"(...) Representados ya en 14 parlamentos regionales, las elecciones al Parlamento Federal (el 24 de septiembre de 2017)
dieron como resultado por primera vez desde 1945 la elección de un
nuevo partido neonazi, Alternativa para Alemania, con un 12,6% de los
votos.
Aunque AfD es relativamente nuevo como partido político, sus antepasados
se remontan a los nazis alemanes (NSDAP 1920-1945) seguidos por el
efímero “Partido Socialista del Reich” (SRP) posterior a la II Guerra
Mundial. (...)
Cinco factores han contribuido al surgimiento de los nuevos nazis.
Primero,
hay una gran diferencia en el apoyo de los votantes a este partido
entre el Este y el Oeste.
El AfD se ha hecho el doble de fuerte en los
territorios que formaban la antigua Alemania del Este que en la del
Oeste. En el Este han conseguido con éxito establecer redes locales de
apoyo, a menudo en áreas geográficas creadas después de la unificación
de Alemania (1989/1990).
Originalmente, el crecimiento de AfD se
estableció a través de la desaparición orquestada de las estructuras
locales “socialistas de Estado” (clubes socialistas, asociaciones
juveniles, enlaces entre la escuela y la comunidad, asociaciones
vecinales, etc.).
Como consecuencia, muchas de estas áreas son lo que los matones callejeros neonazis/AfD/Pegida
llaman “zonas nacionalmente liberadas”: son zonas donde no hay sitio
para extranjeros, progresistas o aquellos que no parecen físicamente
alemanes. Los nazis llaman a esas áreas “Judenfrei” [nota del
traductor: libres de judíos].
(...) muchos votantes de la parte Este de AfD se ven a sí mismos como “los
perdedores de la modernización”. Ellos representan aproximadamente dos
tercios de los votantes totales de AfD. Este partido político ha tenido
éxito también en la utilización del resentimiento de la parte Este
contra el Oeste de Alemania, ya que durante mucho tiempo los ciudadanos
de la extinguida RDA (República Democrática Alemana) han sido tratados
como ciudadanos de segunda clase por sus vecinos occidentales (BMW
frente a Trabbi) [N. del Ed: Trabant es la marca de coches asequibles
que funcionaba en la RDA].
El problema Este-Oeste se agudiza más
aún por el hecho de que los votantes del AfD tienden a vivir en áreas
rurales con una baja densidad de población, mientras que los votantes de
los partidos democráticos suelen vivir en las ciudades. En pocas
palabras, cuanto más rural y menor sea la población, mayor apoyo obtiene
el AfD.
Ese es un factor, pero por sí solo no explica el éxito del AfD.
Se podría decir que los conservadores tradicionales alemanes (por
ejemplo, la CDU) han estado ocupando baluartes bastante similares:
votantes rurales, católicos,… pero a diferencia del AfD, bastante
acomodados. (...)
Los socialdemócratas del SPD y los socialistas de Die Linke (La
Izquierda) siguen manteniendo sus zonas fuertes entre las áreas
tradicionales de la clase trabajadora donde viven personas con ingresos
estables (la clase media pequeño burguesa semi-acomodada).
En segundo lugar, el AfD ha sabido captar el resentimiento contra el
capitalismo, desviando su ira contra sus objetivos tradicionales:
inmigrantes y refugiados.
Para los viejos nazis esa figura la
representaba el judío, para los nuevos nazis la comunidad judía pierde
ese "protagonismo" y lo centran en el inmigrante, el extranjero, el
refugiado y en definitiva cualquiera que no encaje en la imagen
étnicamente depurada del AfD de una volksgemeinschaft [N del Ed. “comunidad popular”] criptonazi.
A pesar del
neoliberalismo, muchos todavía tienen empleos seguros con unos ingresos
razonables. A diferencia del atractivo modelo moderado del SPD a nivel
nacional, Die Linke sigue siendo un partido de Alemania del Este incapaz
de asegurarse mejoras significativas en la parte occidental alemana.
