8.1.20

La UE se ha convertido en una alianza jerárquica de estados nación que han creado las instituciones apropiadas para promover el neoliberalismo. Y esto ha ido acompañado de un declive de la democracia y de una pérdida de soberanía nacional (de los estados nación) y popular (de la ciudadanía) para hacer las políticas que se decidan... es la Europa de la devaluación interna y la austeridad que, como se ha visto en los últimos años, nos lleva hacia un declive económico, social y democrático irreversible...

"(---) 3/ Has sido muy crítico con el diseño económico de la zona euro y en el 2013 publicaste "Salir del euro para salir de la crisis". ¿Qué se ha hecho mal en tu opinión?

(...) El Tratado de Maastricht es fundamental para la evolución del proyecto de la UE: apoya al mercado único europeo; se prevé la creación de la moneda única, el euro; se reafirman las "cuatro libertades de la UE" que ya figuraban en el Tratado de Roma (1957) -libre circulación de bienes, capitales, servicios y personas- pero dándoles una interpretación explícita como derechos individuales y, por lo tanto, abriendo la puerta a que se utilizaran en contra de los intereses y las políticas colectivas.

La UE fue creando una abundante y abigarrada legislación cuya función última y esencial era la de promover el neoliberalismo. En este sentido, van jugado un papel fundamental la creación del euro y la Unión Económica y Monetaria (UEM), el Pacto de Crecimiento y Estabilidad para controlar y condicionar las políticas fiscales de los estados, y el principio de "proporcionalidad" según el que cualquier actuación de la UE se tiene que extender a todos los países que forman parte de la misma, siempre que sea necesaria para conseguir los objetivos previstos en los Tratados de la UE. 

La UEM dio preeminencia a los factores monetarios en el diseño de la estructura institucional del euro y, al mismo tiempo, estableció una dura disciplina fiscal en los estados miembros.

La institución fundamental de la UEM es el BCE, que no depende de ningún estado en particular, es el único que puede emitir euros, el único que podría cambiar el tipo de cambio del euro, el único que puede hacer política monetaria, el que proporciona liquidez a los bancos de la zona, pero es refractario, en principio, a adquirir deuda primaria de cualquier estado y tiene la obligación estatutaria de mantener la inflación de la zona euro por debajo del 2%. 

La creación del euro y del BCE, junto a la política de disciplina fiscal, fueron un paso decisivo en la transformación neoliberal de la UE, al contribuir de forma básica a la preeminencia del capital sobre -y en contra- del trabajo.

La gran crisis global (GCG) de 2007-2009 y la crisis de la zona euro (CZE) desde 2010 dejaron muy malograda la imagen de la UE. Ante la crisis, el objetivo principal pasó a ser la salvación de la moneda única, el euro. Y los costes de este rescate se impusieron fundamentalmente a los países más débiles de la UEM. 

Las políticas y las medidas implementadas fueron determinadas por los políticos profesionales y por los expertos tecnócratas que trabajaban para la Troica (UE, BCE, FMI), un "organismo" que no había elegido nadie y que tampoco tenía que dar cuentas a nadie. Se asistió a una "despolititzación" de las políticas económicas y sociales y, demasiado a menudo, se dejaron de lado las formas de la democracia. 

El déficit democrático fue acompañado de una progresiva pérdida de soberanía nacional (de los estados) y popular (de la ciudadanía) que reflejaban el cambio histórico a favor del capital y en contra del trabajo y las condiciones de los trabajadores.

Ningún estado tiene el euro como su propia moneda. Los estados europeos son los usuarios de la moneda (el euro), pero no son los emisores de la misma. Además, no se puede utilizar la política fiscal del Tesoro, que en Europa no existe en un sentido estricto. 

Esto tiene varias consecuencias, especialmente en los países periféricos de la zona euro. 

La primera es que si hay una recesión probablemente se producirá un círculo vicioso infernal: habrá un déficit público y una deuda pública cada vez más grande, de forma que habrá que buscar financiación a través del BCE y los mercados financieros, lo que aumentará los tipos de interés y las primas de riesgo, y esto significará mayores déficit público y deuda pública. 

