5.2.20

Sanders y Warren, dos visiones de la izquierda en los Estados Unidos

"(...) los Estados Unidos tienen la desigualdad más alta de los países del G-7, y los salarios de los trabajadores están estancados. (...) De hecho, el salario mínimo federal en los Estados Unidos es de $7.25 la hora desde hace más de una década. Más de la mitad de estadounidenses de bajos ingresos se preocupan frecuentemente por el costo de la sanidad, según un estudio de Pew Research Center.

Esta realidad económica está muy presente en las elecciones primarias del Partido Demócrata. Los candidatos se han visto obligados a adaptar sus agendas políticas a las demandas de una sociedad que considera mayoritariamente que el sistema económico actual ayuda a los ricos y perjudica los pobres y a la clase media. (...)

Los demócratas tienen la opción de irse por el lado centrista y liberal, el llamado establishment, o por el lado más progresista de izquierdas que surgió y ha ido creciendo después de la crisis económica, principalmente de la mano de Bernie Sanders y Elizabeth Warren. 

Esta tendencia se reafirmó en las elecciones de medio mandato de 2018 con la elección de caras nuevas que venían de la clase trabajadora, de campañas de base y sin influencia de los entornos del poder económico como las congresistas Alexandria Ocasio-Cortez (Nueva York), Ilhan Omar (Minnesota), Ro Khanna (California) o Rashida Tlaib (Michigan). Tanto dentro del sistema judicial como del sistema legislativo, candidatos con agendas de izquierdas han ido presentándose para desafiar a los candidatos establishment del mismo partido.

El mismo fenómeno ha pasado en las primarias para las presidenciales. (...)

El movimiento de base -en parte heredero de Occupy Wall Street y de las luchas por subir el salario mínimo a $15 la hora- que se unificó alrededor de Sanders en aquellas primarias ha seguido creciendo -incluyendo a mucha comunidad latina-, y por eso se escucha decir que ha sido el senador de Vermont y el trabajo de las organizaciones de base quienes han empujado la agenda política del Partido Demócrata hacia a la izquierda. (...)

La sanidad en los Estados Unidos funciona con deducibles y copagos que hacen que muchos estadounidenses reciban facturas con grandes cantidades por saldar aún teniendo seguro médico. Muchos de los candidatos centristas han adoptado algunas de las políticas progresistas con un giro más moderado, por ejemplo Pete Butiggieg, con su plan opcional de Medicare.

Dos progresistas contra la corrupción con orígenes y visiones diferentes
Tanto Warren como Sanders fueron las caras visibles en denunciar la corrupción de Wall Street y de la clase política durante la Gran Recesión económica.(...)

 Mucho antes, Sanders ya era un activista político por los derechos civiles en los años 60 y su carrera política ha estado marcada por una coherencia que es vista como una virtud para algunos -que lo ven como una persona honesta e íntegra- o como un problema para otros -que lo consideran alguien difícil para negociar y llegar a acuerdos-. En los años 80 fue alcalde de Burlington, Vermont, más tarde en 1990 fue elegido para la Cámara de Representantes y desde 2005 ocupa un lugar en el Senado.

Warren fue una de las consejeras de Obama responsables de la creación del Consumer Financial Protection Bureau antes de entrar al cargo de senadora. Fue también presidenta del panel de supervisión del Congreso del Programa de Alivio de Activos en Problemas (TRAP) después de la crisis. Warren estudió de joven pero lo dejó para ser madre, y más tarde volvió a retomar los estudios hasta obtener la carrera de Derecho. 

Fue profesora de Derecho en Harvard, y fue de ideología republicana hasta que empezó a estudiar las leyes de protección al consumidor y se volvió defensora de una mayor regulación. En el 2012 ganó un asiento en el Senado que todavía hoy ocupa. Warren fue una de las caras más visibles de la lucha contra la corrupción de Wall Street durante la crisis del 2008 y sobresalió en papel como experta en quiebras y defensora del consumidor. (...)

