"Las asociaciones de jóvenes Scouts España y Movimiento Scout Católico
anunciaron este martes que están trabajando en la creación de un canal
de denuncias para aquellas personas que han sufrido abusos por miembros
de ambas entidades.
Los canales serán independientes, uno por cada
organismo, y los casos que lleguen se trasladarán a las autoridades
civiles. "Estamos trabajando en la creación de un canal anónimo de
denuncias para que estas nos lleguen de forma directa. Hasta ahora, son
las organizaciones federales que integran nuestra entidad las que nos
transmiten los casos cuando se dan", explicó a este diario una portavoz
de Scouts España, organización activa desde 1912.
Estas dos agrupaciones
son las dos asociaciones mayoritarias que conforman el movimiento scout
español: ambas suman más de 63.000 miembros (de entre seis y 21 años) y
más de 12.500 voluntarios y educadores.
A diferencia de lo que en 2013 hizo su homóloga estadounidense –desde ayer declarada en quiebra tras la ola de denuncias de cientos de víctimas-,
estas asociaciones precisaron que, de momento, no realizará una
investigación sobre los casos de abusos del pasado. "Nosotros solo
tenemos registrados cuatro casos en los últimos siete años, de los
cuales dos han sido resueltos judicialmente", explicó la portavoz de
Scout España.
Ante la pregunta de si cree que en las últimas décadas es
posible que haya más casos, la asociación responde: "Solo tenemos
constancia de los delitos que han tenido lugar durante la presente
administración. No hemos recibido más casos. Decir una cifra de posibles
víctimas más allá de hace siete años sería impreciso y sin tener
ninguna prueba".
Movimiento Scout Católico precisó que, en su caso, solo tienen
registrado un caso, cometido por un cura de Bizkaia entre 2015 y 2017,
que gestionó en su día la diócesis de Bilbao. "Investigar el pasado es
difícil y nos es imposible realizarlo. Pero animamos a las familias a
que contacten con nosotros. Tenemos la obligación de llevar su caso a la
justicia civil y de abrir un proceso eclesiástico cuando sea
necesario", explica la organización, activa desde 1961.
En el recuento de ambas asociaciones no están recogidos los casos de otras agrupaciones scout independientes que no están reconocidas por la Organización Mundial del Movimiento Scout y los cometidos dentro de la Federació Catalana d'Escoltisme i Guiatge. En está última, por ejemplo, tuvieron lugar a finales de los noventa los abusos en el Monasterio de Montserrat (Barcelona), destapados por este periódico el año pasado. (...)" (Julio Núñez, El País, 19/02/20)
En el recuento de ambas asociaciones no están recogidos los casos de otras agrupaciones scout independientes que no están reconocidas por la Organización Mundial del Movimiento Scout y los cometidos dentro de la Federació Catalana d'Escoltisme i Guiatge. En está última, por ejemplo, tuvieron lugar a finales de los noventa los abusos en el Monasterio de Montserrat (Barcelona), destapados por este periódico el año pasado. (...)" (Julio Núñez, El País, 19/02/20)
"Los Boys Scouts de EE UU registraron a 7.819 supuestos pederastas desde los años cuarenta.
La organización de los Boy Scouts
de Estados Unidos registró desde los años cuarenta del siglo pasado a
un total de 7.819 personas relacionadas con su organización que
supuestamente abusaron de menores, según un testimonio de una
colaboradora difundido este martes por una firma de abogados. Se trata
de la cifra ofrecida el 30 de enero por Janet Warren, una colaboradora
de los Boy Scouts, durante un juicio en el estado de Minnesota y sobre
la que hoy ha insistido en una rueda de prensa en Nueva York el abogado
Jeff Anderson, cuyo despacho se dedica a defender a víctimas de abusos
sexuales.
Warren colaboró con los Boy Scouts a partir de 2013 para analizar un
registro privado de personas acusadas de abusos o mala conducta,
empleado para prevenir el reingreso de dichos individuos. En 2012, la
Corte Suprema del estado de Oregón permitió la publicación de parte de
dicha lista, cuyos datos son conocidos como "los documentos de la
perversión" y los Scouts han mantenido lejos de los focos.
Más de 1.200 líderes y otros adultos de la organización fueron
entonces identificados como presuntos autores de abusos en dicho
registro, que fue difundido por internet. Según el testimonio de Warren
ante el juez, difundido hoy en la página web de la firma de abogados, la
colaboradora fue contratada por los Boy Scouts para revisar todos los
documentos del registro, desde 1944 hasta 2016, lo que le llevó cinco
años.
