21.2.20

El movimiento ‘scout’ español abrirá un buzón de denuncias para las víctimas de pederastia... después de que los 'Scouts' norteamericanos tuvieran que declararse en quiebra por los abusos sexuales a los que tienen que hacer frente

"Las asociaciones de jóvenes Scouts España y Movimiento Scout Católico anunciaron este martes que están trabajando en la creación de un canal de denuncias para aquellas personas que han sufrido abusos por miembros de ambas entidades.

 Los canales serán independientes, uno por cada organismo, y los casos que lleguen se trasladarán a las autoridades civiles. "Estamos trabajando en la creación de un canal anónimo de denuncias para que estas nos lleguen de forma directa. Hasta ahora, son las organizaciones federales que integran nuestra entidad las que nos transmiten los casos cuando se dan", explicó a este diario una portavoz de Scouts España, organización activa desde 1912. 

Estas dos agrupaciones son las dos asociaciones mayoritarias que conforman el movimiento scout español: ambas suman más de 63.000 miembros (de entre seis y 21 años) y más de 12.500 voluntarios y educadores.

A diferencia de lo que en 2013 hizo su homóloga estadounidense –desde ayer declarada en quiebra tras la ola de denuncias de cientos de víctimas-, estas asociaciones precisaron que, de momento, no realizará una investigación sobre los casos de abusos del pasado. "Nosotros solo tenemos registrados cuatro casos en los últimos siete años, de los cuales dos han sido resueltos judicialmente", explicó la portavoz de Scout España. 

Ante la pregunta de si cree que en las últimas décadas es posible que haya más casos, la asociación responde: "Solo tenemos constancia de los delitos que han tenido lugar durante la presente administración. No hemos recibido más casos. Decir una cifra de posibles víctimas más allá de hace siete años sería impreciso y sin tener ninguna prueba".

Movimiento Scout Católico precisó que, en su caso, solo tienen registrado un caso, cometido por un cura de Bizkaia entre 2015 y 2017, que gestionó en su día la diócesis de Bilbao. "Investigar el pasado es difícil y nos es imposible realizarlo. Pero animamos a las familias a que contacten con nosotros. Tenemos la obligación de llevar su caso a la justicia civil y de abrir un proceso eclesiástico cuando sea necesario", explica la organización, activa desde 1961.

 En el recuento de ambas asociaciones no están recogidos los casos de otras agrupaciones scout independientes que no están reconocidas por la Organización Mundial del Movimiento Scout y los cometidos dentro de la Federació Catalana d'Escoltisme i Guiatge. En está última, por ejemplo, tuvieron lugar a finales de los noventa los abusos en el Monasterio de Montserrat (Barcelona), destapados por este periódico el año pasado. (...)"             (Julio Núñez, El País, 19/02/20)

"Los Boys Scouts de EE UU registraron a 7.819 supuestos pederastas desde los años cuarenta. 

La organización de los Boy Scouts de Estados Unidos registró desde los años cuarenta del siglo pasado a un total de 7.819 personas relacionadas con su organización que supuestamente abusaron de menores, según un testimonio de una colaboradora difundido este martes por una firma de abogados. Se trata de la cifra ofrecida el 30 de enero por Janet Warren, una colaboradora de los Boy Scouts, durante un juicio en el estado de Minnesota y sobre la que hoy ha insistido en una rueda de prensa en Nueva York el abogado Jeff Anderson, cuyo despacho se dedica a defender a víctimas de abusos sexuales.

Warren colaboró con los Boy Scouts a partir de 2013 para analizar un registro privado de personas acusadas de abusos o mala conducta, empleado para prevenir el reingreso de dichos individuos. En 2012, la Corte Suprema del estado de Oregón permitió la publicación de parte de dicha lista, cuyos datos son conocidos como "los documentos de la perversión" y los Scouts han mantenido lejos de los focos.

Más de 1.200 líderes y otros adultos de la organización fueron entonces identificados como presuntos autores de abusos en dicho registro, que fue difundido por internet. Según el testimonio de Warren ante el juez, difundido hoy en la página web de la firma de abogados, la colaboradora fue contratada por los Boy Scouts para revisar todos los documentos del registro, desde 1944 hasta 2016, lo que le llevó cinco años.

