3.4.20

El holandés Sjaak de Gouw, director del Servicio de Salud Regional y Municipal en Hollands Midden, insinúa que las numerosas muertes en el sur de Europa están directamente unidas a la falta de higiene, civismo y disciplina histórica de estos países... por lo tanto, el dejar morir a los ancianos holandeses en sus casas, sin acceso a los hospitales, es una medida limpia y civilizada... así es la indiferencia y la insolidaridad de los privilegiados

"Recientemente, el primer ministro de Portugal calificaba como “repugnantes” las últimas declaraciones realizadas por el ministro de Finanzas de los Países Bajos, Wopke Hoekstra, en las que acusaba al Gobierno de España de no haber ahorrado los suficientes fondos durante los últimos años para hacer frente a la crisis de la Covid-19. 

Mas allá del legítimo rechazo a las palabras de Hoekstra por la insolidaridad y por el halo xenófobo que alientan, entiendo que es fundamental intentar describir con sosiego qué es lo que está sucediendo.  (...)

Los responsables políticos de los partidos mayoritarios de los Países Bajos, sobre todo en los últimos años, han ido configurando una narrativa cultural hegemónica que se basa en dos elementos fundamentales.

Por un lado, en una reafirmación paradójica del social-nativismo que apela al pasado glorioso colonial del Estado nación, a pesar de excepciones importantes, como los esfuerzos valientes de personalidades como el rey Guillermo, quien, en un gesto significativo, pidió perdón públicamente el 10 de marzo por la violencia del pasado colonial.


Por otra parte, en el impulso de una ficción nacionalista ante su población, como si estuviera predestinada a su feliz convivencia gracias a sus cualidades y calidades distintas a las del resto de comunidades supuestamente rivales. Una cualidad nacional contrastada frente a los demás, bien sea por la incompetencia gestora que les roba el bien común (la Unión Europea), o bien por la existencia de un modo de ser cultural y de un proceder moral opuesto e inferior al propio.  (...)

Esto explica por qué han abundado también en las últimas semanas las declaraciones de algunos expertos, como Sjaak de Gouw, director del Servicio de Salud Regional y Municipal en Hollands Midden, que insinúan que las numerosas muertes en el sur de Europa están directamente unidas a la supuesta falta de higiene, civismo y disciplina histórica de estos países. La apuesta por el “confinamiento inteligente” queda así avalada como distinta y mejor.


Dentro de esta narrativa cultural de supremacismo social-nativista, previa a la Covid-19, el neoliberalismo de Rutte está anteponiendo el bien económico y partidista al bien del derecho fundamental a la salud y a la protección de todos sus ciudadanos. A pesar de lo que diga Rutte y los que se reafirman en la superioridad moral del “confinamiento inteligente”, los muertos están llegando, nuestros vecinos están muriendo, los ciudadanos viven con ansiedad la posibilidad de la infección dentro de un sistema sanitario que no está preparado y que ha sido fuertemente privatizado.

 (...) se debe evitar en todo momento situar el debate en el enfrentamiento entre ciudadanos de distintos países. (...)

Aceptar silenciosamente la indiferencia y la insolidaridad de los privilegiados hoy nos hace más cómplices que nunca de la barbarie."

(Pablo Valdivia es catedrático de Cultura y de Literatura Europea en la Universidad de Groningen.  El País, 01/04/20)

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