La segunda es que, en ausencia de un Tesoro europeo (y su propia moneda) los Estados tienen que ser responsables de los problemas de sus sistemas financieros y esto puede crear dificultades de solvencia. Por lo tanto, el euro ha acabado convirtiéndose en un problema para las economías de la zona euro y en especial para los países periféricos, puesto que, no teniendo la facultad de emitir su propia moneda, se enfrentan al peligro de sufrir una crisis de solvencia y de que sus economías quiebren. 

El euro, que tenía que conducir a una unión política europea, ha llevado, de hecho, a la dependencia de los estados de la UEM respecto del BCE y de los mercados financieros privados para financiar su endeudamiento, sobre todo los periféricos.

Los problemas de la zona euro se correspondían con una crisis del sector exterior (balanza de pagos) y con una parada brusca ("sudden stop") de los movimientos de capital que llegaban del exterior hacia los países periféricos con el correspondiente aumento de la deuda, sobre todo privada, con el exterior. 

Por otro lado, las políticas de austeridad que estos países se vieron obligados a aplicar no solo agravaron el déficit con el exterior, sino también el déficit público y la deuda pública que son una consecuencia y no una causa de la crisis. 

Una moneda demasiado fuerte, como lo era el euro en los países periféricos a partir de 1999, produce déficits de la balanza por cuenta corriente y los correspondientes préstamos del exterior para financiarlos. 

Estos déficits exteriores estructurales estuvieron financiados por los países con superávit externo, especialmente Alemania que, gracias al tipo de cambio fijo que significa la existencia del euro, podía tener un mercado, el de la UE, donde vender la mayor parte de sus productos.

A la vez, tanto la clase media como la clase media/baja se endeudaron más y más (aprovechando la desregulación del sistema financiero y la política de bajos tipos de interés) para tratar de mantener sus niveles de ingreso, riqueza y consumo. Este endeudamiento explosivo animó las burbujas inmobiliaria y financiera, hasta que la deuda privada fue demasiado grande, se frenó totalmente el crédito, y esto hizo estallar las burbujas y la crisis llegó a las instituciones financieras, que también estaban muy endeudadas. Finalmente, todo ello impactó sobre la economía real que entró en un proceso de recesión, de disminución de la actividad económica y de aumento del paro.

Ante la crisis, la preocupación principal de la UE, mediante la Troica, fue la de evitar el colapso de la UEM y defender el euro como moneda de reserva internacional. Esto requería la protección de los intereses de los bancos, particularmente los de los países centrales, el endurecimiento del régimen de disciplina fiscal y el establecimiento de unas políticas de austeridad (recortes presupuestarios, disminución de los salarios y empeoramiento de las condiciones de trabajo, desregulación de los mercados y privatizaciones). 

Todo ello afectaba negativamente a los países periféricos y a las clases trabajadoras, autónomos y Pymes, es decir, a los que sufrían con más intensidad las consecuencias de la crisis.

Ante la crisis del euro y de la UEM ha habido diferentes reacciones. La de las élites y el statu quo económico y político (UE, BCE, la gran mayoría de gobiernos estatales, las élites económicas) que defienden enconadamente las políticas que se han llevado a cabo hasta ahora como la mejor solución para superar la crisis, a pesar de que hayan producido situaciones tan dramáticas como la de Grecia, por ejemplo, y que como mucho plantean pequeñas reformas técnicas. 

La de los que piensan que hace falta una reforma (más o menos) a fondo de la UE y la UEM y que piden el fin de las políticas neoliberales y de austeridad, más democracia y representatividad formal, pero en el marco de que "otra Europa es posible", pidiendo más integración y más federalismo para poder luchar adecuadamente contra el neoliberalismo. 

Finalmente, la de los que piensan que "otra Europa no es posible", que no hay margen de reforma y que, a pesar de que la alternativa no es sencilla, lo que hace falta es recuperar, simultáneamente, la soberanía nacional/estatal y popular (de la ciudadanía), lo que lógicamente supondría el abandono del euro, de la UEM y de la UE.

La estructura y la maquinaria de la UE y la UEM, el peso inmenso de la pesada normativa comunitaria y el funcionamiento correspondiente de la "restricción externa" en los diferentes países dan lugar a un avance continuo del neoliberalismo en la UE, un monstruo transnacional con mucha fuerza y poder para imponer sus políticas neoliberales. 