"Codificamos 7.819 documentos, lo que significa que hay 7.819 personas que ellos creen que estuvieron involucradas en abusos sexuales a menores", dijo el pasado 30 de enero Warren. Según esta profesora de la Universidad de Virginia, en los documentos pudo identificar 12.254 víctimas. Warren explicó que estas listas se realizaron para evitar que esas personas, expulsadas de la organización, pudieran volver a entrar, para lo que mantenían un equipo de 17 personas comprobando los nombres de los nuevos candidatos con las listas de supuestos acusadores. (...)"            (El País, 24/04/19)


"Los Boy Scouts de EE UU se declaran en quiebra tras enfrentarse a cientos de acusaciones de abusos sexuales.

Se trataba de una quiebra largo tiempo anunciada. Al acogerse al famoso capítulo 11 de bancarrota de la ley norteamericana, la organización Boy Scouts de América logra un doble objetivo, mantener sus actividades y hacer frente económicamente a las cientos de demandas por abusos presentadas contra miembros de la veterana institución. 

Con 110 años de historia y más de dos millones y medio de miembros de entre cinco y 21 años, Boy Scouts de América (BSA, siglas en inglés), una de las mayores organizaciones juveniles de Estados Unidos, pretende cerrar así un oscuro y dramático capítulo de su historia.

Según se recoge en los conocidos como “archivos de perversión”, fruto de la investigación llevada a cabo por Janet Warren, profesora de la Universidad de Virginia contratada por BSA para documentar los abusos, más de 12.000 miembros de los Scouts han sido víctimas de abuso desde la década de 1940. Según esos mismos archivos, dentro de la organización existen más de 7.800 abusadores.

A la una de la madrugada del martes, antes de presentar la declaración de quiebra, el presidente de Boy Scouts, Roger Mosby, hacía público un comunicado en el que aseguraba que la organización que dirige se preocupaba “profundamente” por todas las víctimas de abusos y se disculpaba “sinceramente” con todo aquel que durante su etapa en el grupo hubiera sufrido daños. “A pesar de que sabemos que no hay nada que pueda deshacer el trágico abuso que han sufrido las víctimas, creemos que con el proceso del capítulo 11 [la quiebra] podremos proveer con una compensación justa a los perjudicados mientras que mantenemos la importante misión de BSA”.

Como resultado inmediato y directo de la solicitud de quiebra, los Scouts paralizan momentáneamente las demandas por abusos y limitan la capacidad de las supuestas víctimas para contar su parte de la historia y tener un juicio con luz y taquígrafos. Para Michael Pfau, abogado cuya firma representa a más de 300 presuntas víctimas en todo el país, la reclamación de responsabilidades en un proceso de bancarrota cambia totalmente ya que, por ejemplo, los afectados “no tendrán que hacer declaraciones sobre la historia de sus abusos”, explica el letrado a los medios estadounidenses. “Sus vidas no serán examinadas ni expuestas", resaltó Pfau. En contraposición, no habrá justicia en una corte.

En declaraciones a CNN, Paul Mones, otro abogado que representa a "cientos de víctimas de abuso sexual en demandas individuales", calificó la bancarrota de la organización como una "tragedia". "Estos jóvenes hicieron un juramento. Se comprometieron a ser obedientes, se comprometieron a apoyar a los Scouts y se comprometieron a ser honorables. Muchos de ellos están terriblemente enfadados porque eso no fue lo que les sucedió y los Boy Scouts de América no dieron un paso adelante como deberían haberlo hecho" ante estas situaciones, dijo Mones. Este abogado critica que la quiebra se ha solicitado "como resultado de décadas de ocultación de los abusos por los Boy Scouts y sus líderes".

Expertos en el tema citados por medios estadounidenses, que apuntan que el número de afectados por presuntos abusos en los Scouts en Estados Unidos puede incluso superar a los de la Iglesia católica, consideran que el proceso de bancarrota impone un límite temporal para las demandas que puede jugar en contra de las víctimas, ya que si estas no están psicológicamente preparadas para dar el paso de contar su caso, perderán su oportunidad y por tanto su voz. Según Pamela Foohey, profesora de derecho citada por el diario The Washington Post, este es uno de los objetivos que busca Boy Scouts al pedir la bancarrota: recortar el número de demandas.

La quiebra permitirá que la asociación acumule todas las demandas en un solo tribunal y puedan intentar negociar un acuerdo, en lugar de usar los fondos de la organización para enfrentar cada caso individualmente, lo que podría dejar a algunas víctimas sin nada. Una estrategia similar fue la que se utilizó para resolver demandas de abuso sexual por más de 20 diócesis católicas y la federación de gimnasia de Estados Unidos por los abusos de Larry Nassar, médico del equipo olímpico. (...)"              (Yolanda Monge, El País, 18/02/20)

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