"Todo va muy bien, señora marquesa" (Tout va très bien, madame la marquise) 1/
es una canción de 1935 que conoció en Francia un gran éxito en plena
crisis. Traducida a numerosas lenguas, esta frase se ha convertido en
una expresión proverbial para designar una actitud de ceguera ante una
situación desesperada.
Las declaraciones de Mario Draghi, de Jean-Claude Junker, de Donald
Trump... hacen pensar en esta canción. Se les puede imaginar
participando en el diálogo entre el criado James y la señora marquesa.
La situación del capitalismo ne es desesperada. Lamentablemente, pues
nos gustaría enterrar a este sistema mortífero. No obstante, se están
reuniendo diferentes ingredientes de una nueva crisis financiera
internacional.
A menudo, en víspera de una crisis financiera, todo parece ir bien.
Algunas señales son por ejemplo completamente engañosas. El crecimiento
económico parece alentador cuando en realidad está fundado en gran
medida en una fiebre especulativa en ciertos sectores. Las quiebras son
limitadas, los balances de las empresas parecen sólidos.
Recordemos las
notas triple A concedidas por las agencias de notación a la firma
norteamericana Enron en 2000 antes de que la empresa quebrara, dando la
señal de partida para la crisis de las punto-com de 2001-2002.
Recordemos las notas triple A atribuidas a los productos estructurados
ligados al mercado de las subprimes en 2006-2007. (...)
La situación en 2017 hace pensar en situaciones de precrisis en las
que todo parece estar bajo control y durante las que los dirigentes
políticos hacen declaraciones tranquilizadoras. La situación actual se
parece de una cierta forma a lo que ocurrió en 1987.
Se había conocido
un alza fuerte de los mercados bursátiles y una subida importante de las
obligaciones de empresas privadas (las obligaciones de empresas,
corporate bonds en inglés, son títulos financieros emitidos por las
empresas privadas para financiarse, son promesas futuras de reembolsos a
cambio de fondos).
Hay sin duda una diferencia importante entre la situación actual y la
de hace 30 años: algunos bancos centrales (el Banco de Japón, el BCE, el Banco de Inglaterra...) poseen una parte de las corporate bonds 2/
y es un elemento de estabilidad pues no corren el riesgo de vender
catastróficamente en caso de comienzo de pánico en el mercado privado de
obligaciones.
La FED, por el contrario, no las ha comprado aún. El año
pasado, viendo que el mercado de las corporate bonds corría el riesgo de
implosionar en el futuro, su directora general anunció que la FED
podría eventualmente ponerse a comprar pero no se ha tomado ninguna
decisión hasta hoy.
Ahora bien, es el mercado americano el más
desarrollado y el que corre más riesgos.
Por otra parte, la FED posee una cantidad enorme de productos
estructurados que ha comprado para ayudar a los bancos a afrontar las
consecuencias de la crisis de 2008. (...)
Los factores de la crisis: las deudas privadas en el corazón del problema
En 2017 asistimos a la prosecución de una importante subida de las
capitalizaciones bursátiles que comenzó hace varios años. Se trata de
una subida en gran medida especulativa estimulada por las recompras de
acciones y la política de dinero fácil seguida por los bancos centrales.
La burbuja bursátil acabará por estallar.
Asistimos igualmente a una fuerte subida del volumen de las deudas de
las grandes empresas privadas (aumento de 7800 millardos de dólares de
las deudas de las empresas privadas no financieras entre 2010 y 2017 en
los Estados Unidos). Se desarrolla una burbuja especulativaen
el mercado de los corporate bonds. Los junk bonds (obligaciones de
empresa de alto riesgo) son muy buscadas pues producen un alto
rendimiento.
Se añade el relanzamiento de una burbuja del crédito privado al
consumo en el sector del automóvil en los Estados Unidos. El volumen de
las deudas en el mercado del automóvil de ese país supera los 1200
millardos de dólares, un aumento del 70% desde 2010. El número de
impagos ha comenzado a aumentar y ha alcanzado el 7,5% del total. En
consecuencia, los grandes bancos que controlan el 30% de ese mercado
intentan reducir su exposición a una burbuja que corre el riesgo de
estallar 4/.
En los Estados Unidos, la deuda estudiantil ha superado los 1350 millardos de dólares en 2017 y el porcentaje de impagos alcanza a más del 11% 5/. Una burbuja inmobiliaria se ha formado en Canadá 6/.
La deuda de las familias en los Estados Unidos ha superado a comienzos
de 2017 el nivel que había alcanzado en 2008 antes de la quiebra de
Lehman Brothers. El volumen total de la deuda de las familias se acerca a
los 13 000 millardos de dólares. Sin embargo, los impagos son
inferiores a lo que eran en 2008-2009.
A escala internacional, aunque el discurso dominante afirme que los
bancos han saneado profundamente sus cuentas y que están preparadas para
afrontar una degradación de la situación, hemos asistido estos últimos
cuatro años a la prosecución de los rescates de bancos privados
importantes, en particular en Europa (Austria, Portugal, Italia,
España...). La solidez de su balance es completamente relativa y sus fondos propios
reales no superan en general el 5% e incluso hay grandes bancos por
debajo de esa ratio.
La legislación está hecha para ayudar a los bancos a
ocultar su situación real. Permite a los bancos declarar que alcanzan una ratio del orden del 10 al 12%
y así aprobar los stress test que las autoridades de regulación
organizan. Uno de los problemas más importantes de los bancos: el
aumento de los impagos en su cartera de créditos
(lo que se llama los NPL, los non performing loans).
La importancia de
los NPL lastra la situación de la mayor parte de los bancos italianos y
ha provocado la quiebra en España del Banco Popular en mayo de 2017, uno
de los principales bancos españoles.
Recordemos que antes de las quiebras de numerosos bancos en
2008-2009, el sector mostraba beneficios elevados. Lo mismo ocurre hoy. (...)
Del lado de las grandes empresas privadas occidentales, como hemos mostrado en un artículo precedente, el recurso al endeudamiento es masivo. Desarrollan a fondo operaciones estrictamente financieras y especulativas endeudándose.
Por otra parte, a nivel mundial, las empresas del sector de la
siderurgia se ven confrontadas a una sobreproducción. Las grandes
empresas petroleras mundiales muestran una subida de sus beneficios pero
hay que preguntarse si la subida del precio del barril de petróleo a 60
dólares (observada en octubre-noviembre 2017) no está también provocada
en parte por una especulación
sobre los stocks y compras futuras. El sector del automóvil conoce una
sobreproducción aunque las ventas han recuperado un curso ascendente en
gran medida favorecido por compras a crédito.
El coste de la protección contra el riesgo ha alcanzado un nivel históricamente muy bajo
Asistimos por parte de las grandes empresas capitalistas a tal
apetito por correr riesgos que el coste para protegerse contra la
posibilidad de un impago ha alcanzado un nivel extremadamente bajo. Es
contrario al principio de precaución pero es completamente normal en la
lógica capitalista. (...)
Esta situación de seguridad aparente puede trastocarse rápidamente como nos enseña la historia del capitalismo.
Y en el caso de una crisis mayor, Jean-Claude Junker, Mario Draghi y
Donald Trump podrán entonar juntos «Todo va bien, señora marquesa». A
menos que seamos nosotras y nosotros quienes les cantemos esa copla." (Eric Toussaint, CADTM, 04/12/17)
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