"La nueva estrategia que impulsa EEUU para derribar al Gobierno de
Nicolás Maduro pasa por la creación de un ‘Estado paralelo’ apoyado por
el Grupo de Lima, afirmando la ilegitimidad del Gobierno y reconociendo a
Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional, como presidente
legítimo, para allanar el camino de medidas desestabilizadoras.
Una organización de venezolanos ‘exiliados’ en Miami, creada por el
teniente coronel José Antonio Colina, involucrado en atentados
terroristas en Caracas en 2003, pidió el pasado 15 de enero al
presidente de la Asamblea Nacional que, como ‘presidente’ de Venezuela
“designe una junta directiva de Citgo, filial de la estatal Petróleos de
Venezuela (PDVSA), en EEUU”.
La empresa es una de las principales fuentes de divisas de Venezuela
y, si consiguieran su objetivo, que pasa necesariamente por la
aprobación de Washington, sería un avance importante en la asfixia
económica del Gobierno de Maduro.
Citgo Petroleum Corporation es una refinadora de petróleo y
comercializadora de gasolina, lubricantes y petroquímicos de propiedad
del Estado de Venezuela y filial de PDVSA en Estados Unidos. Su sede
está en Houston (Texas) y es la principal filial fuera del país. Fue
propiedad de Occidental Petroleum y luego de la Corporación Southland,
hasta que en 1990 fue completamente adquirida por Venezuela. (...)
En agosto de 2018, un juez federal de EEUU autorizó a la canadiense
Cristallex International Corporation, una compañía minera extinta, a
apoderarse de acciones de PDV Holding, una de las sociedades que posee
Citgo, por derechos mineros perdidos en territorio venezolano. Caracas
consiguió evitar que la minera canadiense se hiciera con Citgo al abonar
los 1.200 millones de dólares que reclamaba.
La empresa es la principal fuente de dinero fresco y está en la mira
de la Casa Blanca. Por un lado, Venezuela tiene acreedores que podrían
seguir el ejemplo e interponer juicios para cobrarse lo adeudado con
Citgo. Por otro, ahora la comunidad internacional amenaza con reconocer a
Juan Guaidó como presidente legítimo, que podría tomar decisiones sobre
la empresa.
La presión contra Venezuela se está incrementando de forma
exponencial. La Plataforma Ciudadana en Defensa de la Constitución,
integrada por ‘chavistas críticos’ que en otros momentos se posicionó
contra algunas decisiones de Maduro, libró un documento en el que
denuncia que EEUU y sus aliados como el Grupo de Lima y el secretario
general de la OEA, Luis Almagro, pretendan “imponer la tesis del ‘Estado
fallido’ al demostrarse, según ellos, la ‘ilegitimidad de origen’ del
presidente, para luego justificar su intervención en Venezuela,
siguiendo la ruta de la creación de un ‘Estado paralelo’, como hicieron
en Libia”.
Recuerdan que el secretario general de la OEA, el vocero más
conspicuo de Trump, participó directamente en la campaña electoral
llamando a no votar en las pasadas elecciones “con el fin de desconocer
su mandato y proclamar el ‘vacío de poder’ a fin de darle ‘legitimidad’ a
un Gobierno paralelo impuesto por EEUU”.
La ofensiva en curso no solo se apoya en el Grupo de Lima, creado a
instancias de EEUU al amparo del giro a la derecha en la región con el
ascenso de los Gobiernos de Mauricio Macri, Jair Bolsonaro, Sebastián
Piñera e Iván Duque, sino también en la Asamblea Nacional, donde la
oposición es mayoritaria y en el ‘Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) en
el exilio’, apoyado por EEUU. (...)
Este ‘Estado paralelo’, al que parece estar apostando la estrategia
de EEUU, puede derivar en un conflicto interno de hondas consecuencias
para Venezuela y la región. El Grupo de Lima obedece a la hoja de ruta
trazada por EEUU, que hace aparecer a estos gobiernos como la ‘comunidad
internacional’ que busca estrangular al Gobierno venezolano para, como
señala la Plataforma, “colocarlo frente al dilema de negociar su
rendición o enfrentar la ofensiva final de la alianza EEUU-UE-Grupo de
Lima en marcha”.
Según este análisis, una de las posibilidades es promover una
‘intervención humanitaria’ como la que la OTAN encabezó en Libia, que se
puede articular con la escenificación de la disputa territorial por el
Esequibo, la zona en conflicto con Guyana cuya soberanía es reclamada
por Venezuela (basándose en el Acuerdo de Ginebra del 17 de febrero de
1966), pero también con el reclamo de Colombia por la supuesta
protección de guerrilleros del ELN en Venezuela.
Como puede observarse, tanto el flanco occidental como el oriental de
Venezuela estarían afectados por una desestabilización que puede
desembocar en intervenciones militares o en desestabilización promovida
por actores armados irregulares, en particular provenientes de Colombia.
Hay varios proyectos destituyentes en curso, algunos apuestan a la
sublevación de sectores de las Fuerzas Armadas y otros a la presión
externa. En todo caso, se están creando “las condiciones para que se
desencadene un conflicto interno que agravará la crisis y podría
conducir a una guerra civil con participación internacional, o en el
mejor de los casos, a una negociación, impuesta desde afuera, amenazando
la integridad territorial y la soberanía nacional”, denuncia la
Plataforma Ciudadana desde Caracas." (Raúl Zibechi, periodista uruguayo, Krítica, 23/01/19)
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