"Codificamos 7.819 documentos, lo que significa que hay 7.819
personas que ellos creen que estuvieron involucradas en abusos sexuales a
menores", dijo el pasado 30 de enero Warren. Según esta profesora de la
Universidad de Virginia, en los documentos pudo identificar 12.254
víctimas. Warren explicó que estas listas se realizaron para evitar que
esas personas, expulsadas de la organización, pudieran volver a entrar,
para lo que mantenían un equipo de 17 personas comprobando los nombres
de los nuevos candidatos con las listas de supuestos acusadores. (...)" (El País, 24/04/19)
"Los Boy Scouts de EE UU se declaran en quiebra tras enfrentarse a cientos de acusaciones de abusos sexuales.
Se trataba de una quiebra largo tiempo anunciada. Al
acogerse al famoso capítulo 11 de bancarrota de la ley norteamericana,
la organización Boy Scouts de América logra
un doble objetivo, mantener sus actividades y hacer frente
económicamente a las cientos de demandas por abusos presentadas contra
miembros de la veterana institución.
Con 110 años de historia y más de
dos millones y medio de miembros de entre cinco y 21 años, Boy Scouts de
América (BSA, siglas en inglés), una de las mayores organizaciones
juveniles de Estados Unidos, pretende cerrar así un oscuro y dramático
capítulo de su historia.
Según se recoge en los conocidos como “archivos de
perversión”, fruto de la investigación llevada a cabo por Janet Warren,
profesora de la Universidad de Virginia contratada por BSA para
documentar los abusos, más de 12.000 miembros de los Scouts han sido
víctimas de abuso desde la década de 1940. Según esos mismos archivos,
dentro de la organización existen más de 7.800 abusadores.
A la una de la madrugada del martes, antes de
presentar la declaración de quiebra, el presidente de Boy Scouts, Roger
Mosby, hacía público un comunicado en el que aseguraba que la
organización que dirige se preocupaba “profundamente” por todas las
víctimas de abusos y se disculpaba “sinceramente” con todo aquel que
durante su etapa en el grupo hubiera sufrido daños. “A pesar de que
sabemos que no hay nada que pueda deshacer el trágico abuso que han
sufrido las víctimas, creemos que con el proceso del capítulo 11 [la
quiebra] podremos proveer con una compensación justa a los perjudicados
mientras que mantenemos la importante misión de BSA”.
Como resultado inmediato y directo de la solicitud de
quiebra, los Scouts paralizan momentáneamente las demandas por abusos y
limitan la capacidad de las supuestas víctimas para contar su parte de
la historia y tener un juicio con luz y taquígrafos. Para Michael Pfau,
abogado cuya firma representa a más de 300 presuntas víctimas en todo el
país, la reclamación de responsabilidades en un proceso de bancarrota
cambia totalmente ya que, por ejemplo, los afectados “no tendrán que
hacer declaraciones sobre la historia de sus abusos”, explica el letrado
a los medios estadounidenses. “Sus vidas no serán examinadas ni
expuestas", resaltó Pfau. En contraposición, no habrá justicia en una
corte.
En declaraciones a CNN, Paul Mones, otro abogado que
representa a "cientos de víctimas de abuso sexual en demandas
individuales", calificó la bancarrota de la organización como una
"tragedia". "Estos jóvenes hicieron un juramento. Se comprometieron a
ser obedientes, se comprometieron a apoyar a los Scouts y se
comprometieron a ser honorables. Muchos de ellos están terriblemente
enfadados porque eso no fue lo que les sucedió y los Boy Scouts de
América no dieron un paso adelante como deberían haberlo hecho" ante
estas situaciones, dijo Mones. Este abogado critica que la quiebra se ha
solicitado "como resultado de décadas de ocultación de los abusos por
los Boy Scouts y sus líderes".
Expertos en el tema citados por medios
estadounidenses, que apuntan que el número de afectados por presuntos
abusos en los Scouts en Estados Unidos puede incluso superar a los de la
Iglesia católica, consideran que el proceso de bancarrota impone un
límite temporal para las demandas que puede jugar en contra de las
víctimas, ya que si estas no están psicológicamente preparadas para dar
el paso de contar su caso, perderán su oportunidad y por tanto su voz.
Según Pamela Foohey, profesora de derecho citada por el diario The Washington Post, este es uno de los objetivos que busca Boy Scouts al pedir la bancarrota: recortar el número de demandas.
La quiebra permitirá que la asociación acumule todas
las demandas en un solo tribunal y puedan intentar negociar un acuerdo,
en lugar de usar los fondos de la organización para enfrentar cada caso
individualmente, lo que podría dejar a algunas víctimas sin nada. Una
estrategia similar fue la que se utilizó para resolver demandas de abuso
sexual por más de 20 diócesis católicas y la federación de gimnasia de
Estados Unidos por los abusos de Larry Nassar, médico del equipo olímpico. (...)" (Yolanda Monge, El País, 18/02/20)
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