"Jaber vive en el 116 de la calle de Hospital
junto a su esposa y sus tres hijos desde hace seis años. “El mayor
tiene 23 y es electricista. El mediano, de 20, estudia un grado superior
de Mercado Internacional, y el pequeño, de 17, estudia Electricidad”,
relataba con orgullo de padre este lunes en el húmedo patio interior de
esta degradada finca en el corazón del Raval una vez
superado el susto inicial.
La presión vecinal -y la ejercida por el
ayuntamiento- acababa de lograr posponer, que no parar, la orden de desahucio que recaía este lunes gris sobre el hogar de Jaber y de otras seis familias de la misma finca, propiedad de la Sareb –el banco malo-, según denunció la propia concejala del distrito, Gala Pin, el domingo, en un texto publicado en su página de Facebook en el que denunciaba acoso inmobiliario, “práctica que por desgracia en Ciutat Vella conocemos bien”.
Jaber trabaja y tiene una nómina.
Podría pagar un alquiler. Su problema, como el de sus vecinos, es que
no tiene a quién. “El señor que nos alquiló el piso en el 2010 y que nos
cobraba todos los meses un día desapareció, y no teníamos a quién
pagarle. El contrato terminó en mayo del 2015 y tampoco nadie a
renovarlo.
Hasta que llegó la orden de desahucio”, expone el hombre, de origen paquistaní.
También llegó de Paquistán Salman Muhammad, de 21 años, y vecino de este bloque a un paso del inicio de la Rambla del Raval desde que llegó a Barcelona, reagrupación familiar mediante, hace cinco años. Trabaja media jornada
en el Carrefour de la Rambla y estudia Ingeniería Mecánica en la UPC.
“Aunque con todo este estoy perdiendo mis estudios”, lamenta.
El caso de
su familia es muy similar al que expone Jaber. Vive con sus padres y sus hermanos pequeños, de 14 y 16. “Tras el ictus que le dio a mi padre, acudimos a los servicios sociales a pedir ayuda y nos pidieron un número de cuenta de la inmobiliaria para gestionar la ayuda del alquiler. El intermediario entonces desapareció. No volvió. Y nos llegó la orden de desahucio, como al resto”, expone.
Pin, quien acudió a la concentración popular para parar el desahucio junto al concejal de Vivienda, Josep Maria Montaner, aseguró a los medios que han llevado el caso a la fiscalía por los indicios de acoso inmobiliario. (...)
Un cartel de la PAH colgaba este lunes tras el
intento de desahucio en la desconchada escalera, sin puerta, invitando a
los vecinos a la asamblea que realizan todos los lunes para buscar
soluciones. Algunos de los vecinos tienen orden de desahucio para este
mismo viernes y, según expuso Pin, hay quien, aún este lunes, desconocía la existencia de recursos como los servicios sociales y la oficina de vivienda.
CELEBRACIÓN BREVE
La
celebración por la paralización –de momento temporal- del desahucio
duró poco. Tras los aplausos, la piel de gallina, las lágrimas de
alegría y los cánticos de “El Raval no está en venta”, los vecinos abandonaron rápido el enclave. Había otro desahucio a pocos metros. El de Mohammad Sattar, vecino del 15 de Salvador
junto a sus tres hijos de 9, 13 y 17 años.
“El viernes a última hora de
la mañana nos informaron del juzgado de que el desahucio estaba parado,
pero esta mañana se han presentado los Mossos d’Esquadra igual. Les he tenido que enseñar el papel porque a ellos no les habían informado de la paralización”, asegura Sattar. Descoordinación que la PAH aseguran sigue siendo el pan de cada día." (El Periódico, 21/11/16)
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