"(...) Pero el material no termina de llegar, al menos, para cubrir toda la
demanda mientras se aproxima la “gran ola” (en palabras del presidente
Pedro Sánchez) que se espera a finales de esta semana. (...)
La realidad, sin embargo, es más compleja y tiene que ver más con lo que
está ocurriendo en un mercado internacional. Por un lado, cuando en China explosionó el virus se
quedó con todo el material que se fabricaba en su territorio, que es
como decir que se quedó con todo. Poco después, y en previsión de lo que
pudiera venir, una buena parte de los países europeos empezó a realizar
pedidos a una China que tras aprovisionarse empezó a producir para el
resto.
En el caso de España, el problema es, según explican
a este periódico fuentes empresariales, que las dos grandes
distribuidoras de estos equipos en los hospitales, ubicadas en Francia y Alemania,
dejaron de vender. No por motu propio, sino por orden de sus gobiernos.
A primeros de marzo, con el virus azotando Italia y comenzando en
España su expansión, Francia y Alemania decidieron requisar todos los
productos y la producción de los mismos para evitar quedarse sin ellos
cuando el Covid-19 llegará a sus territorios.
Italia, abandonada, alzó
la voz contra una decisión contraria al espíritu de la UE. En la
reunión de los ministros de Sanidad de la UE, hubo reproches a la
actitud de los gobiernos galo y alemán, que se mantuvieron en sus trece
(aunque algo más flexibles). La Comisión Europea intenta frenar el
sálvese quien pueda que se abre paso en muchas capitales, pero topa con
un obstáculo: no tiene competencias para ello. La presidenta, Ursula von
der Leyen, consiguió corregir el bloqueo de productos médicos.
Esto ha obligado a abrir el mercado a otras empresas y
distribuidoras que están haciendo su agosto con el Covid-19.
Multiplicando los precios de una manera desorbitada e imponiendo unas
condiciones hasta ahora nunca vistas: pago por adelantado sin garantizar
el plazo de entrega de la mercancía, según indican a este periódico
fuentes de la Administración.
Y, por supuesto, un mercado negro, del que
los gobiernos intentan huir como pueden. Ante esta situación y las
dificultades de las comunidades en adquirir estos materiales, el
Gobierno decidió el 10 de marzo centralizar la compra de bienes
sanitarios, o lo que es lo mismo: unificar los encargos para acceder a
grandes cantidades más rápido y a mejor precio.
Pero el material seguía sin llegar por las “prácticas abusivas de estas
empresas”, indican. Las gestiones del Gobierno español no han cesado,
como tampoco las de las comunidades autónomas. Gestiones realizadas en
numerosas ocasiones a través de empresas españolas con contactos
directos con fábricas chinas para adquirir los equipos. (...)
También anunció la llegada de 700 respiradores, mientras empresas
españolas que han cambiado el objeto de su producción apuran al máximo
para conseguir, en unos días, disponer de equipos de protección y
respiradores suficientes para no tener que acudir (o poco) al mercado
internacional. Los test de predicción rápida también han comenzado a
llegar. Los primeros este domingo (8.000) entregados a Madrid; hoy
50.000 y esta semana hasta un millón. (...)" (Celeste López, Salvador Enguix, La Vanguardia, 24/03/20)
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