29.1.19

A Macron solo le queda el tacticismo y una deriva autoritaria que tiene un gran campo por delante, vía la reedición del Napoleón le petit... bien, montando shows, como el “gran debate”, una especie de campaña electoral y de imagen, con grandes reuniones con alcaldes, estrictamente organizadas desde arriba por el ministerio del interior... o con la firma de un fantasmagórico acuerdo con Merkel que incluye el compromiso francés de “admitir a Alemania como miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU”... ¿¿ ?? ... mientras la actuación de la policía, de una violencia inusitada, que deja un balance de decenas de heridos y mutilados, no es objeto de informe ni mucho menos denuncia en los medios...

"(...) Manifestarse en Francia se ha convertido en algo verdaderamente peligroso y arriesgado. La actuación de la policía, de una violencia inusitada y que deja un balance de decenas de heridos y mutilados, no es objeto de informe ni mucho menos denuncia en los medios. Quien no participa directamente, no sabe de qué se trata. Pese a ello, el nivel de movilización, sin ser masivo, se mantiene. No presenta signos de agotamiento. 

Parece haber llegado para quedarse. Que la ola se convierta en inundación puede depender de circunstancias fortuitas, de chispas de indignación imprevisibles a las que la situación está enteramente abierta.

En este contexto Macron ha lanzado una frenética campaña de imagen. Lo que llama “gran debate” es una especie de campaña electoral y de imagen, con grandes reuniones con alcaldes, estrictamente organizadas desde arriba por el ministerio del interior y los prefectos, con varias sesiones maratonianas y televisadas en diversos puntos de Francia, diseñadas para lucir al personaje, complicar toda crítica, y siempre rodeadas de impresionantes despliegues policiales para impedir todo contacto, protesta o acceso de los gilets jaunes

El testimonio del alcalde René Revol define este show como una campaña electoral a cuenta del contribuyente. Con ella Macron espera concentrar el voto de la derecha de cara a las elecciones europeas.

En política exterior, otro show: la firma, el martes, de un fantasmagórico acuerdo con Merkel que incluye el compromiso francés de “admitir a Alemania como miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU” y hacer de ello una “prioridad” de su diplomacia, sin que nada de todo ello haya sido debatido siquiera por la Asamblea Nacional… Pero todo eso no cambia lo esencial: meras tácticas para ir tirando que evidencian la ausencia de estrategia.

A falta de cualquier veleidad de cambio político, a Macron solo le queda ese tacticismo y una deriva autoritaria que tiene un gran campo por delante, vía la reedición del Napoleón le petit de Victor Hugo.

Según el diagnóstico del sociólogo Laurent Mucchielli, la irritación y el enfado de los gilets jaunes tiene que ver con “una evolución a la vez económica (el retroceso o estancamiento de la capacidad adquisitiva), social (el aumento de las desigualdades, las dificultades de vivienda, de acceso a la universidad y la desaparición de los servicios públicos de proximidad), territorial (el desclasamiento real o así percibido de los habitantes de las periferias urbanas y de los rurales) y político”.

El macronismo no tiene respuestas a eso, ni voluntad alguna de cambio. Por eso, si el movimiento se mantiene -y nada hace pensar en lo contrario- lo único que le queda es una represión de resultado más que incierto."                 (Rafael Poch, CTXT, 23/01/19)

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