"(...) No es este el lugar para extenderse en las profundas carencias técnicas y
de gestión que se esconden tras el recurso político regresivo de bajar o
suprimir impuestos siempre y en todo lugar.
Pero sí se puede resumir
del impuesto de sucesiones que pretenden eliminar Moreno Bonilla y sus
consejeros de Ciudadanos (con el apoyo de Vox) que recaudó 364,2
millones en 2017 y que entre enero y octubre de 2018 ingresó 238,5
millones.
Un Gobierno democrático, como se supone que es el de Moreno
Bonilla, debería estar explicando ya cómo va a recuperar los casi 300
millones anuales perdidos o qué gastos e inversiones dejarán de
realizarse en presupuestos posteriores.
Hoy, en Andalucía solo pagan sucesiones las herencias
superiores al millón de euros recibidos por heredero. Así que la
supresión del impuesto (bonificación del 99% de la base liquidable) solo
beneficiará a las herencias más altas.
El argumento de que el ahorro
fiscal aumentará el consumo no deja de ser una patraña. Para que esa
filfa tuviera algún valor habría que explicar cuál es la propensión
marginal al consumo; porque antes de las rebajas anunciadas los
andaluces con más patrimonio ya disfrutaban de rentas más que
suficientes para consumir y ahorrar.
PP y Ciudadanos se han saltado a la torera la
recomendación de la Comisión de Expertos sobre Financiación Autonómica
de coordinar un tipo mínimo de sucesiones en todo el país.
Quien suprime
un impuesto directo renuncia a la capacidad de acción del Estado sobre
la sociedad, traslada al bolsillo de todos lo que deben pagar las rentas
más altas y niega la redistribución vía impuestos, la única política
que nos queda para actuar contra la desigualdad." (Jesús Mota, El País, 20/01/019)
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