3.1.19

Los chalecos amarillos son los primeros, y por el momento los únicos, que han descarrilado el programa neoliberal en Francia... la violencia ha sido una expresión vital de la enorme furia acumulada por estos “franceses invisibles”... Una vez más, hemos tenido la demostración que un movimiento social fuerte puede obtener importantes avances y que la violencia, cuando es legítima, de ninguna manera, distorsiona al movimiento. En los próximos años, experimentaremos el mismo nivel de actividad política y social que conocimos después de mayo de 1968...

"La foto que ha dado la vuelta en las redes sociales francesas y más allá de sus fronteras, digitales o no, es la de “las dos Mariannes”, las dos mujeres, una agente del orden, la otra una artista politizada, enfrentadas con la mirada, silenciosamente, en un momento de la protesta parisina. Los franceses andan desde entonces discutiendo en las redes sociales cuál es “Marianne”, el símbolo del país, que mejor encarna a la Francia de hoy.(...)"     (Silvia Ayuso, El País, 21/12/18)              (


"(...) Los chalecos amarillos son los primeros, y por el momento los únicos, que han descarrilado el programa neoliberal en Francia. Sus victorias, incluso parciales, tienen un poder de aceleración sobre otras reclamaciones. Esto es así ya, con las reivindicaciones de la policía [4] y, ocurrirá mañana con otros sectores sociales. 

A esto hay que añadir un segundo punto importante: el movimiento de los chalecos amarillos ha provocado el resurgimiento de la cuestión social como un tema importante de la política. Recordemos lo que debatíamos en septiembre: pasamos de la reforma constitucional a la reforma de las pensiones. 

El movimiento ha vuelto a poner la cuestión social, y dentro de ella la cuestión de los salarios, en el centro del debate.

Por supuesto, la cuestión social nunca ha sido completamente dejada de lado. Las manifestaciones contra la primera “ley laboral” (Khomri), la de los trabajadores del ferrocarril o las acciones contra la segunda “ley laboral” mostraron la permanencia de esta cuestión. 

Pero la lucha por el poder de compra, contra la pobreza (en que viven millones de franceses) había sido eclipsada, incluso reemplazada por cuestiones como el “matrimonio entre él mismo sexo”. (...)

La fuerte presencia de mujeres – que hicieron los primeros vídeos de  los chalecos amarillos- como su decisiva actividad en las rotondas, también es un indicio de la profundidad de la cuestión social y de su urgencia actualizada.

Se dirá, y esto no es falso, que el movimiento es solo a una parte de los franceses. En efecto, los estratos sociales que forman la base de los chalecos amarillos son, hasta ahora, los “franceses invisibles”, los que trabajan, con frecuencia, al borde de la miseria, o los jubilados, cuyas condiciones de vida son cada vez más desastrosas. Estos “franceses invisibles” también son en su mayoría trabajadores precarios.

La irrupción de la escena política y en la escena mediática de estos “invisibles” ha tenido el efecto de una conmoción, y sus demandas han trastornado las agendas establecidas por las elites políticas. Esta conmoción y agitación se debe en gran parte al apoyo abrumador que el movimiento ha recibido de la opinión política.  (...)

El resurgimiento de la cuestión social también ha tomado la forma de una insurrección, pues la violencia acompañó muchas de las manifestaciones. No sólo hemos visto los llamados “rompedores” ( que son pequeños grupos extremistas de derecha o de izquierda) cuya importancia ha sido aumentada por los medios, también hemos presenciado que la violencia ha sido una expresión vital de la enorme furia acumulada por estos “franceses invisibles”.

Esta furia tomó por sorpresa al gobierno y al presidente de la República, obligándolo a retirarse del campo de batalla y a poner en práctica medidas que molestan a su sustento político ( el gobierno tuvo que ceder contra la opinión de su propia mayoría parlamentaria) [6].

Una vez más, hemos tenido la demostración que un movimiento social fuerte puede obtener importantes avances y que la violencia, cuando es legítima, de ninguna manera, distorsiona al movimiento.  (...)

Otra cuestión excepcional en los chalecos amarillos es su gran desconfianza, incluso su oposición, en principio, a los cuerpos intermedios. Naturalmente, refleja tanto los fracasos ​​de los sindicatos, como el hecho que muchas personas nunca se han sindicalizado. Sin embargo, más allá de esas desconfianzas, existe un inmenso deseo de auto organización y de democracia directa.

Uno de los posibles resultados de los chalecos amarillos es el nacimiento de nuevas organizaciones; mitad sindicato (cuando aborden cuestiones que tradicionalmente pertenecen a la cultura sindical), y mitad política (como una reacción de insatisfacción ante los partidos políticos existentes).

La forma de estructuración espontánea, alrededor de las rotondas, indica un fuerte sentimiento basista y confiere al movimiento una buena parte de su capacidad de recuperarse, para prolongar de esta manera, la movilización a lo largo del tiempo.    (...)

Más allá de los problemas de seguridad, que existen pero que se utilizan como pretexto, está el miedo del Ministro del Interior a una nueva forma de organización capaz de arraigarse en el pueblo.
Razones para un impacto duradero

Por lo tanto, hoy está claro que el movimiento tendrá un impacto duradero en la sociedad francesa. Esta evidencia es aceptada incluso por la mayoría de los editorialistas en la prensa oficial .  (...)

La primera razón, como se ha dicho, es que individuos anteriormente aislados descubren que en común poseen una fuerza capaz de doblegar un gobierno. (...)

En los próximos años, experimentaremos el mismo nivel de actividad política y social que conocimos después de mayo de 1968. Sin embargo este nivel adquirirá nuevas formas porque, a diferencia de mayo del 68, hoy no hay organizaciones (partido o sindicato) capaz de supervisar la actividad de los chalecos amarillos.  (...)

El segundo tema esta referido a un aspecto más profundo en la historia social del siglo XIX y principios del siglo XX. El movimiento de los chalecos amarillos, a través de la experiencia de las rotondas, ha regresado a formas de organizaciones horizontales y locales.  (...)

La tercera razón radica en el surgimiento de una voluntad de democracia directa. Todo el mundo en Francia ha notado la importancia cardinal que tiene para los chalecos amarillos el Referéndum de Iniciativa Ciudadana (RIC). Esto dice mucho sobre la situación de la sociedad actual .  (...)

La única incertidumbre radica en el tiempo que tomará el movimiento para cristalizar los cambios que ya ha producido."                    (Jacques Sapir, Krítica, 22/12/18)

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