"Me
gustaría mucho equivocarme, tener que rectificar y aprender de un
proceso que no hubiese valorado bien. O sea, que todo lo que digo a
continuación sea erróneo, algo que de momento ni creo ni contemplo.
Al
contrario, continúo pensando algo que no es nuevo en mis escritos: que
Pedro Sánchez y los dirigentes del PSOE que él agrupa bajo su ala, ya
que la dirección ejecutiva elegida parece que no es muy convocada para
decidir, van a escribir una nueva página de caos político,
enfrentamiento e ignominia en la política española.
Y
no digo esto alegremente ni sin tener sólidas sospechas de que pueda
producirse lo que digo, sino viendo y analizando los datos que, día tras
día, van apareciendo y, sobre todo, en base a experiencias pasadas en
los últimos años y teniendo en cuenta otros fracasos históricos. (...)
Maragall, los socialistas catalanes, ERC, y los auxiliares autodeterministas de la “izquierda” catalana,
secundados y apoyados por el presidente Zapatero y la dirección del
PSOE, obviamente también por los nacionalistas vascos y de otros
lugares, y por la “izquierda” estatal,
convirtieron el Estatut de Catalunya, unos 50 artículos, aprobado en su
momento por la mayoría de catalanes que, además, continuaban conformes
con él porque cubría bien sus necesidades, en una especie de “Constitución Catalana” (unos 250 artículos), que parecía el inicio de la carta a los reyes para una futura soberanía catalana.
Aquello
trajo unos debates absolutamente artificiales, inventándose, para
justificar el esfuerzo, los graves problemas a los que tenía que hacer
frente el nuevo Estatut, en vez de saber que ya había problemas sociales
de todo tipo a los cuales se debía hacer frente con las suficientes
leyes que había, sin inventarse una larga normativa para ir a otro
sitio. Aquel nuevo Estatut, aprobado en 2006, tuvo algunos recortes en
2010 en 14 de sus artículos por parte del Tribunal Constitucional
referentes a una orientación progresivamente auto determinista que,
posteriormente, se ha ido concretando, sin liquidar nada sustancial de
fondo del viejo y nuevo Estatut.
Ante
aquellos recortes se empezaron a soliviantar los sectores
independentistas, pero lo más esperpéntico es que, siendo presidente de
La Generalitat José Montilla, esta convoca una manifestación a la que
acuden centenares de miles de personas, 425.000 según El País,
con el presidente Montilla a la cabeza, siendo abucheado por amplios
sectores de manifestantes, en agradecimiento a sus desvelos y a los del
PSC en defensa del proceso a la auto determinación, afirmando siempre,
claro está, que no eran independentistas. (...)
Y, en 2010, Artur Mas gana las elecciones cuando los efectos de la crisis-estafa financiera internacional (...)
En
Catalunya, ante la situación, el gobierno de La Generalitat presidido
por Artur Mas decretó una serie de recortes sociales, laborales y la
privatización de sectores públicos, como la sanidad y la educación,
acentuando las medidas neoliberales vigentes y dando el ejemplo que
siguió el PP y los demás en toda España. Pero Mas y la Generalitat no
dijeron que estos recortes eran para hacer frente a las consecuencias de
la crisis-estafa general, sino que eran producto de que el Estado
esquilmaba y robaba a los catalanes. Y nació el “España nos roba” y empezaron las algaradas independentistas.
Para
no alargar excesivamente un escrito, una afirmación que intenta resumir
todo lo dicho: No hay nada peor para un país y sus clases trabajadoras
que un cínico aventurero de “izquierdas” con
una ambición desmedida venda sus soluciones milagrosas a la sociedad,
acompañado de una serie de partidos, partidillos y grupúsculos que dicen
representar a lo mejor de la izquierda y del liberalismo. A la derecha
se la conoce y se la combate en sus políticas conservadoras.
A las “izquierdas” de
las que hablo muchas veces se las cree y sigue gobernando hasta ver que
han hecho lo mismo que las derechas. Y la política queda en un
esperpento como el que estamos viviendo con menos credibilidad cada día. (...)"
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