"La foto que ha dado la vuelta en las redes sociales francesas y más allá
de sus fronteras, digitales o no, es la de “las dos Mariannes”, las dos
mujeres, una agente del orden, la otra una artista politizada,
enfrentadas con la mirada, silenciosamente, en un momento de la protesta
parisina. Los franceses andan desde entonces discutiendo en las redes
sociales cuál es “Marianne”, el símbolo del país, que mejor encarna a la
Francia de hoy.(...)" (Silvia Ayuso, El País, 21/12/18) (
"(...) Los chalecos amarillos son los primeros, y por el momento los únicos, que han descarrilado el programa neoliberal en Francia. Sus victorias, incluso parciales, tienen un poder de aceleración sobre otras reclamaciones. Esto es así ya, con las reivindicaciones de la policía [4] y, ocurrirá mañana con otros sectores sociales.
"(...) Los chalecos amarillos son los primeros, y por el momento los únicos, que han descarrilado el programa neoliberal en Francia. Sus victorias, incluso parciales, tienen un poder de aceleración sobre otras reclamaciones. Esto es así ya, con las reivindicaciones de la policía [4] y, ocurrirá mañana con otros sectores sociales.
A esto hay que añadir un segundo punto importante: el movimiento de
los chalecos amarillos ha provocado el resurgimiento de la cuestión
social como un tema importante de la política. Recordemos lo que
debatíamos en septiembre: pasamos de la reforma constitucional a la
reforma de las pensiones.
El movimiento ha vuelto a poner la cuestión
social, y dentro de ella la cuestión de los salarios, en el centro del
debate.
Por supuesto, la cuestión social nunca ha sido completamente dejada
de lado. Las manifestaciones contra la primera “ley laboral” (Khomri),
la de los trabajadores del ferrocarril o las acciones contra la segunda
“ley laboral” mostraron la permanencia de esta cuestión.
Pero la lucha
por el poder de compra, contra la pobreza (en que viven millones de
franceses) había sido eclipsada, incluso reemplazada por cuestiones como
el “matrimonio entre él mismo sexo”. (...)
La fuerte presencia de mujeres – que hicieron los primeros vídeos de
los chalecos amarillos- como su decisiva actividad en las rotondas,
también es un indicio de la profundidad de la cuestión social y de su
urgencia actualizada.
Se dirá, y esto no es falso, que el movimiento es solo a una parte de
los franceses. En efecto, los estratos sociales que forman la base de
los chalecos amarillos son, hasta ahora, los “franceses invisibles”, los
que trabajan, con frecuencia, al borde de la miseria, o los jubilados,
cuyas condiciones de vida son cada vez más desastrosas. Estos “franceses
invisibles” también son en su mayoría trabajadores precarios.
La irrupción de la escena política y en la escena mediática de estos
“invisibles” ha tenido el efecto de una conmoción, y sus demandas han
trastornado las agendas establecidas por las elites políticas. Esta
conmoción y agitación se debe en gran parte al apoyo abrumador que el
movimiento ha recibido de la opinión política. (...)
El resurgimiento de la cuestión social también ha tomado la forma de
una insurrección, pues la violencia acompañó muchas de las
manifestaciones. No sólo hemos visto los llamados “rompedores” ( que son
pequeños grupos extremistas de derecha o de izquierda) cuya importancia
ha sido aumentada por los medios, también hemos presenciado que la
violencia ha sido una expresión vital de la enorme furia acumulada por
estos “franceses invisibles”.
Esta furia tomó por sorpresa al gobierno y al presidente de la
República, obligándolo a retirarse del campo de batalla y a poner en
práctica medidas que molestan a su sustento político ( el gobierno tuvo
que ceder contra la opinión de su propia mayoría parlamentaria) [6].
Una vez más, hemos tenido la demostración que un movimiento social
fuerte puede obtener importantes avances y que la violencia, cuando es
legítima, de ninguna manera, distorsiona al movimiento. (...)
Otra cuestión excepcional en los chalecos amarillos es su gran
desconfianza, incluso su oposición, en principio, a los cuerpos
intermedios. Naturalmente, refleja tanto los fracasos de los
sindicatos, como el hecho que muchas personas nunca se han
sindicalizado. Sin embargo, más allá de esas desconfianzas, existe un
inmenso deseo de auto organización y de democracia directa.
Uno de los posibles resultados de los chalecos amarillos es el
nacimiento de nuevas organizaciones; mitad sindicato (cuando aborden
cuestiones que tradicionalmente pertenecen a la cultura sindical), y
mitad política (como una reacción de insatisfacción ante los partidos
políticos existentes).
La forma de estructuración espontánea, alrededor de las rotondas,
indica un fuerte sentimiento basista y confiere al movimiento una buena
parte de su capacidad de recuperarse, para prolongar de esta manera, la
movilización a lo largo del tiempo. (...)
Más allá de los problemas de seguridad, que existen pero que se
utilizan como pretexto, está el miedo del Ministro del Interior a una
nueva forma de organización capaz de arraigarse en el pueblo.
Razones para un impacto duradero
Por lo tanto, hoy está claro que el movimiento tendrá un impacto
duradero en la sociedad francesa. Esta evidencia es aceptada incluso por
la mayoría de los editorialistas en la prensa oficial . (...)
La primera razón, como se ha dicho, es que individuos anteriormente
aislados descubren que en común poseen una fuerza capaz de doblegar un
gobierno. (...)
En los próximos años, experimentaremos el mismo nivel de actividad
política y social que conocimos después de mayo de 1968. Sin embargo
este nivel adquirirá nuevas formas porque, a diferencia de mayo del 68,
hoy no hay organizaciones (partido o sindicato) capaz de supervisar la
actividad de los chalecos amarillos. (...)
El segundo tema esta referido a un aspecto más profundo en la historia social del siglo XIX y principios del siglo XX. El movimiento de los chalecos amarillos, a través de la experiencia de
las rotondas, ha regresado a formas de organizaciones horizontales y
locales. (...)
La tercera razón radica en el surgimiento de una voluntad de democracia
directa. Todo el mundo en Francia ha notado la importancia cardinal que
tiene para los chalecos amarillos el Referéndum de Iniciativa Ciudadana
(RIC). Esto dice mucho sobre la situación de la sociedad actual . (...)
La única incertidumbre radica en el tiempo que tomará el movimiento para cristalizar los cambios que ya ha producido." (Jacques Sapir, Krítica, 22/12/18)

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