que ocurriría si a los talibanes alemanes se les
ocurriera implementar nuevas dosis de austeridad. En ese caso España
entraría en un círculo vicioso.
Para entender qué
pasaría en una fase de aversión al riesgo, simplemente recordar el
último dato disponible sobre las necesidades de financiación de la banca
patria, -Target 2-. El déficit o necesidades de financiación del
sistema bancario español, vía Eurosistema, alcanzó a cierre del mes
pasado los 322 mil millones de euros, aproximándonos a los niveles
récord de 2012, en plena turbulencia financiera.
En definitiva, de
nuevo, España, con pies de barro, próxima al colapso. Pero las élites
mirando a otro lado, o lo que es peor, guardando la ropa." (Juan Laborda, Vox Populi, 20/11/16)
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