10.1.20

Francisco Frutos, ex Secretario General del PCE: Me gustaría mucho equivocarme, tener que rectificar... pero creo que Pedro Sánchez va a escribir una nueva página de caos político

"Me gustaría mucho equivocarme, tener que rectificar y aprender de un proceso que no hubiese valorado bien. O sea, que todo lo que digo a continuación sea erróneo, algo que de momento ni creo ni contemplo. 

Al contrario, continúo pensando algo que no es nuevo en mis escritos: que Pedro Sánchez y los dirigentes del PSOE que él agrupa bajo su ala, ya que la dirección ejecutiva elegida parece que no es muy convocada para decidir, van a escribir una nueva página de caos político, enfrentamiento e ignominia en la política española.

 Y no digo esto alegremente ni sin tener sólidas sospechas de que pueda producirse lo que digo, sino viendo y analizando los datos que, día tras día, van apareciendo y, sobre todo, en base a experiencias pasadas en los últimos años y teniendo en cuenta otros fracasos históricos.  (...)

Maragall, los socialistas catalanes, ERC, y los auxiliares autodeterministas de la “izquierda” catalana, secundados y apoyados por el presidente Zapatero y la dirección del PSOE, obviamente también por los nacionalistas vascos y de otros lugares, y por la “izquierda” estatal, convirtieron el Estatut de Catalunya, unos 50 artículos, aprobado en su momento por la mayoría de catalanes que, además, continuaban conformes con él porque cubría bien sus necesidades, en una especie de “Constitución Catalana” (unos 250 artículos), que parecía el inicio de la carta a los reyes para una futura soberanía catalana. 

Aquello trajo unos debates absolutamente artificiales, inventándose, para justificar el esfuerzo, los graves problemas a los que tenía que hacer frente el nuevo Estatut, en vez de saber que ya había problemas sociales de todo tipo a los cuales se debía hacer frente con las suficientes leyes que había, sin inventarse una larga normativa para ir a otro sitio. Aquel nuevo Estatut, aprobado en 2006, tuvo algunos recortes en 2010 en 14 de sus artículos por parte del Tribunal Constitucional referentes a una orientación progresivamente auto determinista que, posteriormente, se ha ido concretando, sin liquidar nada sustancial de fondo del viejo y nuevo Estatut. 

Ante aquellos recortes se empezaron a soliviantar los sectores independentistas, pero lo más esperpéntico es que, siendo presidente de La Generalitat José Montilla, esta convoca una manifestación a la que acuden centenares de miles de personas, 425.000 según El País, con el presidente Montilla a la cabeza, siendo abucheado por amplios sectores de manifestantes, en agradecimiento a sus desvelos y a los del PSC en defensa del proceso a la auto determinación, afirmando siempre, claro está, que no eran independentistas.   (...)

Y, en 2010, Artur Mas gana las elecciones cuando los efectos de la crisis-estafa financiera internacional (...) 
En Catalunya, ante la situación, el gobierno de La Generalitat presidido por Artur Mas decretó una serie de recortes sociales, laborales y la privatización de sectores públicos, como la sanidad y la educación, acentuando las medidas neoliberales vigentes y dando el ejemplo que siguió el PP y los demás en toda España. Pero Mas y la Generalitat no dijeron que estos recortes eran para hacer frente a las consecuencias de la crisis-estafa general, sino que eran producto de que el Estado esquilmaba y robaba a los catalanes. Y nació el “España nos roba” y empezaron las algaradas independentistas.

Para no alargar excesivamente un escrito, una afirmación que intenta resumir todo lo dicho: No hay nada peor para un país y sus clases trabajadoras que un cínico aventurero de “izquierdas” con una ambición desmedida venda sus soluciones milagrosas a la sociedad, acompañado de una serie de partidos, partidillos y grupúsculos que dicen representar a lo mejor de la izquierda y del liberalismo. A la derecha se la conoce y se la combate en sus políticas conservadoras. 

A las “izquierdas” de las que hablo muchas veces se las cree y sigue gobernando hasta ver que han hecho lo mismo que las derechas. Y la política queda en un esperpento como el que estamos viviendo con menos credibilidad cada día. (...)"                   

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