19.3.20

La tragedia de las residencias de mayores: “Es lo primero que tenían que proteger, pero se han olvidado”... Los trabajadores abandonan sus puestos por miedo a contagiarse y los ancianos mueren solos, porque los familiares no pueden entrar a visitarlos debido a las cuarentenas

"No querían que viera los cadáveres en las bolsas de color crema”.

Las muertes de ancianos en residencias de la Comunidad de Madrid por el brote de coronavirus son una tragedia de proporciones desconocidas que emerge a la superficie poco a poco.

Los trabajadores abandonan sus puestos por miedo a contagiarse, los hospitales rechazan pedidos de ambulancia y los ancianos mueren solos, porque los familiares no pueden entrar a visitarlos debido a las cuarentenas. Algunos cuidadores de mayores han tenido que llevar sus propios guantes de cocina a la residencia para protegerse.

 “El virus ya está en la residencia y nos lo están ocultando”, denuncia una trabajadora de la residencia Francisco de Vitoria en Alcalá de Henares, uno de los muchos centros donde ha entrado la epidemia. “Mis padres tienen 70 años, mi esposo es asmático. Yo no pienso llevarme el bicho a casa”.

Más de 50 personas han muerto por Covid-19 en los centros de la región, según un conteo hecho por EL PAÍS, con base en decenas de entrevistas a responsables de centros, familiares y trabajadores. Muchos se han puesto en contacto con este periódico en respuesta a una petición para denunciar casos de contagio, después de que este martes se conociera el brote en el centro de mayores de Monte Hermoso, en la capital, que ha matado al menos a 20 personas mayores. Según esta investigación, se habían producido hasta este miércoles por la tarde muertes, contagiados y casos sospechosos en al menos 32 residencias de la región de Madrid, la más afectada de España por la epidemia.

Pero la cifra exacta es imposible de conocer porque los centros están desbordados y ninguna autoridad lleva un conteo. En muchas residencias no hay médicos, ni kits de diagnóstico y muchos trabajadores ni siquiera habían recibido unas simples mascarillas protectoras.

Rechazados por los hospitales

Conforme va aumentando el balance de muertos, queda claro que autoridades y responsables de los centros reaccionaron tarde y mal. En medio de la respuesta a la amenaza, las autoridades estatales y regionales se olvidaron de los centros donde viven las personas más vulnerables al virus. Cuando se propagaron los casos por Madrid, ya conocían el desastre que el coronavirus causó en las residencias de Italia pero no les dotaron de recursos materiales para contener la epidemia.  (...)

Los cuidadores rompen a llorar cada vez que un hospital rechaza a un enfermo. Nadie lo ha dicho en Madrid, pero muchos sospechan que en los hospitales se descarta ayudar a los ancianos infectados, en lo que supone su sentencia de muerte. En Italia ocurre así. Un anestesista, Christian Salaroli, citado por el Corriere della Sera lo confesó. Se elige por edad y estado de salud: “Tenemos que actuar como en cualquier escenario de guerra. No lo digo yo, sino los manuales que hemos estudiado”.

Un familiar de la residencia Albertia de Moratalaz dice que una doctora le dejó pasar el domingo al centro con una bata y guantes, para acompañar a su padre en sus últimas horas. En el pasillo de la planta donde estaba ingresado su padre vio trabajadores transportando bolsas de tamaño humano de color crema. “Me regañaban si salía de la habitación. Claro, no querían que viera los cadáveres”, le dice a este periódico y pide anonimato porque sabe que él no debería haber entrado según las normas del centro. Su padre murió el lunes sin que le hubieran hecho la prueba del virus. Fue catalogado como una neumonía.  (...)"                        (Juan Diego Quesada, El País, 19/03/20)

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