24.3.20

Javier Cercas: esto nos va a cambiar, como nos ha cambiado el proceso... creo que, en los próximos años, sólo hay una forma de preservar la paz, la prosperidad, la democracia y la seguridad entre nosotros, y es creando una Europa federal, un gran estado que combine la unidad política y la diversidad cultural

"En esta extensa entrevista, Javier Cercas expone sus opiniones sobre esta crisis, sus esperanzas, ligeras pero esperanzas, sobre de qué manera saldremos y analiza de paso las actuaciones de los gobiernos español y catalán. (...)

¿Cuál es su mayor temor?

Obviamente, que muera gente. Sobre todo -vale más decir la verdad- que muera gente cercana. También tengo miedo de las consecuencias económicas y políticas.

¿Las consecuencias serán similares a las de una guerra?

No sé: está muriendo mucha gente, habrá un estruendo económico y político ... La nuestra era la primera generación de europeos que no conocía una guerra, al menos -no me olvido de la extinta Yugoslavia- una guerra entre las grandes potencias; pues bien, ya tenemos algo bastante similar a una guerra. En fin, supongo que todo dependerá del tiempo que tardemos en detenerla.

 ¿Como nos afectará a la economía?

No soy economista, pero es evidente que ya nos está afectando: hay mucha gente que se ha quedado sin trabajo, la actividad económica está prácticamente parada, habrá empresas y negocios que tendrán que cerrar. Otra vez, todo depende de la duración de la crisis, pero también de la respuesta del Gobierno español y, sobre todo, de la UE. La del primero no me parece, de entrada, tan mala, pero enseguida se verá que es insuficiente. En cuanto a la de la UE, ha sido lenta, dubitativa, insolidaria y escasísima. 

Si la crisis tiene al alcance de la de 2008 -como dijo Christine Lagarde, directora del BCE- y no se crea una almohada para apaciguar las consecuencias de la crisis y para reactivar después la economía, la catástrofe está asegurada, porque Europa no aguantará dos crisis consecutivas como la de 1929 -que llevó a la II Guerra Mundial-, el nacionalpopulisme crecerá en todas partes y el resultado será un desastre. Esperamos que los políticos europeos, empezando por los españoles, estén a la altura de las circunstancias.  (...)


¿La literatura sufrirá?

La literatura saldrá beneficiada de ello, sin lugar a dudas. La explicación es que, para los escritores, las cosas malas son buenas, y las buenas, malas. Quiero decir que la felicidad es muda; en un mundo feliz no habría literatura, al menos no habría novela, poesía quizá sí, pero poca y malísima. Nosotros, los escritores, somos bestias carroñeras: nos alimentamos del conflicto, del dolor, de las catástrofes; también somos, en el mejor de los casos, como los alquimistas, que convierten el hierro en oro: nosotros convertimos los desastres en literatura, es decir, en sentido y belleza. En definitiva: somos lo peor de lo peor.

¿Usted que hace no-novelas, ya debe de estar preparando una sobre esto, no?

Para digerir lo que está pasando se necesita tiempo. Ahora estoy escribiendo la segunda parte de Terra Alta, donde todavía estoy digiriendo el proceso.

¿Psicológicamente como saldremos de todo ello?

Ni idea. Lo que es seguro es que esto nos va a cambiar, como nos ha cambiado el proceso; lo que pasa es que todavía no sabemos cómo nos va a cambiar, al igual que todavía no sabemos cómo nos ha cambiado el proceso. Quién nos lo dirá será la literatura, pero no lo hará de una manera clara, unívoca y taxativa, sino ambigua, contradictoria, poliédrica, esencialmente irónica. Porque así son las verdades de la literatura, o al menos de la novela. Que, no sé si hay que añadirlo, son las verdades más profundas que conozco.

¿ En momentos de grandes problemas salen mejor los regímenes autoritarios como China, Rusia, etc., que las democracias?

Ahora mismo, todo indica que sí, y por eso en Asia parece que se están saliendo más rápidamente que en Europa, incluso en países democráticos (pero con una cultura mucho más disciplinada que la nuestra, donde la seguridad prevalece por encima de la libertad). Esta es, ahora mismo, una de las preguntas del millón que plantea esta crisis: sacrificaremos la libertad en el altar de la seguridad, como tienden a hacer estos países? O seremos capaces de equilibrar la libertad y la seguridad, como deberían hacer nuestras democracias? La respuesta a esta pregunta, como todas las preguntas serias ya, no puede ser nacional, o estatal. 

La crisis del coronavirus muestra otra vez que nuestros grandes problemas son transnacionales y sólo se pueden solucionar con instrumentos transnacionales; el problema es que no los tenemos, o tenemos poquísimos y los que tenemos son insuficientes, como la UE. Por eso yo creo que, en los próximos años, sólo hay una forma de preservar la paz, la prosperidad, la democracia y la seguridad entre nosotros, y es creando una Europa federal,
un gran estado que combine la unidad política y la diversidad cultural. Esperamos que esta crisis no se cargue las pocas esperanzas que teníamos que esto vaya adelante.

¿Hay alguna obra literaria que te haga pensar en la situación que estamos viviendo?

Siento hablar de muchas, algunas evidentes -como el Diario de la peste, de Daniel Defoe-, otras buenísimas -como el Decamerón, de Boccaccio- y otros no menos evidentes pero mediocres -como La peste, de Camus. En cambio, no veo que nadie mencione Kafka, que es lo que yo mencionaría en primer lugar, porque sus relatos y novelas tienen la textura exacta de una pesadilla, que es la textura que ahora mismo tiene la realidad.

 Hasta donde yo sé, razonablemente buena. Pero me gustaría que convenciera la UE de la necesidad de un Plan Marshall para Europa -sobre todo, por el sur de Europa- y de la urgencia de los llamados «eurobonus». Eso sí, cuando pase todo esto también me gustaría que alguien me explicara cómo es posible que se autorizaran las manifestaciones del día 8 de marzo. Porque yo todavía no lo entiendo.

Y la de Torra y la Generalitat?

No es necesario que yo la califique: se califica sola."                  

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