La UE se ha convertido en una alianza jerárquica de estados nación que han creado las instituciones apropiadas para tener un mercado único y una moneda única (el euro) con el objetivo de promover el neoliberalismo.

 Es decir de recuperar el poder del capital sobre el trabajo (en definitiva, aumentar las tasas de beneficio y los beneficios que habían bajado durante la posguerra), mediante la reforma del mercado de trabajo (disminución de salarios y empeoramiento de las relaciones y condiciones de trabajo, desmontaje del estado del bienestar, desregulación de los mercados, especialmente el financiero, y privatizaciones). 

Y esto ha ido acompañado de un declive de la democracia y de una pérdida de soberanía nacional (de los estados nación) y popular (de la ciudadanía) para hacer las políticas que se decidan.

Los que dicen por un lado que el euro no es reformable y sostienen de la otra que no hay ninguna alternativa posible fuera del euro, están aceptando que la izquierda no puede tener ningún papel a jugar a Europa: es una posición políticamente suicida. Aun así, el horizonte de una revolución continental es hoy también una cosa complicada. 

El único ámbito en el que parece posible pensar un proyecto de transformación radical -con todas las dificultades y desafíos que supone- continúa siendo el ámbito nacional, a partir de la soberanía nacional y popular. Y este proyecto solo se puede plantear fuera de la arquitectura económica e institucional del euro y de la UE. 

Y, si no se toma la vía de la soberanía nacional y popular, la alternativa es la Europa de la devaluación interna y la austeridad que, como se ha visto en los últimos años, solo nos llevan hacia un declive económico, social y democrático irreversible. (...)"

(Entrevista a Antoni Soy catedrático de economía aplicada de la Universidad de Barcelona. Ángel Ferrero, Sin Permiso, 15/12/19)


  Para conseguir la soberanía financiera y, también, como alternativa a la salida del euro... europeseta electrónica para España:

La propuesta de Garzón, basada en el Trabajo Garantizado:

Cómo aplicar el Trabajo Garantizado en ayuntamientos y autonomías... financiándolo con créditos fiscales municipales

Para Ecuador:

Hacia una "moneda electrónica paralela" para afrontar la crisis... en Ecuador (o en España) ¿Por qué y cómo hacerlo?

Para conseguir un monopolio financiero mundial, Facebook propone su propia moneda digital... LIBRA

Otras propuestas:


El prometedor dinero fiscal

Emitir 'GREUROS'. Entre la salida del Euro, y la aceptación de la austeridad de la Troika, existe una tercera vía que se basa en la recuperación parcial de la soberanía monetaria

Existe una descripción con mucho humor, de economía-ficción, sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno impusiera una moneda digital (allá por el 2020), para salir de la quiebra económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país. El objetivo se conseguiría rápidamente.


Los únicos perjudicados, los especuladores de la deuda. Ver: J. D. Alt: ‘Europa, 2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467 )

Los artículos de Juan José R. Calaza, Juan José Santamaría y Juan Güell muestran con gran claridad las ventajas de una europeseta electrónica de circulación interna:

- Para entender la europeseta electrónica. Qué es y, sobre todo, qué no es. Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2012/12/02/entender-europeseta-electronica/720458.html


- Para salir de la crisis sin salir del euro: España debe emitir europesetas (electrónicas). Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2011/11/27/salir-crisis-salir-euro-espana-debe-emitir-europesetas-electronicas/601154.html

- Las europesetas electrónicas, complementarias al euro, estimularán el crédito sin efectos colaterales perversos. Enlace: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=165815

Juan Torres insiste en que es necesario emitir una moneda complementaria al euro. Sus artículos:

- Marear la perdiz. Enlace: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/02/08/andalucia/1360327224_588117.html

- Hay alternativas, incluso dentro del euro. Enlace: http://juantorreslopez.com/publicaciones/hay-alternativas-incluso-dentro-del-euro/ mmmm

Más información en: 'Si Grecia, España, o Andalucía emitiesen una moneda digital, respaldada por la energía solar instalada en sus tejados, alcanzarían la soberanía financiera. La de dar créditos a familias y empresas': http://comentariosdebombero.blogspot.com.es/2014/06/si-una-autonomia-o-una-gran-ciudad.html

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