En esta campaña electoral, las diferencias ideológicas dentro del mismo partido se han hecho muy evidentes, con enfrentamientos y tensiones entre las dos tendencias del partido. El establishment ve con recelo el aumento de la popularidad de los candidatos progresistas a los que han tratado de enfrentar.

La campaña de Sanders en 2016 fue la primera campaña política de base que funcionó a través de pequeñas donaciones y sin aceptar dinero de grandes corporaciones y grupos de interés. Esta tendencia siguió en las elecciones de medio mandato de 2018. Una ola de nuevos candidatos se presentaron con campañas de base con pequeñas contribuciones, movilizando a los nuevos votantes jóvenes y a aquellos que normalmente no van a votar, como sucedió en la inesperada victoria de Alexandria Ocasio-Cortez en Nueva York. 

Algunos de estos nuevos candidatos se consideran democrático-socialistas, como Bernie Sanders u Ocasio-Cortez, hecho que ha llevado la palabra “socialismo” en los medios mainstream para definir las propuestas del senador de Vermont e incluso algunas de las propuestas de Warren, que se ha desmarcado de la etiqueta, considerándose una reformadora del capitalismo.

Bhaskar Sunkara, editor de la revista Jacobin Magazine, opina que la diferencia principal entre los dos senadores es que “aunque comparten algunas políticas, Sanders es mucho más directo, especialmente en lo que respecta a Medicare Para Todos, además enmarca su política de una manera socialdemócrata más orientada a la lucha de clases, mientras que Warren está más orientada a las políticas, es más tecnocrática y también es más propensa a introducirse en el lenguaje de la política de identidad liberal”.
La revolución política de Sanders: “Not me, us

Sanders no habla de reformar el sistema sino de cambiarlo. La idea principal de su campaña es hacer una revolución política desde la base que se enfrente a la avaricia de las corporaciones, de Wall Street, de las compañías de seguros, las farmacéuticas, las empresas de combustibles fósiles y de las conexiones entre el poder económico y la clase política. Sanders cree que los billonarios no deberían existir. 

En su campaña, no acepta donaciones de grandes fortunas, corporaciones o grupos de interés siendo la primera vez en la historia que una campaña en base a donaciones individuales consigue contribuciones de 5 millones de personas con una donación media de $18. Sanders es el candidato que ha recaudado más dinero de toda la campaña.

La política principal del programa de Sanders es la creación de un sistema de sanidad pública sin copagos que daría cobertura a todos los estadounidenses. En los Estados Unidos hay 27.5 millones de personas  (menores de 64 años) sin seguro de salud, según la Oficina del Censo de los Estados Unidos. La mayoría de personas sin seguro son familias de bajos ingresos y personas afroamericanas. El plan de Sanders sería introducido a la primera semana de entrar en el cargo con una orden ejecutiva. Sanders también quiere reducir el costo de los medicamentos recetados.

El año pasado, el senador viajó a Canadá con enfermos de diabetes para demostrar que la insulina en el país vecino -que tiene un sistema de salud universal- era diez veces más barata que en los Estados Unidos. Sanders propone deshacerse de las empresas de seguros de salud como intermediarios que encarecen la factura final, así como del monopolio de la industria farmacéutica. Para llevar a cabo su plan de Medicare ha reconocido que aumentará los impuestos pero que al final, los estadounidenses acabarán pagando menos de lo que pagan ahora, pues tienen que costearse su seguro de salud o parte de este.

Sanders también quiere anular la deuda estudiantil de los Estados Unidos, subir el salario mínimo a $15 la hora, doblar la afiliación a los sindicatos durante sus primeros cuatro años de gobierno, implementar el Green New Deal para reducir las emisiones de carbono para 2050 con un programa de trabajos garantizado, imponer un impuesto proporcional a las rentas de más de $32 millones, hacer las universidades públicas gratuitas y expandir la seguridad social. (...)

