"Si alguna vez ha habido un rechazo de lo establecido, ha sido éste.
El candidato presidencial más despectivo, el más ofensivo, odioso y
menos cualificado en la historia de Estados Unidos acaba de ser elegido
presidente.
Esto no es tanto un abrazo a Donald Trump –sus negativos eran incluso más altos que los de Hillary Clinton–, sino un repudio de todo lo establecido durante las últimas dos décadas, especialmente Clinton, la encarnación viviente de ello.
Es la venganza de los blancos rurales, obreros, los
estadounidenses menos formados, sobre las élites cosmopolitas, urbanas,
de cuello blanco, educadas, que han dirigido el país como si el 99% no importara.
Es el repudio de tres décadas de políticas económicas que han
desplazado cantidades masivas de ingresos y de riqueza hacia arriba, convirtiendo a una democracia en una plutocracia.
Se trata de un repudio de las políticas establecidas sobre el comercio, que deslocalizaron
más de siete millones de puestos de trabajo bien pagados para que las
corporaciones pudieran obtener mayores ganancias mediante el empleo de
trabajadores en Asia por un dólar por hora.
Es un repudio a una política exterior establecida por y para los fabricantes de armas, que ha envuelto al país en billones de dólares de guerras aparentemente interminables que nunca puede lograr ganar.
Es un repudio de la ética del establishment,
del sistema y de los jugadores que dejaron que cinco millones de
personas perdieran sus hogares por ejecuciones hipotecarias a la vez que
transferían 17 billones de dólares a los bancos para restaurar el
capital que destruyeron en su codicia sociópata.
Es un repudio a todas las mentiras del neoliberalismo
y sus apologistas en los medios de comunicación y las trampas
corporativas de lo que erróneamente llamamos centros de "pensamiento" (think tanks).
En su mayor parte, es un repudio de la idea de que usted puede dirigir un país sin su gente, que el capital es todo lo que importa y al infierno con el trabajo. (...)
No sabemos si ésta es la sentencia de muerte al medio ambiente
y cualquier esperanza de detener la destrucción del planeta causada por
el bombeo de 12.000 millones de toneladas de carbono a la atmósfera
cada año.
Racismo. Nacionalismo. Misoginia. Anti-intelectualidad.
Autoritarismo. Ésas son las acciones de Trump, sin remordimientos. Lo
único que sabemos es que hemos experimentado un cambio tectónico de
proporciones rooseveltianas, sólo que en esta ocasión a la derecha, y no a la izquierda.
Hemos visto dos de ésos en el siglo pasado. Uno fue en 1933, en
Alemania, es decir, Hitler. El otro fue en 1980 en los Estados Unidos,
es decir Reagan. Honestamente, no sabemos lo suficiente sobre Trump para
saber cuál será, o si será algo totalmente diferente. Sólo el tiempo
dirá." (Robert Freeman, publicado originalmente en Common Dreams, en Diagonal, 09/11/16)
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