"De nuevo se han vuelto a equivocar. Esta vez masiva y sistemáticamente.
Es una muestra más de la incapacidad de liberales y social-liberales
para entender lo que está pasando. (...)
En momentos como este, nada hay peor que un progresismo bien pensante
incapaz de conectar globalización capitalista con políticas
neoliberales y pérdida de poder y condiciones de vida de las mayorías
sociales.
Lo vienen repitiendo desde
hace meses: son los sectores atrasados del campo y de la ciudad los que
se oponen al progreso, frenan el futuro e ignoran las leyes irrefutables
de la economía del mercado, de la competitividad y el libre comercio.
De nuevo tienen que enfrentarse a lo evidente, que esta globalización
tiene ganadores y perdedores, que en el sacrosanto occidente
euro-norteamericano, las mayorías sociales están perdiendo derechos
laborales y sindicales, que las desigualdades se incrementan
salvajemente, que los jóvenes tienen bloqueado el futuro y que la
democracia ha sido capturada por la plutocracia capitalista.
La
izquierda liberal, la socialdemocracia dominante es parte del problema y
la gente lo sabe. No hay que irse muy lejos: en el PSOE de hoy no cabe
ni Pedro Sánchez.
Ahora viene el rasgarse las vestiduras, el repetir el mantra de siempre y descalificar sin más a Donald Trump. Para muchos de nosotros, el resultado electoral norteamericano no ha sido una sorpresa.
Primero, porque Hillary Clinton
representaba lo peor de la política norteamericana, es decir, la
subordinación a los poderes económicos e intervencionismo militar en
todas partes y a gran escala; en segundo lugar, como han venido diciendo
autores nada radicales como Rodrik, Stiglitz y hasta el mismo Krugman,
lo que está en crisis es la globalización capitalista en su conjunto.
Por eso, muchos llevamos años hablando del “momento Polanyi”, es decir,
de la reacción de la sociedad y el Estado frente al creciente control de
un mercado “autorregulado” dirigido por los oligopolios transnacionales
capitalistas. (...)
La “hipótesis Polanyi” es que hay un movimiento cíclico, lo que
llamaríamos un ciclo antropológico-social, caracterizado por la
implementación de políticas radicales promercado y la reacción de la
sociedad ante ellas y, sobre todo, a sus enormes sufrimientos sociales.
Habría un ciclo A de ejecución y un ciclo B de respuesta.
La
globalización capitalista vive ya en este ciclo. Ha habido una primera
etapa de globalización triunfante, de liberalización progresista y de
una coalición cosmopolita de clases en favor de ella.
Desde la crisis
del 2007 estamos viviendo una fase B, es decir, una insurrección global
plebeya, nacional popular –de nuevo perdóneseme el esquematismo– contra
una globalización percibida ya como depredadora, alienante y
crecientemente incompatible con los derechos sociales, con la democracia
y, más allá, con la dignidad humana.
La “hipótesis Polanyi”
siempre entendió que el socialismo como movimiento histórico fue, en
muchos sentidos, la respuesta de la sociedad al mercado autorregulado
capitalista, pero entendió que el fascismo era también una respuesta de
esa misma sociedad.
En el fondo, algo que vemos cada día, la exigencia
de la sociedad, de los hombres y mujeres concretos, de protección frente
a los poderosos, frente a la oligarquía, frente a un mercado que nos
somete a su lógica implacable.
El Estado social fue un intento de
síntesis entre un capitalismo regulado y embridado estatalmente y unas
aspiraciones sociales que exigían pleno empleo, seguridad y derechos
sociales y sindicales. Esa etapa terminó con la globalización neoliberal
y llevamos casi treinta años soportando sus consecuencias.
Resumiendo,
lo que está en crisis es la globalización capitalista y, como siempre,
esto tiene, al menos, dos salidas: hacia el autoritarismo oligárquico o
hacia la democratización social. En medio, no hay ya nada, solo las
lamentaciones de unas viejas izquierdas sindicales y políticas que se
hicieron neoliberales y que ya no son capaces de entender la sociedad y,
mucho menos, de transformarla. El asunto no ha hecho otra cosa que
empezar." (Manolo Monereo, Cuarto Poder, 09/11/16)
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