27.3.20

En España no hay material de protección contra el coronavirus porque las dos grandes distribuidoras de estos equipos en los hospitales, ubicadas en Francia y Alemania, dejaron de vender. No por motu propio, sino por orden de sus gobiernos.

"(...) Pero el material no termina de llegar, al menos, para cubrir toda la demanda mientras se aproxima la “gran ola” (en palabras del presidente Pedro Sánchez) que se espera a finales de esta semana. (...)

La realidad, sin embargo, es más compleja y tiene que ver más con lo que está ocurriendo en un mercado internacional. Por un lado, cuando en China explosionó el virus se quedó con todo el material que se fabricaba en su territorio, que es como decir que se quedó con todo. Poco después, y en previsión de lo que pudiera venir, una buena parte de los países europeos empezó a realizar pedidos a una China que tras aprovisionarse empezó a producir para el resto.

En el caso de España, el problema es, según explican a este periódico fuentes empresariales, que las dos grandes distribuidoras de estos equipos en los hospitales, ubicadas en Francia y Alemania, dejaron de vender. No por motu propio, sino por orden de sus gobiernos. A primeros de marzo, con el virus azotando Italia y comenzando en España su expansión, Francia y Alemania decidieron requisar todos los productos y la producción de los mismos para evitar quedarse sin ellos cuando el Covid-19 llegará a sus territorios. 

Italia, abandonada, alzó la voz contra una decisión contraria al espíritu de la UE. En la reunión de los ministros de Sanidad de la UE, hubo reproches a la actitud de los gobiernos galo y alemán, que se mantuvieron en sus trece (aunque algo más flexibles). La Comisión Europea intenta frenar el sálvese quien pueda que se abre paso en muchas capitales, pero topa con un obstáculo: no tiene competencias para ello. La presidenta, Ursula von der Leyen, consiguió corregir el bloqueo de productos médicos.


Esto ha obligado a abrir el mercado a otras empresas y distribuidoras que están haciendo su agosto con el Covid-19. Multiplicando los precios de una manera desorbitada e imponiendo unas condiciones hasta ahora nunca vistas: pago por adelantado sin garantizar el plazo de entrega de la mercancía, según indican a este periódico fuentes de la Administración. 

Y, por supuesto, un mercado negro, del que los gobiernos intentan huir como pueden. Ante esta situación y las dificultades de las comunidades en adquirir estos materiales, el Gobierno decidió el 10 de marzo centralizar la compra de bienes sanitarios, o lo que es lo mismo: unificar los encargos para acceder a grandes cantidades más rápido y a mejor precio.

 Pero el material seguía sin llegar por las “prácticas abusivas de estas empresas”, indican. Las gestiones del Gobierno español no han cesado, como tampoco las de las comunidades autónomas. Gestiones realizadas en numerosas ocasiones a través de empresas españolas con contactos directos con fábricas chinas para adquirir los equipos.  (...)

También anunció la llegada de 700 respiradores, mientras empresas españolas que han cambiado el objeto de su producción apuran al máximo para conseguir, en unos días, disponer de equipos de protección y respiradores suficientes para no tener que acudir (o poco) al mercado internacional. Los test de predicción rápida también han comenzado a llegar. Los primeros este domingo (8.000) entregados a Madrid; hoy 50.000 y esta semana hasta un millón. (...)"                 (Celeste López, Salvador Enguix, La Vanguardia, 24/03/20)

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