"La banca y los fondos de inversión
gestionan en España más de 240.000 viviendas tras la oleada de ventas de
los últimos años, que ha puesto en manos de los segundos más de 110.000 pisos y casas dedicados al alquiler que los han convertido en los principales caseros del país.
El principal operador en el mercado del arriendo es Blackstone, un banco de inversiones neoyorquino
que gestiona 12.000 viviendas a través de Anticipa Real Estate, 5.700
con Fidere y 21.000 en Qasar, la sociedad con el banco Santander que se
hizo con el principal paquete de inmuebles de Altamira y de Aliseda,
procedentes de su socio y de Popular.
También adquirió 6.400 millones en
hipotecas tóxicas de Catalunya Banc y otros 4.500 pisos de Sabadell, lo
que le sitúa por encima de los 40.000.
Le sigue en importancia Lone Star, el fondo tejano que acaba de hacerse con el 80% del negocio de Servihábitat (Caixabank),
que acumulaba una cartera de 34.000 propiedades (7.695 en venta),
aunque parte de ellos son trasteros y garajes, y con un paquete de
11.000 procedente de Bankia. Comenzó a expandirse en España hace cinco
años y manejaba una oferta de 6.000, la mayoría de ellas procedentes de
Kutxabank.
Otro de los principales gestores de
viviendas de alquiler, aunque a mucha distancia, es Azora, que ronda las
12.000 a través de Lazora (6.500), EnCasaCibeles (2.400), Tempore
(1.400), Axa (800) e Hispania (750).
Cierran el grupo de los grandes caseros Haya Real Estate con 14.000, Testa con 11.000, Altamira con 10.000
y el grupo sueco Intrum, que acaba de cerrar con Banc Sabadell la
compra del 80% de Solvia, que mueve una cartera de 14.000 viviendas. El
resto de las grandes marcas dedicadas al alquiler, como Vivenio,
GreenOak, TH Real Estate, Varde Partners, Castlelake o Allegra, entre
otras, suman 8.000 más.
La irrupción de los fondos de inversión
en el mercado del alquiler, que se ha visto favorecida por la necesidad
de los bancos de sanear sus balances tras la indigestión de ladrillo posterior al estallido de la burbuja inmobiliaria, ha provocado un constante incremento de los precios del alquiler
que se ha manifestado con especial intensidad en las grandes ciudades y
al que, de manera paralela, también ha contribuido la generalización de
la compra de vivienda para arrendarla, como producto de inversión, por parte de los particulares.
Según el Ministerio de Fomento, los precios de oferta del alquiler se han disparado en algo más de veinte puntos en apenas dos años y medio, entre finales de 2015 y mediados de 2018.
Paralelamente, y según la misma fuente, la rentabilidad bruta del alquiler no ha bajado en los últimos cuatro años del 4% del precio que costó adquirir las casas: cuarenta veces más de lo que la banca ofrece para productos de inversión a más de dos años vista.
La propia política comercial y de
saneamiento de balances de la banca ha resultado clave en ese proceso,
ya que ha tirado a la baja de los precios de venta de los inmuebles en
el caso de las grandes operaciones mientras las operaciones con
particulares siguen encareciéndose. (...)" (Eduardo Bayona, Público, 29*/12/18)
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