(...) el AfD ha sabido captar el resentimiento contra el capitalismo,
desviando su ira contra sus objetivos tradicionales: inmigrantes y
refugiados. Para los viejos nazis esa figura la representaba el judío,
para los nuevos nazis la comunidad judía pierde ese "protagonismo" y lo
centran en el inmigrante, el extranjero, el refugiado y en definitiva
cualquiera que no encaje en la imagen étnicamente depurada del AfD de
una volksgemeinschaft [N del Ed. “comunidad popular”] criptonazi. (...)
Aquellos atormentados por el antiguo Estado de bienestar de Alemania,
los trabajadores pobres, los precarios,... con ingresos por debajo de la
media fueron convencidos para votar por el AfD creyendo que formarían
parte de una “rebelión de los olvidados”.
A medida que el neoliberalismo ejerce su dominio, tanto la clase media
baja como la baja sienten un abandono por parte de la sociedad a medida
que cuentan con menos educación, sufren un mayor desempleo o empleos
inseguros, mientras el nivel de vida de la pequeña burguesía disminuye.
Junto a significativas mejoras a costa del conservadurismo tradicional,
estos son los grupos que formaron el grueso de votos para el AfD en
2017. (...)
En tercer lugar, el AfD ha tenido éxito consiguiendo el apoyo de los
no-votantes (aproximadamente 1/4 de su total) y ha sido capaz de
reunirlos dentro de su corral, en lo que se refería Nietzsche como la
moral del rebaño.
Para lograrlo, el AfD ha sido efectivo al
utilizar la "política del miedo" y la xenofobia contra casi cualquier
persona no alemana. Jugando con este miedo, sus líderes buscan proteger
y tener preparadas las fronteras de Alemania para frenar a los intrusos,
por ejemplo hoy en día a los refugiados. (...)
Gran parte de esto se alimenta de lo que el filósofo Adorno señaló una
vez como "personalidad autoritaria", manifestada en un rechazo de la
modernidad, la igualdad de género, el liberalismo, la multiculturalidad y
el cosmopolitismo de Kant. (...)
Como punto número cuatro, el apoyo a AfD ha sido fuerte entre las edades
comprendidas entre los 35 y los 59 años, haciéndose fuertes en las
áreas donde la población tiende a envejecer.
Así como los votantes de
AfD son incluso más entre los mayores de 60 años, descienden las cifras
en el grupo entre los 18 y los 34. A diferencia de los nazis de 1933,
los votantes de AfD de hoy no son jóvenes: es un partido de hombres
viejos. La masculinidad y la edad avanzada representan al AfD. (...)
En general, Pegida y AfD han cambiado la cultura de la política alemana.
A
día de hoy, palabras como “völkisch” vuelven a aparecer abiertamente
por vez primera desde 1945, se hacen llamamientos para construir un
nuevo ferrocarril desde Berlín a Auschwitz, y ahora los refugiados están
asociados a la caza y “la eliminación”.
No sorprende que Alemania
registrara “oficialmente” (¡) 318 ataques por motivos raciales contra
inmigrantes, extranjeros o refugiados con-aspecto-no-demasiado-alemán en
el primer trimestre de 2017 y 324 en el segundo. En el tercer
trimestre, 76 personas resultaron heridas en estos ataques. En total, la
cifra asciende a 1.067 ataques en los primeros nueve meses del año con
230 personas heridas. (...)
Por último, la cobertura que dieron los medios de comunicación antes
de las elecciones jugó un papel crucial en el auge de esta formación,
por ejemplo, al dar por hecho la reelección de Angela Merkel.
Esto animó
a aquellas personas que simplemente querían “dar un toque de atención” y
“mandar un mensaje”.
Además, los medios favorecieron al AfD en el
debate televisivo preelectoral al plagar el evento de temas que les
beneficiaban, convirtiéndose en una plataforma de elección al AfD. Esto
dio la impresión a los votantes de que Alemania está de hecho invadida
por los migrantes y que los refugiados son el principal problema.
Como
dice un viejo dicho en relaciones públicas y propaganda, los medios no
pueden decirle a las personas qué pensar pero sí pueden decirles en qué
pensar. (...)"
(Thomas Klikauer, El Salto, 19/12/17 . Este artículo ha sido piblicado oroginalmente en www.counterpunch.org.)
No hay comentarios:
Publicar un comentario