Los setenta planes de Elizabeth Warren

Elizabeth Warren se define como una reformadora del capitalismo. La senadora ha creado su marca con la frase “tengo un plan para esto”. En su página web hay hasta 70 planes con detalles muy concretos de sus políticas. Warren no presenta su campaña desde un sitio de confrontación de clase como lo hace Sanders, sino que se presenta como una tecnócrata que quiere reformar un sistema que considera que se ha salido de lugar. (...)

Cuando presentó su candidatura, se acercó más a las políticas de Sanders, pero a medida que iba avanzando la campaña, la senadora de Massachusetts suavizó algunas posturas, como, por ejemplo, que su plan de Medicare Para Todos tendría un plazo de implementación de tres años y considera la ley de Medicare -que escribió Sanders- simplemente como un “marco de acción”. Su plan de sanidad universal tendrá una contribución para Medicare que deberán hacer las empresas de más de 50 trabajadores, aproximadamente la misma aportación que hacen las empresas a las compañías de seguros privadas para pagar por los seguros de sus trabajadores.

Warren ha prometido no aumentar impuestos a la clase media para financiar su plan de sanidad universal, pero sí que prevé un impuesto a la riqueza con un 2% a las fortunas de más de 50 millones de dólares y un 6% por las rentas de más de mil millones de dólares. Su plan también contempla un aumento de los impuestos a las corporaciones, romper el monopolio de las grandes empresas como Facebook o Amazon, terminar con la influencia de los grupos de interés y de las empresas en la política y expandir la red de seguridad social. Warren quiere anular parcialmente la deuda estudiantil y quiere que la universidad pública sea gratuita. También respalda la resolución del Green New Deal para alcanzar una economía libre de combustibles fósiles para 2050. Tanto Sanders como Warren defienden la escolarización básica y la guardería gratuita.  (...)

¿Qué hay de socialista en Sanders y Warren?

La campaña de Sanders ha sido etiquetada constantemente como socialista en los medios mainstream de los Estados Unidos, con la connotación negativa que la palabra tiene en este país, pero lejos está de ser un programa socialista verdaderamente en el que los trabajadores toman control de los medios de producción.

El propio Sanders se define como un socialista democrático que pretende extender la reforma que el presidente Roosevelt hizo después de la Gran Depresión de 1929: “lo que el socialismo democrático significa para mí es completar esta visión que Franklin Delano Roosevelt empezó hace 85 años, y que es avanzar en el país más rico de la historia del mundo y garantizar un estándar económico decente de vida para toda nuestra gente. Para hacer esto, obviamente tenemos que combatir la oligarquía y la increíble injusta y desigual distribución de riqueza y salario, y enfrentarse al increíble poder político que el 1% tiene”. (...)

Sin embargo, Sanders está enmarcando sus reformas dentro de una confrontación de clase en la que ataca directamente a los millonarios y billonarios y lo hace con un movimiento de base de clase trabajadora que viene creciendo desde la crisis del 2008. Sunkara considera que la propuesta de Sanders es un inicio: “Si no se puede obtener Medicare para Todos, no es posible que se tenga el poder de clase para obtener la propiedad de los trabajadores sobre los medios de producción. El programa inmediato de cualquier socialista democrático serán objetivos reformistas a corto plazo”, opina. (...)

Sunkara piensa que la visión de Sanders es más socialista que la de muchos partidos de centro-izquierda europeos: “Sanders está tratando de reiniciar la lucha de clases, está tratando de luchar por demandas modestas pero desde abajo de una manera combativa. Esto no es en lo que se han convertido los partidos de centro izquierda en Europa. Está más cerca de Die Linke (La Izquierda) que del SPD (Partido Socialdemócrata de Alemania) en su enfoque de la política, en mi opinión”.

Tanto Warren como Sanders tienen entre sus planes la idea de terminar con los monopolios de la corporaciones, que estas tengan que poner a más trabajadores en sus juntas directivas y que se repartan los beneficios con los trabajadores a través de la obtención de acciones de las empresas para conseguir que los trabajadores tengan más poder y beneficios de su propio trabajo."            (Diana gener, Cuarto Poder, 04/02/20)

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